Nacen los testigos de Jehová

15 Nov

Nacen los testigos de Jehová

Los Testigos de Jehová, en contra de lo que pretenden sus dirigentes, no comenzaron su historia hace seis mil años (1).

En realidad, su fundador – o habría que decir más bien uno de sus fundadores – fue Charles Taze Russell. Nacido en una familia presbiteriana, no parece que se sintiera especialmente vinculado a la fe de sus padres. Si creemos lo que el mismo Russell escribió con posterioridad, lo que cambió su forma de pensar de manera radical fue el conocimiento de las doctrinas adventistas.

En 1870, entró en un conventículo de Allegheny, Pa, donde se reunía un grupo de adventistas que escuchaban a un tal Jonah Wendell (2). Como era de esperar, el predicador insistía en que se estaban viviendo los últimos días antes de la llegada del fin del mundo. El tema tocó profundamente a Russell. A partir de entonces, su vida espiritual ya no sería la misma, convencido de que estaba ya viviendo en un período terminal de la Historia. Hasta aquí el relato de Russell. No todo en él parece corresponderse con la realidad. Al parecer, Russell se sintió atraído hacia aquella predicación apocalíptica que insistía en que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina, pero no tanto por las palabras de Wendell como por el testimonio de otro adepto del adventismo: Nelson H. Barbour. Con el tiempo Russell y Barbour dejarían de ser amigos y el fundador de lo que hoy son los Testigos de Jehová no juzgó oportuno hacer referencia a una persona que le había influido de manera tan radical.

Barbour formaba parte de un grupo adventista que anunció el fin del mundo para 1854, 1873, 22 de octubre de 1874, 14 de noviembre de 1875 y 16 de mayo de 1875. Russell vivió cerca de él al menos los últimos fracasos proféticos, pero aquello no hizo que su fe temblara. Adepto él mismo del adventismo –y en esto no se diferenciaba de otros adeptos– aquellos desastres proféticos no sólo no conmovieron su fanatismo sino que incluso lo estimularon más. Tanto es así, que en 1876 se asoció con Barbour en la certeza de que ya se había dado el pistoletazo de salida hacia el fin del mundo y que éste estaba al caer.

Para llegar a esa conclusión, Russell y Barbour sólo copiaron el sistema adventista de justificar la falsa profecía de Miller respecto a la venida de Cristo en 1844. Tanto uno como otro siguieron insistiendo en que Cristo había vuelto – o mejor dicho, estaba presente – desde el 1874 y que en ese mismo año había comenzado el tiempo final que concluiría, con la destrucción de los gobiernos y las iglesia, en 1914. sin duda, tal interpretación cronológica chocará a los Testigos de Jehová actuales.

Para ellos, la fecha de 1874 no tiene ningún valor y se les insiste machaconamente en que el tiempo del fin comenzó en 1914. A partir de 1914 – tal se enseña hoy en día a los adeptos de la secta – hay que empezar a contar los años que nos restan hasta el fin del mundo. No fue así, sin embargo, como lo veían Russell y Barbour. En su opinión, 1874 era el punto del inicio y 1914 el del final. Parece que la idea originalmente era de Barbour, pero Russell se la apropió sin el más mínimo escrúpulo de conciencia y la repetiría hasta la saciedad en las décadas siguientes con una fe inquebrantable. La tesis quedó por ello reflejada de manera repetida en las publicaciones de la secta en los años posteriores.

En el volumen VII de los Estudios de las Escrituras publicado en 1889 (3), Russell afirmaba: “Los Tiempos de los Gentiles o su período de dominio acabarán totalmente en 1914 A.D. y en ese tiempo serán derribados y el Reino de Cristo será plenamente establecido… El siguiente capítulo presentará la evidencia bíblica de que el año 1874 A.D. fue la fecha exacta del inicio de los “Tiempos de la Restitución” y del regreso de Nuestro Señor”.

Al año siguiente, en el volumen VIII de los Estudios de las Escrituras (4), Russell insistía en aquella doctrina central para su predicación:

“Mientras las profecías temporales apuntan hacia 1874 y armonizan con que es la fecha de la segunda presencia de Nuestro Señor, asegurándonos el hecho con matemática precisión, nos encontramos abrumados por la evidencia de otro carácter; porque ciertos signos peculiares, predichos por el Señor y los apóstoles y profetas que iban a preceder a su venida están siendo ahora claramente reconocidos como cumpliéndose realmente”. Naturalmente, cuarenta años constituía un período de tiempo un tanto prolongado de espera y Russell decidió dar nuevos alicientes a sus adeptos. Así, profetizó que éstos no tendrían que esperar hasta 1914 para encontrarse con el Señor. En 1878 serían arrebatados al encuentro de Jesucristo en el aire. A tal fin –e imitando a sus antecesores adventistas– los russellistas se vistieron con túnicas blancas y se fueron a esperar a Cristo al puente de Pittsburgh (5). No hace falta decir que el fracaso fue sonado.

La convivencia entre Barbour y Russell pronto dejó de ser buena. El segundo ya tenía todo lo que necesitaba para conseguir adeptos y no precisaba de su anterior mentor. Por un lado, sus doctrinas esenciales (identificación de Miguel arcángel con Cristo, negación del infierno y de la inmortalidad del alma, predicación sobre la creencia del fin del mundo, etc.) ya las había tomado del adventismo. Por otro, para profetizar fechas del fin del mundo se bastaba y se sobraba.

La sociedad se deshizo, Barbour auténtico canal de unión entre el adventismo y el primer presidente de la secta de Brooklyn, caería en el olvido. Los actuales adeptos no sospechan hasta que punto aquel hombre desconocido marcó sus destinos.

Fuente:

Documento electrónico titulado “nacenlostestigosdejehova.pdf”, publicado en el portal español “fcc.org.es”, sitio Web cristiano de información de los Testigos de Jehová, http://www.fcc.org.es/nacenlostestigosdejehova.pdf

Notas:

(1) Los Testigos de Jehová en el propósito divino. Brooklyn, 1959. p. 8 ss.

(2) Watchtower 1916, pp. 10-1.

(3) Página 170 de la versión inglesa.

(4) Página 129 de la edición en inglés.

(5) César Vidal, El infierno de las sectas. Bilbao, 1989, p. 67 ss.

César Vidal Manzanares es un conocido escritor, historiador y teólogo.

Anuncios

Una respuesta to “Nacen los testigos de Jehová”

  1. oscar 16 marzo 2009 a 12:03 AM #

    Los testigos de jehova saben muy bien sus inicios y si no preguntenle a un testigo de jehova,saben que los fundo y mas encambio muchos que dicen llamrse cristianos desconocen que pastor formo su iglesia,nomas no me digan que jesus por que eso si ni sus abuelas se los creerian..

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: