Solsticio de Invierno: del Caos a la Creación

25 Dic

Solsticio de Invierno: del Caos a la Creación

Laura Knight-Jadczyk

25/12/2007


Estoy sentada en mi escritorio, la cena de Navidad ha terminado y todas las sobras están cubiertas sobre la mesa de la cocina. Los platos están limpios y guardados, y todos excepto yo y Ark están mirando películas de Navidad. Estamos disfrutando una segunda copa de vino francés –regalo del equipo francés de SOTT. Hasta ahora, ha sido una experiencia relajante y agradable excepto por el momento en que tuve que ir a buscar algunas cosas de último minuto para la cena y tuve que lidiar con lo que el resto del mundo está haciendo por la Navidad… ¡te diré que no estuvo muy bonito! Estoy tan contenta que ya no lo hago más. Aquí en SOTT, hemos abandonado la parte comercial de la Navidad. Todos hemos decidido que los fantasmas de las Navidades pasadas no nos perseguirán y nos quedaremos solo con aquellas cosas que nos gustan y simplemente no haremos nada que no queramos hasta no encontrar una razón válida para hacerlo. Y por eso, hemos “rediseñado” las Navidades. Nos gusta tener un árbol porque nos gusta recolectar los bellos ornamentos que le colocamos; cada uno nos recuerda a alguien o a algún evento agradable del pasado. Pero, no nos gusta cortar árboles, así que estamos felices con el artificial; este modelo ha estado en servicio durante 12 años y ¡todavía le quedan unos 10 más! Nos gustan muchas luces para nuestro árbol y voy por las luces especiales como las de burbujas y luces que parecen carámbanos. También decoramos un poco el exterior (nada espectacular) para que nuestros vecinos disfruten, y, más allá de la simpática celebración, hasta allí llega lo que consideramos como Navidad.

 Lo más importante es que tenemos una diferente perspectiva interna acerca de la Navidad. Efectivamente la Navidad coincide con la antigua celebración pagana del Solsticio de Invierno (y que fue diseñada funestamente por la Iglesia Católica), y pensamos que esta antigua festividad bien vale la pena celebrarla…pero no porque nosotros, por un momento, la consideráramos el “nacimiento de Jesús”.

Hace mucho tiempo los humanos reconocieron el solsticio de invierno y comenzaron a anunciarlo como un momento decisivo – el día que marca el renacimiento de la luz, el regreso del sol, y nosotros pensamos que es una actividad y una buena razón para festejar, animarnos unos a otros y recordarnos que siempre está oscuro antes del amanecer.

También consideramos el hecho que, en el gran esquema cósmico de las cosas, estar en un marco mental de celebración en estos momentos cuando nuestro Sol se encuentra en una danza dinámica con el sistema solar, ¡podría hacer una diferencia para el Universo! ¿Quién sabe que podría significar REALMENTE, celebrar la postura del sol y del lento regreso de días más largos y noches más cortas en el hemisferio norte? Según lo que sabemos, ¿EXISTE una energía cósmica que la que participamos si observamos de la manera correcta?

Muchas culturas antiguas construyeron sus grandes monumentos – tumbas, templos, piedras y observatorios sagrados – alineados con los solsticios y equinoccios. Stonehenge es un marcador perfecto de ambos solsticios.

Newgrange, un mágico sitio megalítico en Irlanda, que según estimaciones es varios siglos anterior a Stonehenge, más antiguo que las pirámides egipcias, fue construido para recibir un rayo de luz solar directo a su recámara central en el amanecer del solsticio de invierno. La luz ilumina un cuenco de piedra debajo de intrincadas figuras talladas – espirales, formas de ojos, discos solares. Aunque poco se sabe la forma en que Newgrange fue utilizado por sus constructores, marcar el solsticio era obviamente de tremenda importancia espiritual para ellos.

Maeshowe, en las Islas Orkney del norte de Escocia, también deja ingresar al sol del solsticio de invierno. Se considera “uno de los más importantes logros arquitectónicos de los pueblos prehistóricos de Escocia”.

Cientos de otras estructuras megalíticas a través de Europa están orientados a los solsticios y equinoccios. La Navidad fue insertada en el solsticio de invierno hace unos 1600 años y así la práctica de la Navidad se extendió por el mundo. Con el pasar del tiempo, perdimos la profunda conexión de nuestras celebraciones con un evento estacional, hemisférico, y posiblemente, cósmico.

Creo que es hora de recuperar esa conexión.

En muchas culturas, las costumbres practicadas en la Navidad se remontan a tiempos pre-cristianos e involucran la adivinación: la reanudación del Tiempo y el asentamiento de las bases para el futuro. Muchas personas creen que lo haces cuando comienza el Año Nuevo (lo que realmente es el Solsticio de Invierno), establece el patrón del año que llega. Si estás feliz y relajado y con la gente que quieres, puedes estar seguro que eso es lo que el Nuevo Año te traerá. Si estás sobre estresado, imbuido de comercialismo y endeudándote “por querer tener lo mismo que tu vecino”, entonces eso, también, es el patrón del año por venir. Por lo tanto, ¡la gente debería ser muy particular sobre lo que harán en estas Navidades!

Muchos villancicos de Navidad son también canciones paganas reutilizadas…por ejemplo aquella que se refieren al acebo y a la hiedra. El acebo y la hiedra simbolizaba lo masculino y lo femenino, y las canciones narraban sus habituales rudas competencias por la maestría en el bosque o en la casa. El significado más antiguo era, por supuesto, el Hieros Gamos – la unión sagrada que aseguraba la continuidad del Universo.

Entonces, la próxima vez que escuches “el villancico de las campanas”, recuerda que es un remanente de la celebración del solsticio de invierno pre-cristiano en Ucrania. El villancico ucraniano llamado “Shchedryk” tiene la misma melodía del Villancico de las Campanas, pero con diferente letra. La palabra “Shchedryk” significa “El que es Generoso”. Se refiere al dios de la generosidad, el Dazh Boh – el Dios Dador, que es el sol. Y desde allí, no resulta difícil pensar en la Diosa Madre de la energía cósmica, la dadora de todas las buenas cosas…

En realidad, el solsticio de invierno de 2007 fue el 22 de diciembre a las 6:08 am Hora Universal, así que ya es cosa pasada. Y, como he mencionado, nuestra cena ya ha terminado y todos están buscando un lugar para relajarse y disfrutar de la abundancia del amor y de compartir. Pero, hay algo que quiero decir a todos nuestros lectores que creen que este trabajo que hacemos (observar la fría evidencia de nuestra realidad es tan desolador e implacablemente deprimente).

Si no estás feliz con la forma en que la celebración del Solsticio de Invierno está sucediendo, el año que viene podrías intentar abandonarla…. Dile a la gente ya no celebrarás las Navidades de la “nueva” forma, ¡que retomarás la “antigua forma”! Después de todo, la nueva es una costumbre Judeo-Cristiana con todo lo que ello implica y con todo lo que ha llevado a la Tierra a la posición en la que hoy está. Y creo que la mayoría de ustedes estará de acuerdo conmigo que hay días en los que te preguntas que demonios está sucediendo y cuando terminará toda esta locura.

Hay que comprender que este es un caos necesario que existe al final de toda era del mundo. Lo que todos necesitamos hacer es crear dentro nuestro la habilidad de observar e interactuar con la realidad TAL CUAL ES, mientras mantenemos nuestro equilibrio. De esta manera, nos convertimos en un árbol que es fuerte y bien enraizado en la tierra, mientras que todavía estira sus ramas hacia el cielo.

Uno de los mismos aspectos antiguos de la idea de los Arquetipos Celestiales fue el concepto de “Axis Mundi”, o “Centro del Mundo”. Este era un punto en el que el Cielo, la Tierra y el Infierno se encontraban y donde el Tiempo era abolido y en el que el pasaje de una región a otra era posible. En cualquier punto que hubiera una convergencia de los tres reinos, se consideraba que existía un “templo” hubiera o no uno construido allí. Este centro era la zona de lo sagrado – de absoluta realidad – y estaba simbolizada por árboles, fuentes, escaleras, sogas, y demás. Tú puedes transformarte en este árbol, Templo, Zona de lo Sagrado.

Se ha teorizado que los rituales religiosos fueron desarrollados en un intento de “conectarse” con este Modelo o arquetipo divino, pero los “rituales” o “representaciones” no son necesarios; todo lo que se necesita es una DUPLICACION. (Tengan en mente que los mitos son una formulación muy posterior de un contenido arcaico que postula una realidad absoluta, o niveles de realidad, que son extra-humanos o hiperdimensionales).

La clave de los mitos y rituales antiguos es que, casi en todos los casos, existe una concepción del fin y del comienzo de un Período Temporal Cíclico; y, en coincidencia con esta idea, es una expulsión de demonios, enfermedades y pecados. Estas ideas son demostradas por las difundidas celebraciones de carnaval del Año Nuevo.

…La expulsión anual de los pecados, enfermedades, y demonios era básicamente un intento por restaurar – aunque sea momentáneamente – el tiempo mítico y primordial, el tiempo “puro”, el tiempo del “instante” de la Creación cuando todo era puro y “bueno”. Cada Año Nuevo era una oportunidad de comenzar el tiempo nuevamente, desde el principio. Combates rituales entre dos grupos de actores, la presencia de los muertos, la Saturnalia, y las orgías; elementos que denotan que al final de cada año y en la espera del Año Nuevo, existe una repetición del momento mítico del pasaje del caos al cosmos.

Mientras el tiempo pasaba, muchos elementos corruptos fueron contaminando sigilosamente esta idea incluyendo la idea del chivo expiatorio, el pecador, el “dios moribundo”. Noten la completa inversión de esta idea: el NACIMIENTO del Dios Moribundo, Jesús, se celebra durante el Solsticio y su “resurrección” en Pascuas – el Equinoccio Vernal. ¿Quién sabe que clase de confusión pudo haber introducido ese pequeño giro en el esquema cósmico de las cosas?

En cualquier caso, según los antiguos mitos, al momento del Solsticio de Invierno, la expulsión de los males y pecados sucede duplicando el caos, y el ciclo se cierra con el Hieros Gamos (“matrimonio sagrado”), que da inicio a la nueva creación. Las ceremonias más antiguas son casi globales en su propagación entre las sociedades “primitivas”, y podría conjeturarse que son los ejemplos “más puros” los que deberíamos investigar para descubrir si en estos elementos comunes existe algún significado oculto que podría servir como pista.

En su mayor parte, los comienzos de estos ritos comprenden una serie de dramáticos elementos que representan una condición de confusión universal, la abolición del orden y la jerarquía, y el anuncio del caos. Ciertamente podemos notar la presencia de estos elementos en una escala global por estos días. En los rituales, observamos un “Diluvio simbólico” que aniquila a toda la humanidad con el objetivo de preparar el camino para una nueva y regenerada especie humana. Nosotros podríamos sospechar, ya que estamos en el drama en tiempo real, ¿quizás estos mitos antiguos tienen algo que decirnos acerca de nuestro futuro? Porque, una y otra vez, en numerosos mitos y ritos encontramos la misma idea central del regreso anual del caos, seguido por una nueva creación. Pero lo que es importante recordar es que el caos que precede al renacimiento era tan esencial como el nacimiento mismo. Sin caos no habría renacimiento.

Y así es en escalas de tiempo breves y extensas. Recuerden: es carácter de la estación el regresar todo a un caos amorfo para que el universo mismo pueda trabajar con las energías amorfas y se recree a si mismo nuevamente…

¿Y cómo se aplica esto a ti o a cualquiera que desee duplicar el arquetipo del Solsticio de Invierno-Año Nuevo?

¡Preparar un ponche de huevo o un chocolate caliente y algo de diversión con la gente que quieres es la forma de hacerlo! Haz un banquete, cuelga algunas luces, pon un árbol solo para divertirte, y se conciente que el mundo es como es porque así funcionan las cosas. Durante este breve período de oscuridad y caos, efectivamente puedes reproducir el Hieros Gamos – el sagrado matrimonio de dar y recibir amor.

Gurdjieff dijo:

“Para comenzar, tomemos el bien conocido texto acerca de la semilla que debe morir para poder nacer. ‘Excepto que un grano de maíz caiga al suelo y muera, no podrá hacer mucho solo; pero si muere, nos brindará sus frutos’.

“Este texto posee muchos significados diferentes y debemos volver a él. Pero antes que nada es necesario conocer el principio contenido en este texto en toda su extensión como se lo aplica al hombre.

“Existe un libro de aforismos que nunca ha sido publicado y probablemente nunca lo sea. He mencionado antes este libro en referencia a la cuestión del significado del conocimiento y en aquel entonces cité un aforismo de este libro.

“En relación a lo que estamos hablando este libro dice lo siguiente:

“Un hombre puede nacer, pero para nacer primero debe morir, y para morir primero debe despertar’.

“En otro lugar dice:

“’Cuando un hombre despierta puede morir; cuando muere puede nacer’. “Debemos averiguar lo que esto quiere decir.

“‘Despertar’, ‘morir’, ‘nacer’. Estos son momentos sucesivos. Si estudian los Evangelios atentamente verán que se hacen habituales referencias a la posibilidad de nacer, y varias referencias a la necesidad de ‘morir’, y hay muchas referencias a la necesidad de ‘despertar’ – ‘observen, ya que no sabrán ni el día ni la hora…’

Pero estas tres posibilidades del hombre, despertar o no dormir, morir, y nacer, no están establecidas en conexión unas con otras. Sin embargo de eso se trata todo. Si un hombre muere sin haber despertado no podrá nacer. Si un hombre nace sin haber muerto puede convertirse en ‘algo inmortal’. Por lo tanto el hecho de no haber ‘muerto’ le previene de ‘nacer’; el hecho de no haber despertado le previene de ‘morir’; y si naciera sin haber muerto estará prevenido de ‘ser’. (Citado por Ouspenski de “En Busca de lo Milagroso”).

Cada Solsticio de Invierno (de hecho, cada momento de cada día) tienes la oportunidad de replicar una condición de inocencia primordial. Y por eso digo:

¡El Solsticio de Invierno es un gran momento para satisfacer verdaderamente al niño interior! Juega, diviértete, juega con juguetes, y tan solo actúa como un niño. Alivia el estrés y hace que ser un adulto y observador objetivo de la realidad el resto del año sea más fructífero y exacto.

Para parafrasear el dicho, estas navidades, juega como un niño, baila como si nadie te viera; ama como si nunca te hubieran lastimado; canta y ríe como si nadie escuchara; vive como si fuera el cielo en la tierra.

Y quizás algún día, lo sea…

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