El factor “O”

24 Dic

El factor “O”

“Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el SEÑOR hizo recaer sobre él (Jesús) la iniquidad (pecados) de todos nosotros.”1

En su libro, El Factor de la Renovación, Robert Waterman escribe: “Durante la investigación que siguió a la explosión de la nave espacial Challenger, un ingeniero de Morton Thiokol atestiguó que él aconsejó a sus superiores que las condiciones atmosféricas en Cabo Kennedy estaban demasiado frías para garantizar la seguridad de los selladores de los anillo O de la nave espacial. Él les pidió urgentemente que retrasaran el lanzamiento. La gerencia exigió más explicaciones: ¿Qué es lo consideraban demasiado frio—cuarenta grados? ¿Treinta y siete grados? ¿Podrían despegar a cuarenta y un grado? El ingeniero se opuso a fijar una temperatura exacta que fuera peligrosa. Él no tenía los datos para preciso. Todo lo que él podría decir a sus superiores era que el tiempo predicho para la hora del lanzamiento estaba “lejos de ser el apropiado. “2

Es triste decirlo pero nadie escucho su advertencia.

En un día como este, especialmente aquí en los Estados Unidos, con las prácticas cuestionables de corporaciones tales como Enron, Worldcom, Xerox, Tyco, Arthur Andersen, etc., y algunos líderes de la iglesia, no podemos dejar de indicar enfáticamente cómo nos hemos alejado de la decencia—y la nación entera está sufriendo las consecuencias. La gente ha perdido sus ahorros de toda una vida y los fondos para el retiro—no existe confianza en la bolsa de valores—y los partidos políticos están culpando al partido de la oposición por el gran desastre cuando el fondo de la situación es una crisis moral de sus dirigentes. ¡Y eso se puede aplicar tanto a algunos políticos como a algunos líderes corporativos codiciosos!

En verdad, nos hemos alejado de la decencia y la hemos reemplazado con avaricia y una crisis moral.

Como cristianos, prestemos atención a la palabra del Apóstol Pablo a Timoteo, “te doy este encargo porque tengo en cuenta las profecías que antes se hicieron acerca de ti. Deseo que, apoyado en ellas, pelees la buena batalla y mantengas la fe y una buena conciencia. Por no hacerle caso a su conciencia, algunos han naufragado en la fe.”3

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, cuan verdad es tu palabra. Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino.’ Pero gracias por darnos a tu Hijo, Jesús, para que muriera por nuestros pecados y se convirtiera en nuestro salvador. Permite que esta gran nación, la cual se ha alejado de la honestidad—y de ticonfiese y se arrepienta de sus pecados y regrese a ti—a la única esperanza de salvación. Y permite que tu trabajo inicie en mí. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Isaías 53:6 (KJV).
2. Robert H. Waterman, Jr., El Factor de la Renovación, (New York: Bantam Books, 1987), p. 50.
3. 1 Timoteo 1:19 (NIV).

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