El nuevo héroe americano

17 Ene

MUNDO

El nuevo héroe americano

Unánime alabanza al capitán Chesley Sullenberger, que amaró con su avión en el río Hudson 

17.01.09 – JUAN PABLO NORIEGA| NUEVA YORK

El nuevo héroe americano 

Chesley Sullenberger./ AP
El nuevo héroe americano 

Chesley Sullenberger./ AP
Antiguo miembro del Ejército, tiene cerca de 40 años de experiencia
Dos minutos después de despegar del aeropuerto neoyorquino de La Guardia, cuando el Airbus A320 de US Airways apenas había alcanzado una altitud de 900 metros, el capitán Chesley Sullenberger tuvo que tomar la decisión más arriesgada de su vida. «Hemos sufrido un doble impacto por aves», comunicó escuetamente al centro de control que dirige el tráfico aéreo en los cielos de Nueva York.
Tras una fuerte sacudida sobre el avión, el piloto notó una súbita pérdida de potencia en los dos motores del aparato y cómo los instrumentos de vuelo pedían a gritos un aterrizaje de emergencia. Imposible regresar a La Guardia.
A vista de pájaro, Sullenberger, que no está familiarizado con la red de aeropuertos que rodea la ciudad de los rascacielos, notó la existencia de una pista de aterrizaje a pocos kilómetros de distancia. «¿Qué aeropuerto es ese?», preguntó a la torre. «Teterboro, en Nueva Jersey», le contestó un controlador, quien dio instrucciones a la tripulación para que se aproximara a sus pistas.
No había tiempo para tanto. Entre los rascacielos de Manhattan -apenas unos metros más abajo- y los densamente poblados suburbios de Nueva Jersey al frente, se abría sólo una posibilidad para evitar la catástrofe: las heladas aguas del río Hudson, muy apacibles la tarde del pasado jueves, casi invitando a posarse sobre ellas. Al menos eso fue lo que pensó el capitán Chesley Sullenberg, que comunicó a los controladores su intención de amerizar.
Una vez tomada la decisión, vino la gran proeza de este hombre que, probablemente con alguna dosis de suerte, logró que la panza del Airbus se deslizara suavemente sobre las grises aguas del Hudson sin que ninguna de las 155 personas a bordo resultara herida. Cuando se abrieron las puertas de emergencia, los atónitos pasajeros salieron ordenadamente por los toboganes inflables y esperaron de pie sobre las alas flotantes del avión a las numerosas embarcaciones que acudieron a su rescate.
Habrá que esperar varias semanas hasta que se determinen las causas exactas del accidente del avión de US Arways y, sobre todo, a qué se refería el piloto cuando comunicó a la torre lo del «doble impacto». Según las autoridades aeronáuticas, ninguna compañía aérea había reportado hasta ahora ningún caso de impacto de aves en el espacio aéreo de Nueva York, uno de los más congestionados del mundo. El otro aspecto importante es que los aviones con dos turbinas, como el modelo siniestrado, pueden volar perfectamente con un solo motor.
Gran trabajo
Lo que queda claro de momento es el gran trabajo del capitán Sullenberg, que realizó una maniobra de amaraje perfecta, con todos los pasajeros ilesos, y dirigiendo una evacuación de manual.
Los aviones comerciales no están diseñados para planear, aunque ocasionalmente puedan hacerlo. El piloto del Airbus siniestrado posee el título de piloto de planeadores, un factor que ha podido ser decisivo para el éxito de su amerizaje.
El capitán Chesley Sullenberger, conocido entre sus allegados como ‘Sully’, tiene 57 años y empezó su carrera pilotando cazas F-4 ‘Phantom II’ de la Fuerza aérea de Estados Unidos en la década de 1970. Tras siete años en el ejército, se integró en la aviación comercial donde pasó un tiempo entrenando y evaluando nuevos pilotos, a aquellos que cambiaban de modelo de avión o a los que ascendían al puesto de capitán. Además fue un investigador de accidentes aéreos para un sindicato de pilotos.
En una ciudad donde todavía se mantiene viva la huella del 11-S, la acción de Sullenberger ha sido más que suficiente para ganarse el título de héroe. Así lo considera el alcalde Bloomberg y lo han certificado las portadas de los diarios sensacionalistas, pero también es un sentimiento real expresado por muchos ciudadanos en las últimas horas.
Después de todo, la última vez que un avión, entre los cientos que sobrevuelan cada día la ciudad, cambió súbitamente su curso fue para provocar el desastre de las Torres Gemelas. Nunca tuvo la ciudad tantos héroes como entonces. 
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