Venciendo las preocupaciones y la ansiedad – tercera parte

11 Nov

Noviembre 7, 2008

Venciendo las preocupaciones y la ansiedad – tercera parte

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”1

En una ocasión leí como en 1929 el gran hombre de negocios J.C Penney fue hospitalizado con una severa ansiedad. Una noche él estaba seguro de que iba a morir, así que escribió cartas de despedida para su esposa e hijo.

Pero él sobrevivió esa noche y a la siguiente mañana al escuchar cantos que provenían de la capilla, se sintió atraído hacia ellos. Un grupo cantaba, “Dios cuidará de ti” después siguió una lectura de la Biblia y una oración.

Penny dijo, De repente algo cambió. No lo puedo explicar. Fue un milagro. Me sentí como si me hubieran levantado inmediatamente de la obscuridad de un calabozo hacia la luz brillante y tibia del sol. Sentí como si me hubiesen pasado del infierno al paraíso. Sentí el poder de Dios como nunca lo había sentido antes.

“Entonces comprendí que solo yo era el responsable de todos mis problemas. Comprendí que Dios con su amor estaba allí para ayudarme. A partir de ese día, mi vida ha estado libre de preocupaciones. Los minutos más dramático y gloriosos de mi vida fueron esos que pase en la capilla esa mañana.”2

La mayoría de las causas de ansiedad y preocupaciones están dentro de nosotros mismos. Algunas veces son activadas en ocasiones por circunstancias a nuestro alrededor. Solo cuando admitimos y resolvemos estas causas, somos libres de poder entregar a Dios completamente  nuestras ansiedades y preocupaciones y así experimentar su paz. 

Ya sea que esta paz llegue instantáneamente o sobre un periodo de tiempo no importa. Lo importante es recordar que Dios siempre está aquí. Su amor y su poder son constantes y están disponibles para todos. Al buscarlo a través de la niebla de nuestras preocupaciones y nuestras emociones dañadas descubrimos que él nos espera para ayudarnos solo si somos totalmente abiertos y honestos con él, si respondemos a su amor y le damos una oportunidad.

Todos los días, visualicen a Jesús junto a ustedes y ábranse para recibir su amor, su felicidad y su paz. Después de resolver las causas de sus preocupaciones y ansiedades como se explicó en los Encuentros Diarios del miércoles y jueves, la fuente de una vida libre de preocupaciones se encuentra en aprender a confiar en Dios totalmente con cada detalle y en cada circunstancia de nuestras vidas. 

Se sugiera la siguiente oración: “Dios mío, de nuevo hoy te entrego y confío mi vida y todas las circunstancias en las que me encuentro. Elijo confiar en ti sin importar como me siento. Ayúdame a hacerlo. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.” 

1. Filipenses 4:6-7 (NLT).
2. S.I. McMillen, Ninguna de estas enfermedades (Westwood, N.J.: Fleming Revell Co., 1963), p.98.  (Sólo en inglés).

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