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Biografia de Grandes Cristianos III – Henry Dunant

18 Oct

Biografia de Grandes Cristianos III – Henry Dunant

El Fundador de la Cruz Roja 

Henry Dunant nació el día 8 de mayo de 1828 en Ginebra, Suiza. Fue el primero de cinco hijos de una familia rica y considerada de profundas convicciones cristianas.

En 1853 comenzó a trabajar en un banco.
Estaba convencido de que tenía el deber religioso de usar su capacidad para triunfar en los negocios y así poder usar ese talento y riqueza en favor de los necesitados.

Participó activamente en la fundación de la Alianza Mundial de Asociaciones Cristianas de Jóvenes (Y.M.C.A. por sus siglas en inglés) que se había creado en Londres.

En 1855, sugirió fundar una Asociación Mundial de la Alianza Universal de las Uniones Cristianas de Jóvenes, cuyos delegados se reunirían, cada año, en otro país de acuerdo a un turno establecido.
De esta suerte, la primera de dichas conferencias tuvo lugar en París en agosto de 1855.
Dunant aportó una contribución valiosa para que la Y.M.C.A. se convirtiera en el poderoso movimiento mundial que es hoy.

Además, fue el principal autor de la carta de la Y.M.C.A. Dunant se horrorizó al ver lo inadecuado de los servicios sanitarios militares y la agonía que sufrían los heridos durante la batalla de Solferino (Italia) que enfrentaba a Franceses y Austríacos.

Después de numerosas gestiones logró en 1864, en Ginebra, Suiza, sentar las bases de la Cruz Roja junto con los representantes de 17 países.
Esta entidad de auxilio para los heridos de guerra, sin distinción de nacionalidades, adoptó los colores de la bandera suiza pero invertidos: una cruz roja sobre un fondo blanco.
Sus esfuerzos ayudaron a crear la Conferencia de Ginebra (1863) y después la Convención de Ginebra (1864).
En 1901 compartió el primer Premio Nobel de la Paz.

Así relataron José Luis Santana Gómez y José Luis Peraza Fernández la vida de Dunant y el origen de la Cruz Roja Internacional

Anochecía, los soldados heridos trataban desesperados de respirar el aire viciado por el calor tórrido y el polvo, con voces cada vez más débiles imploraban auxilio. Al lado de algunos heridos, militares amigos se habían arrodillado, pero era muy poca la ayuda que les podían prestar para aliviar sus sufrimientos, pues carecían de medicamentos, víveres y agua.
Sólo podían estrechar las manos de los moribundos entre las suyas y consolar los lo mejor posible.

Era el 24 de junio de 1859, los ejércitos del imperio austríaco y de la alianza francosarda acababan de librar una batalla, en Solferino, un pueblo al norte de Italia, donde participaron 300000 soldados y resultaron muertos o heridos 40 000 de ellos. La carnicería había durado 16 horas.

Tales desgracias eran normales, después de una horrible matanza en una batalla anterior, un general famoso, encogiéndose de hombros, dijo lleno de resignación: “No se hacen tortillas sin romper huevos”. 

Pero en Solferino estuvo presente un civil, un comerciante que había ido a Italia en viaje de negocios. Lo que presenció en Solferino cambió su vida y la de millones de personas. Del horror que produjo en él, ese espectáculo de caos y dolor, surgiría más tarde el movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Su nombre era Henry Dunant.


Dunant nació en Suiza, en la ciudad de Ginebra, el 8 de mayo de 1828 en el seno de una familia religiosa y que se dedicaba más a realizar obras caritativas que a acumular riquezas. A los 18 años, Dunant ya era hombre serio y ferviente devoto.
Su entregada vida y su cristiana compasión por los menesterosos lo llevó a ingresar en la “Liga de las Almas”, cuyos miembros se dedicaban a socorrer espiritual y materialmente a los pobres y enfermos de Ginebra.

Luego de presenciar la batalla de Solferino y de brindar su ayuda durante varios días a los heridos en combate, la idea de que tanta desgracia se podía evitar, no se apartaba de la mente de Dunant y llegó a la conclusión de que la única forma de estar en paz consigo mismo era escribir sobre el horror del que había sido testigo.

Escribió un libro: Recuerdo de Solferino.
No sólo se limitó a narrar los hechos sino que demostró que la mayor parte del sufrimiento hubiera podido evitarse sin dificultad.

En ese libro, Dunant formula una pregunta esencial:
¿No se podrían fundar en tiempo de paz sociedades voluntarias de socorro compuestas de abnegados voluntarios altamente calificados cuya finalidad sea prestar o hacer que se preste, en tiempo de guerra, asistencia a los heridos?
(Brown P. Henry Dunant: Fundador de la Cruz Roja. Ginebra: Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja, 1989).

Dunant corrió con los gastos de la primera impresión de Recuerdo de Solferino y en noviembre de 1862 apareció la primera edición. La reacción que provocó el libro fue impresionante. El éxito arrollador de la obra dejó anonadado a Dunant.

Recuerdo de Solferino fue la chispa que encendió la llamarada de entusiasmo y los esfuerzos que conducirían a la fundación de la Cruz Roja.
El 23 de octubre de 1863, se reunió la primera conferencia de Ginebra, el propio Dunant quedó impresionado por la numerosa asistencia.

A pesar de cierta resistencia, Dunant ganó la partida de la neutralidad de los servicios sanitarios y se adoptó la recomendación de que fueran reconocidos como neutrales las ambulancias, los médicos y sus asistentes, así como los habitantes del país que prestaran socorro a los heridos.

Todos los países adoptarían un emblema universal, una cruz roja sobre fondo blanco que figuraría en ambulancias, hospitales militares, y como distintivo en la ropa del personal sanitario. Esta simple idea de Dunant puede parecer muy obvia, pero la verdad, es que antes de él nadie había encontrado la solución para evitar que se disparase, en el fragor de la batalla, sobre los miembros del servicio de sanidad. (Bugnion F. El emblema de la Cruz Roja. Reseña Histórica. CICR, Ginebra, 1977).

Los Convenios de Ginebra fueron el primer tratado multilateral firmado por países, reunidos en tiempo de paz para prevenir el sufrimiento. En el transcurso de los años el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) logró que los gobiernos actualizaran y revisaran estos convenios, los que cuentan con un reconocimiento prácticamente universal. (Pictet JS. La doctrina de la Cruz Roja. Ginebra: 1962).

El CICR junto a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las Sociedades Nacionales, integran el Movimiento Internacional de éstas y tienden a cumplir un mismo objetivo: ayudar indiscriminadamente a quien sufre, contribuyendo a mantener y promover la paz en el mundo. Todos los integrantes de este movimiento se rigen por 7 principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariedad, unidad y universalidad.

La Primera Guerra Mundial representa el mayor desafío que debe afrontar la Cruz Roja, hasta ese momento: miles de voluntarios se movilizan para ayudar a los heridos en los campos de batalla y en 1917 el CICR obtiene el Premio Nobel de la Paz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Cruz Roja distribuye socorros por un valor total de 500 millones de francos suizos a la población civil de los territorios ocupados. El CICR realiza 11 000 visitas a prisioneros de guerra militares y civiles y les envía suministros de socorro evaluados en 3,5 mil millones de francos. Dos veces más obtendrá el Premio Nobel el CICR: en 1944 y en 1963 en unión de la Liga de Sociedades (hoy federación).

Henry Dunant, como ha ocurrido con muchas grandes figuras, vivió en la miseria durante muchos años, errante de ciudad en ciudad y enfermo. Su único consuelo era ver que la Cruz Roja crecía a grandes pasos. Sus ideas ya habían salvado miles de vidas. Uno tras otro los países organizaban sus propias sociedades nacionales y empleaban los años de paz en preparar la asistencia a los heridos de los ejércitos en campañas.
La bandera de la Cruz Roja comenzaba a ondear en muchos campos de batalla convirtiéndose en un emblema conocido, grupos de enfermeras diplomadas y camilleros, junto con suministros y socorros médicos iban detrás de cada ejército en marcha. En 1876, Turquía adoptó el símbolo de la Media Luna Roja en vez de la Cruz Roja: la Media Luna Roja que se extenderá a lo largo de los países musulmanes en todo el mundo.

Dunant vivió en Heiden, pueblo situado al Este de Suiza, casi en el olvido total. Así hubiera seguido hasta el final de sus días, si en 1895 un joven periodista no se hubiera dedicado a escalar las montañas próximas al poblado. Charlando con la gente del lugar supo que el fundador de la Cruz Roja vivía en el hospital del pueblo y como buen periodista concertó una cita y lo entrevistó.
Más de 30 años habían transcurrido desde la publicación de Recuerdo de Solferi no pero el público lo recordó.
El artículo de este periodista, llamado Baumberger, provocó una respuesta abrumadora. Dunant comenzó a recibir cientos de cartas y muchas visitas de viejos conocidos, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja del mundo eterno le rindieron homenaje. Finalmente en 1901 se acordó entregar a Henry Dunant el reconocimiento internacional más importante en mérito a sus obras.
El Comité del Premio Nobel le concedió el primer Premio Nobel de la Pazen unión de Fréderic Passy, por quien Dunant sentía gran respeto.

Murió a los 82 años, el domingo 30 de octubre de 1910.
Del hombre peculiar de Ginebra, cuya visión casi fue demasiado grande para su propio bien, nació un movimiento que hoy se extiende por todo el mundo; que ha llegado a millones de personas; que presta socorro por igual a civiles y a militares: una realidad aún más pode rosa que el sueño de Dunant.

Hoy, 133 años después de la fundación de la Cruz Roja, 186 naciones han firmado los convenios de Ginebra y existen 169 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y Media Luna Roja.
Ningún otro tratado en la historia de la humanidad ha alcanzado un número igual de signatarios, y no existe ninguna organización humanitaria que cuente con tantos miembros (127 millones) en tantos países.

– Daniel E. Dañeiluk. www.biografas.blogspot.com

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Cristianos que dejaron huella en la Historia II – Matthew Henry

18 Oct

Cristianos que dejaron huella en la historia II – Matthew Henry

Comentarista y expositor bíblico presbiteriano. Hijo de un ministro evangelico de una iglesia de Inglaterra, nacido en Broad Oak, en el condado galés de Flintshire poco después de que echaran a su padre del Ministerio como consecuencia del decreto de Uniformidad promulgado por el rey Jorge II. Matthew Henry fue llevado por su padre a un pequeño condado galés en Iscoid, Flintshire, en octubre de 1662.

Su padre, Philip Henry, ministro nombrado de la Iglesia de Inglaterra fue considerado un disidente. Su madre provenía de una familia con historia propia en el Parlamento.
Tenía una herencia modesta, por lo tanto Philip Henry debió vivir del trabajo de la granja y prescindir del sostén como ministro.

Matthew, según su padre, nació tan fragil que fue sido bautizado a un día de vida solamente por el miedo a que no sobreviviera una semana.
Matthew era un muchacho físicamente débil, pero mentalmente y espiritualmente extremadamente fuerte. Así lo demostró destacándose como estudiante experto y diligente. ¡Alguien dijo que podía repetir en voz alta lo que había leído de la Biblia cuando tenía solamente tres años!

Su conversión sucede en 1672.
Philip Henry, se ocupó de la preparación ministerial de Matthew. Hasta la edad de 18 años, su educación era supervisada por su padre.
Como le ocurrió a otros, su condición de disidente le impidió enrolarse en Oxford o Cambridge, las universidades más prestigiosas del momento. Así es que, en 1680, se inscribió en la universidad de “disidentes” de Islington.
Esta Universidad al poco tiempo ganó enorme prestigio y fue considerada la mayor academia presbiteriana.
Los catalogados como “disidentes” tenían absolutamente vedada la expresión pública. Pero esto no estaba de acuerdo al ánimo de Matthew.

Decide por lo tanto a volver a Londres. Allí conoció extensamente la prédica del Dr. Stillingfleet y del Dr. Tillotson. Se integró a un pequeño grupo de oración y estudios bíblicos, lo que Wesley consolidaría más adelante como el Club Santo de Oxford.

Volvió a su pueblo para ajustar su visión ministerial. Después de examinarse exhaustivamente a sí mismo, se decidió por contestar a su “llamado”.
Algunos ministros de Londres lo consagraron en privado el 9 de mayo de 1687. No fue hasta 1702 que pudo obtener una licencia oficial.
Sufrió la tragedia familiar con la muerte de su primera esposa y de tres de sus nueve hijos.
Matthew acostumbraba a orar a la mañana y a la tarde. Por la mañana estudiaba el Antiguo Testamento y por la tarde el Nuevo.

Sus sermones eran dirigidos a las personas, nunca con ánimo plítico, aunque nunca dejaba de mencionar a los perseguidos y discriminados por causa de la Fe.

En 1704, luego de recuperarse de una grave enfermedad, comienza su Notas al nuevo testamento, la base de sus célebres comentarios.

Seis años más tarde, en 1710, comenzó a trabajar sobre su mayor obra: Los comentarios de la Biblia completa, un monumental trabajo de cinco volúmenes.

El arduo trabajo alimentaba su espíritu pero consumía su cuerpo.
En 1714, mientras visitaba a un amigo en Chester, murió.Tenía solamente 52 años.

A primera vista, al contemplar su voluminosa obra, nadie se puede imaginar que su autor hubiera muerto con tan sólo cincuenta y dos años. Si bien buscó escribir una obra que estuviese al alcance de todos, y si bien el comentario está repleto de bosquejos para sermones, es notorio que Matthew Henry era maestro de los idiomas originales de las Escrituras, mucho más que la mayoría de sus críticos modernos, y que, en cuanto a su teología, no pocos cristianos evangélicos la calificarían como insuperable. Su teología es un fiel testimonio de la verdad evangélica, enfatizando la depravación total del hombre y la gracia soberana y salvadora de Dios. Su obra además, no sólo demuestra una profunda capacidad de profundidad espiritual, sino la erudición que proporciona un gran conocimiento del griego y del hebreo.

Charles Spurgeon, entre tantos, reconoció la decisiva influencia que ejerció sobre su vida y Ministerio.

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Una niña sufrió graves heridas al ser golpeada

18 Oct

Una niña sufrió graves heridas al ser golpeada

EL HECHO SE REGISTRO EN PIGÜE
La víctima, de cuatro años, está internada en Terapia Intensiva del Hospital Penna, donde fue intervenida quirúrgicamente. Habría sido agredida por un allegado pero hasta ahora no hay nadie preso.
Hasta las últimas horas de la víspera ninguna persona se encontraba detenida en relación con la salvaje agresión que sufrió una niña de cuatro años en Pigüé, presuntamente golpeada por un allegado, por causas que se desconocen.
El aberrante episodio, que recién tomó estado público en la víspera, se habría producido a última hora del miércoles, y las autoridades policiales de aquella ciudad tomaron conocimiento a partir del ingreso de la criatura a la guardia del Hospital Municipal pigüense.
Poco después, y ante la gravedad del cuadro sanitario, se decidió el traslado de la víctima hacia Bahía Blanca, donde quedó internada en el área de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital Interzonal General de Agudos Doctor José Penna.
El doctor Alberto Taranto, director del nosocomio bahiense, dijo ayer que la niña, cuya identidad no se brinda por razones legales, presentaba un cuadro de “abdomen agudo”.
“Tenía un traumatismo abdominal, el que según dichos de los familiares, fue provocado por una persona mayor”.
El médico explicó que poco después de su arribo, la menor fue intervenida quirúrgicamente.
“Se la operó porque, aparentemente, tenía un sangrado interno en el abdomen, y luego se determinó que tuvo una efracción pancreática”, detalló.
Taranto indicó que el estado de la niña es grave y que la lesión sufrida conlleva riesgo de vida.
“Se trata de una fístula pancreática y le puede traer alguna complicación, máxime por su corta edad. Por el momento, se encuentra estable”, dijo.
Después opinó que la lesión que presenta la criatura, podría haber sido resultado de una patada.
Un vocero policial de Pigüé indicó que, por el momento, no se pueden brindar mayores detalles del caso, y se limitó a indicar que investigan el hecho.
“Se tomó conocimiento a partir del ingreso de la menor al hospital, por lo que estamos trabajando para establecer lo ocurrido”, indicó la fuente.
Agregó que aún no se registraron aprehensiones vinculadas con el episodio y que se aguardaba la llegada de los informes médicos pertinentes.
En la causa se dio intervención la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 11, del doctor Emilio José Marra, y al Juzgado de Menores en turno.
Precedente en nuestra ciudad.
El hecho de Pigüé es el segundo episodio de violencia sucedido en perjuicio de una criatura en los últimos días. El anterior sucedió en nuestra ciudad.
Como se informara en estas columnas, el pasado 10 de octubre ingresó también en el Hospital Penna, una niña de cinco años, que fue salvajemente golpeada por su madre en un supuesto ataque de delirio místico, en Bahía Blanca.
La pequeña sufrió fractura en el brazo derecho y múltiples hematomas y escoriaciones, sobre todo en la cara y el cuero cabelludo.
En primera instancia fue atendida en Terapia Intensiva Pediátrica, pero a principios de esta semana, debido a su evolución, se la derivó a una sala común.
La madre de la víctima, que está internada en el sector neuropsiquiátrico del mismo nosocomio, había dicho a los primeros policías que llegaron a su casa, que “la nena estaba endemoniada y Jesucristo la golpeó”.
En las últimas horas la justicia solicitó la realización de una serie de estudios psiquiátricos y psicológicos a la mujer, para determinar si comprendió la criminalidad del acto y si estaba en condiciones de dirigir sus acciones, es decir, si se trata de una persona imputable

Nicolas Sarkozy busca convencer a George Bush de una cumbre que refunde sistema financiero

18 Oct

Nicolas Sarkozy busca convencer a George Bush de una cumbre que refunde sistema financiero

Crisis económica mundial

   El presidente francés,  Nicolas Sarkozy, tratará hoy de persuadir a su homólogo  estadounidense, George W. Bush, de la necesidad de celebrar una  cumbre del G8 ampliado para reformar el sistema financiero  internacional y evitar en el futuro una crisis como la actual.

   Previo a esta reunión de tres horas entre Bush, Sarkozy y el  presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, en la  residencia presidencial de Camp David, en las montañas de  Maryland (este de Estados Unidos), los norteamericanos se han  mostrado menos entusiastas que los europeos.

   Estos últimos quieren una reforma real y completa, una suerte  de nuevo Bretton Woods, el conjunto de acuerdos que gobiernan  desde 1944 el mundo de las finanzas internacionales.

   Bush admitió ayer la necesidad de tomar recaudos para  que los desarreglos de la máquina financiera que amenazan en  estos días con recalentar toda la mecánica económica mundial no  se vuelvan a producir.

   Su gobierno también venció sus reticencias y aceptó el  principio de una cumbre internacional que congregue a los países  del G8 y las grandes economías emergentes, además de declararse  abierto a todas las opciones.

   Pero Bush no se comprometió a una reforma más allá del sistema  estadounidense, lo cual, de todos modos, recaería en su sucesor  desde enero de 2009, en tanto los europeos proponen una forma de  supervisión mundial de los mercados que recaería en el Fondo  Monetario Internacional.

   Bush también advirtió contra los efectos negativos que nuevas  reglamentaciones podrían tener sobre la actividad económica.

   Sarkozy, por su parte, exhortó nuevamente ayer a extraer  lecciones de la crisis y advirtió contra el riesgo de no ver en  ésta más que un “paréntesis” tras el cual todo podría “recomenzar  como antes”. (NA)

Mama de Sofía: “El diálogo con la presidenta fue de madre a madre”

18 Oct

Sábado 18 de octubre de 2008 13:00

A 20 días de la desaparición de la nena

Mama de Sofía: “El diálogo con la presidenta fue de madre a madre”

   María Elena Delgado, la mamá de  Sofía Herrera, la niña desaparecida hace 20 días en Tierra del  Fuego, reveló hoy que el diálogo con la presidenta Cristina Fernández  fue “de madre a madre” y valoró la “solidaridad” que le expresó el  Gobierno nacional.

   Delgado pidió “profundizar” la investigación en la provincia  austral porque aún no hay datos concretos sobre el paradero de la  niña de tres años y señaló que las casi tres semanas sin  información se convirtieron en “un siglo” para la familia Herrera.

    Precisamente, el próximo lunes viajará a Tierra del Fuego un  equipo especial con funcionarios nacionales para contribuir en la  investigación, según le prometió el ministro de Justicia Aníbal  Fernández durante una reunión que mantuvieron ayer por la tarde.

   La madre de Sofía dijo confiar en que la nena “está bien” pero  al mismo tiempo reiteró su preocupación porque “nunca va a estar  bien lejos de su mamá. Creo que falta menos para encontrarla,  estamos mas cerca”, manifestó en diálogo con Radio Del Plata.

   En una reunión fuera de agenda, la Presidenta recibió ayer a  Delgado para interiorizarse sobre la marcha de la búsqueda y  expresarle su interés por el tema que causa conmoción en la provincia  gobernada por la opositora Fabiana Ríos.

   “Creo que (el diálogo) fue de madre a madre, se solidarizó  mucho con nosotros y dijo que iba a poner todo lo que esté a su  alcance, y más también”, remarcó Delgado sobre el encuentro con la  mandataria en Casa de Gobierno. (DyN)

Un día entre dragones voladores

18 Oct

Un día entre dragones voladores

11.11.07 

Ignoro que moriré esta tarde tratando de aterrizar mi primer avión de guerra. Horas antes de fallecer, a bordo de un simulador de Cessna A 37 B, me he vestido como piloto de la Fuerza Aérea del Perú y desde las 6:30 de esta mañana soy el alférez Jiménez. Las avioneras con las que me cruzo en los pasillos y veredas del Grupo Aéreo Número 7, me saludan con subordinación nerviosa. Ignoran que el peso de mis botas me impide ir a paso ligero y que mi gorro de Dragonfly en realidad le pertenece a Stuka, un oficial gringuito que justo ahora debe estar estudiando en Lima para su examen de ascenso. Voy a recibir órdenes, castigos y rancho. En este “Templo y Cuna de Cazadores”, seré un piloto de caza, con mameluco verde olivo, pero sin derecho a bombardeos. Un colado mirón en esta base aérea de Piura que -según el gobierno peruano- jamás se pensó en poner al servicio de Estados Unidos, como rumoreó el diario argentino Página 12.

No cobraré S/ mil. 205 de sueldo como todos los de un galón solitario, pero mi grado me da derecho a oler y tocar esos pájaros de acero made in USA que agregan ruido a los castellanos. Comparto una sala vip con quienes han bombardeado al enemigo en la guerra del Cenepa contra Ecuador o derribado “narcoavionetas” en la selva.

Aquí, mirando detrás del vidrio su helicóptero blaquiazul, conozco a Zabalaga, quien todos los días se alista para salvar heridos de un accidente aéreo que nunca llega. Le gusta hablar de pilotos y máquinas voladoras, menos de tragedias. Evade fechas, se salta nombres. Como si presintiera que un terremoto va a matar 500 peruanos en Ica y que multitudes de heridos van a esperarlo en Pisco, pidiendo ser salvados en su MI-8, de dos hélices.

El Ala Aérea 1 autorizó este reportaje, meses después de pedirlo. Pero, al asistir hoy a la charla diaria sobre los sistemas del avión, noto que todos los pilotos me miran de pies a cabeza y algo murmuran en voz baja. Les debo parecer un oficial sin mucho futuro. A mis 36 sólo tengo un triste galón. Sádico, el comandante del Escuadrón Aéreo 711, casi tiene mi edad pero lleva tres galones, ha volado aviones rusos Sukhoi 22, americanos, ingleses, brasileños, y fue instructor en Brasil y Argentina. Nadie imaginaría que este limeño con expresión de cadete distraído, ha derribado seis avionetas con droga y quien sabe cuántos traficantes a bordo.

En el auditorio donde los pilotos se enteran que a mil 500 pies de altura, hoy tendremos una visibilidad de 10 kilómetros, Sádico explica a qué vengo. Sólo entonces, con risitas castrenses, cesa el bombardeo de miradas en mi contra.

Sólo manejo moto. Pero me incluyen entre los que deben resolver cómo pilotear un dragón volador A 37-B, si de pronto en pleno vuelo no enciende el búster, una luz del panel de control. Por suerte, la pregunta va dirigida a mi vecino el teniente Portilla. Contesta con la concentración de un escolar al que le toman la tabla. Reportaría la emergencia a torre Piura, dice, y reduciría velocidad para no incendiarse, y etc. etc. Su calificación, brillante. La mía va a ser: fallecido, en pocas horas. Felizmente no lo sé y tampoco que van a cortarme el cabello a coco, por no presentarme a primera hora ante el coronel Mario Pimentel Higueras, jefe del Grupo. Por ahora, al final de la charla, el capitán Díaz, quien va a ser mi instructor en cabina de mandos, me acompaña al consultorio de pre vuelo. Porque nadie puede pilotear, sin antes ser examinado por la Pantera Rosa, bromea. Y me la presenta. Es una médica que, con palabras suaves, dice que arriba en el cielo basta una simple congestión nasal para que la presión del aire te rompa el tímpano. Su trabajo es impedir que subas al avión estando resfriado, escuálido, gordo, nervioso o borracho. Después de tomarme la presión y calcular mi maza corporal, concluye: “usted sí puede volar”.

Es la frase que esperaba escuchar con ansias, igual que quince cadetes limeños de entre 17 y 20 años que se juegan la vida y la carrera en un examen de dos semanas y media. Si convencen a sus instructores en once vuelos (acompañados de un instructor), podrán salir a volar solos. Si sacan menos de 80 de nota final, nunca más en sus vidas podrán postular a ser pilotos de combate. Por eso conmueve verlos en los patios haciendo dibujos imaginarios en el aire, haciendo con manos sudorosas y a un metro de altura, las mismas maniobras que en pocos minutos deberán repetir, pero junto a las nubes y subidos en avionetas T-41, que parecen de juguete.

Eyección

Al rato, en el Simulador de Eyección, un salón de paredes tan altas como jaula de jirafas, otra vez tengo delante a Díaz liderando un grupo que ha venido a verme sufrir asustado cuando suba a un avión atornillado al piso. Aquí se hace en tierra lo que haría un piloto si no tiene más opción que abandonar y dejar que el avión se estrelle. Dicen que quienes se eyectan de verdad, a miles de pies de altura, al presionar la temida pero salvadora palanca blanca del asiento, en cuatro segundos oscuros la sangre se les baja a los pies, no ven nada, casi pierden el conocimiento, pero ya están separados del avión y del asiento, con la vida pendiendo de un paracaídas. En mi caso, antes de abordar el simulador unido a un mecanismo parecido a grúa mecánica, mi instructor sigue sin sonrisa, y exige que antes de mi eyección firme un acta diciendo que soy responsable de lo que pueda pasarme.

– ¿Y qué puede pasarme?

– Nada, sólo te vas a romper una pierna, un brazo.

Dice y no se ríe. Insiste en hacerme firmar y yo en no tragarme su juego de intimidación. Y cataplún ya estoy trepado en este avión esclavo y ya empieza la cuenta regresiva, y en segundos, ni bien presiono esa palanca rara, escucho fierros como de montaña rusa, y salgo disparado. Desilusión. Ni pierdo el conocimiento, ni se abre ningún paracaídas, sólo he quedado suspendido a 7 metros de altura, lejos del simulador, pero sin separarme nunca del asiento. El ejercicio era sólo eso, nadie tiene que salir a rescatarme en el desierto. Sólo entonces sonríe Días. Mi muerte va a llegar después.

* * *

El teniente Ríos Távara y su capitán Orbegozo acaban de bajar del cielo de Piurano. Entran en la oficina de Sádico. El jefe –que también es el mío- los escucha con muecas de aprobación. En 48 minutos de vuelo encima de Paita, Catacaos y Sullana, han cumplido con los ejercicios ordenados: chandel, 8 perezoso, ludwong, 8 cubano, tono alerón, tono barril y media vuelta tonel. El jefe,

Aquí se vuela todos los días. Para bien de la defensa nacional, para molestia auditiva de los castellanos.

No basta ser inteligente para ser piloto. Cadetes brillantes en rendimiento académico, fueron eliminados en el examen de vuelo. Se necesita aptitudes, vocación. Reunir los estándares de calidad exigidos. Los instructores te lo repiten a cada momento. Y pese a lo obvio, el periódico mural del Escuadrón, está lleno de afiches y lemas contra los accidentes aéreos. A unos pasos de la vitrina done se lee “lo más importante en la prevención de accidentes eres tú”, hay un cuadro donde veinte pilotos sonríen para la foto. Faltan, dos: Cruel y Benyer. Murieron accidentados en Brasil, piloteando uno de estos aviones que rugen afuera en la línea de vuelo. Uno de los muertos es el jefe del Escuadrón. Tras el accidente, Sádico tuvo que venirse volando desde Talara para sucederlo en el cargo. Fue dura la tarea de recuperar la moral del personal, me cuenta. Pero igual, también para eso están entrenados, dice. Y que el 80% de accidentes se deben a errores humanos. Por eso ningún día dejan de entrenar. Sádico no deja de sonreír, incluso cuando me sanciona. También durante el almuerzo, mientras me sirve refresco con la misma mando con que le ha disparado bombas a seis naves de la mafia. ¿El que bombardeó al enemigo ha rezado alguna vez por sus derribados? No sólo por ellos, por sus familias. Y se declara devoto de Nuestra Señora de Loreto. ¿Ella le ha hecho algún milagro, mi mayor?

-¡Te parece poco que esté vivo, hablando contigo!.

Al rato, las palabras del jefe, seguir vivo, o no, me atormentan. Me traen recuerdos difusos de los accidentes aéreos que he cubierto como periodista, justo cuando Días y yo sobrevolamos Piura en el simulador a 2 mil 500 pies de altura imaginarios. Hemos visto en pantalla gigante las calles, casitas de juguete, el horizonte, las nubes pasan como si realmente voláramos en un A 37, con capacidad para desarrollar velocidades de hasta 816 kilómetros por hora. Una señal de que no he levantado demasiado la trompa del avión es que entre el horizonte y la línea del parabrisas debe haber un puño de altura, aconseja mi instructor. Ahora debo aterrizar esta nave que se hizo famosa en la guerra de Vietnam. En lugar de concentrarme se me ha ocurrido pensar en cuánto costarán en dólares estos aviones sapito que han regresado sanos y salvos después de combatir en el conflicto de Falso Paquisha y de la guerra del Cenepa, con Ecuador. Recién compruebo, con dice Ríos Távara, que lo más difícil es volar a baja altura. Ya bajé el tren de aterrizaje. La pista gris nos llama. Pero he descuidado la palanca (el timón), estamos bajando con el ala izquierda muy baja. Antes de que la pantalla se ponga blanca y lluviosa, las últimas palabras de mi instructor son:

– Jálala, jálala, jálaaaaaaaa. Nos matamos.

http://blogs.periodistadigital.com/cronicasmalpensadas.php/2007/11/11/p126046

Basile sintió decepción antes de partir

18 Oct

DEPORTES › COMO FUE LA HISTORIA SECRETA DE LA RENUNCIA AL SELECCIONADO ARGENTINO

Basile sintió decepción antes de partir

El técnico se vio defraudado en el último tiempo por los más jóvenes, que llegaron a burlarse de él a sus espaldas. El conductor esperó un respaldo de Julio Grondona el mismo jueves, pero ese llamado nunca llegó.

Por Pablo Vignone

Transcurrían 35 minutos del segundo tiempo del partido en el Estadio Nacional de Santiago cuando las cámaras de TV lo enfocaron. Con serenidad –desconcertante para los millones de televidentes que estaban asistiendo a una dolorosa derrota de la Selección argentina– encendió un cigarrillo, pitó y consultó su reloj. Todo, sin echarle una ojeada a lo que ocurría en el campo. En ese momento, Alfio Basile estaba decidiendo internamente su renuncia al cargo de entrenador del equipo nacional, hastiado de las críticas de lo que considera una campaña en su contra de parte de la prensa, resignado a no poder superar las brechas que lo separaban de un plantel muy joven, concretando la decisión que había tomado ya, inclusive, después del empate contra Perú en Lima, un mes antes, y que una charla con Julio Grondona logró postergar. Esta vez, la determinación fue irrevocable.

La presentación de Basile en la conferencia de prensa posterior a la derrota no dio pistas sobre la convicción a la que el entrenador había arribado. De hecho, ni siquiera criticó a sus jugadores, aunque para algunos la frase “parecían 15 contra 10”, cuando elogió al equipo chileno, resultó una crítica elíptica a la falta de entusiasmo de los futbolistas argentinos.

Pero una vez en el avión de regreso a Buenos Aires, Basile le avisó al dirigente de Argentinos Luis Segura que había decidido renunciar. Ya lo sabían sus ayudantes de campo, Rubén Díaz y Jorge Ribolzi. Segura le pidió que esperara para comunicarlo hasta que lograra hablar con Grondona. El ex entrenador de Boca esperó toda la mañana del jueves a que el presidente de la AFA lo respaldara, no ante los medios como había venido haciendo, sino directamente, frente a frente, cara a cara. Ese llamado nunca llegó. De haberse producido, Basile podría haber reconsiderado su idea.

A media tarde, cuando los rumores arreciaban pero no había confirmación, Diego Maradona mandaba correos electrónicos a amigos suyos en el periodismo. “El ciclo terminó”, afirmaba. La relación entre Maradona y el novio de su hija Giannina, Sergio Agüero, lo tenía al tanto de lo que sucedía. A la noche, en su casa de Palermo, Basile refrendaba su decisión ante Segura.

Basile se sintió defraudado por los jóvenes, tanto Agüero como Lionel Messi, con los que sintió que no podía establecer una comunicación adecuada a causa de la diferencia generacional ni tampoco manejar en términos futbolísticos. Se dice que el entrenador era consciente de que los jugadores se burlaban a sus espaldas de sus conceptos y su manera de trabajar. Y que la interna dura de la Selección, que oponía a Messi con Juan Román Riquelme, estaba relacionada con su favoritismo por el astro de Boca. Casualmente, Riquelme no estuvo en Chile y Basile le confió la conducción del equipo a Messi. El resultado está a la vista y el ahora ex entrenador decidió que ésa era la última decepción. “A mí me gustan los bajitos, pero no le hacen un gol a nadie”, había dicho en confianza no hace mucho, cuando se sentía atrapado por la contradicción: por convicción quería incluirlos a todos en el equipo, pero sentía que no le resolvían los partidos. Por eso probó con Diego Milito, y terminó con ensayos más extraños, como los de Gonzalo Bergessio o José Sand.

Además, no le caía muy simpático el respaldo que Grondona le había dado a Messi en el vestuario del partido contra Ecuador: Basile sentía que eso le quitaba margen de maniobra si, eventualmente, quería sacar al jugador del Barcelona del equipo. El rosarino le mandó un típico mensaje ayer al llegar al aeropuerto de El Prat: “Hacía tiempo que no jugábamos bien, a lo mejor hacía falta un cambio”.

En unos días, Basile se recluirá en su casa de Punta del Este. Sus allegados saben de su idea de no volver más a dirigir (aunque haya dirigentes de Boca que sueñan con contratarlo en diciembre). Algunos, inclusive, subrayan la honestidad del entrenador, “que podría haber aguantado una semana más, dejar que la tormenta pasara, esperar hasta el próximo partido de Eliminatorias en marzo y de paso seguir cobrando. Pero ya no daba para más”. Las críticas después de la victoria contra Uruguay lo habían dejado a un paso del desánimo. El trámite del partido en Chile dejó de interesarle mucho antes del final, cuando encendió el cigarrillo y miró el reloj.