¿La inteligencia ayuda a ser feliz?

25 Sep

¿La inteligencia ayuda a ser feliz?

*por Noemí Carrizo,Profesora en Letras, periodista y escritora

Suplemento de La Nueva Provincia |III Columna | Domingo 13 de julio de 2008

Descargar (¿La inteligencia ayuda a ser feliz?

“Me había acostumbrado a la infelicidad y acaso no la cambiaría por la felicidad”, escribió Jorge Luis Borges. La reflexión le llegó en su madurez, cuando el éxito y el afecto colmaron sus últimos años.

Pero, al parecer, la inteligencia no ayuda a alcanzar la plenitud existencial. El escritor Ernest Hemingway, que vivió experiencias excitantes, incluso como protagonista, en epopeyas como las dos guerras mundiales y la guerra civil española, se casó’ cuatro veces, tuvo incontables amores, alcanzó fama y prestigio mundial y terminó suicidándose. Está comprobado que sacar una puntuación alta en una prueba de inteligencia -lo que implica tener un vocabulario amplio y agilidad mental- no se relaciona con la capacidad para llevarse bien con los demás. Por lo que el psicólogo Diener, de la Universidad de Illinois, afirma que lo que importa es la “inteligencia social” que abre la puerta hacia las realizaciones satisfactorias. Según algunos investigadores, Occidente no está preparado para albergar ni dar alas a las personas mentalmente dotadas, pero sí se encuentra inclinado a alentar a los atletas o figuras con destrezas físicas. Salvo los excepcionalmente brillantes, como Albert Einstein, que fue reconocido, el resto de la gente de alto nivel intelectual trabaja en empleos mediocres y lleva una vida personal oscura, cuando no desastrosa. Esto lo confirma la lista de miembros de Mensa, el club integrado por los más inteligentes del planeta. Los sistemas de educación en países cuyo fin fundamental es la acumulación de riqueza, promueven la imagen del héroe de película, excelente para la guerra o el deporte, pero no la del más esclarecido. De ahí que individuos con importantes conocimientos alcancen un bajo nivel social y profesional. Desde niños son “los raros”. Gran parte de ellos, en los últimos tiempos, son llamados geeks, personas con una gran fascinación por la tecnología y la informática. Estos jóvenes tienen una buena comunicación con otros a través de los foros, pero se inhiben en el intercambio tradicional. Aun así, son absolutamente sanos, no consumen drogas ni alcohol, y presentan niveles cognoscitivos asombrosos, Al parecer, esta manera aislada de vivir no les permite desarrollarse, desde el punto de vista social, con la misma eficiencia con que lo hacen intelectual y hasta físicamente. Su desarrollo emocional quedó paralizado al no enfrentarse en su diario vivir con situaciones y vivencias con las que sí tropiezan y deben superar el resto de las personas (amistades, primeras relaciones de pareja, altercados, problemas, alegrías, competencias, deslealtades. Los adultos que los rodean suponen que al ser superiores y eruditos pueden hacer frente a cualquier conflicto, lo que es erróneo. Sus compañeros de estudios los evitan porque los “líderes populares” señalan que hay que ignorarlos. Esto ha pasado durante siglos con los seres sobresalientes, cuando debieron afrontar una continua soledad fuera de todo homenaje, respeto o regocijo compartido. Pero parece que algo está cambiando en el siglo XXI, donde los geeks están ganando posiciones por su extraordinario potencial. Además, se destacan como modelos a seguir, ya que muchos de ellos alcanzan grandes fortunas dedicándose a la alta tecnología. ¿Cuánto dinero recibieron, por ejemplo, los que “inventaron” y vendieron YouTube? Otros de los impedimentos para la completitud existencial de estas personas es que perciben y reflexionan con mayor intensidad los dramas, tristezas, desgracias e injusticias que las rodean, sintiendo a flor de piel la tragedia humana.

Lo relevante para la felicidad es el talento para saber lo que se desea, sin tener en cuenta el estatus, sitial decisivo para estos tiempos. Según el economista Andrew Oswald, de la Universidad de Warwick, en Coventry, Inglaterra “el dinero compra un lugar privilegiado, lo que hace que determinadas personas se sientan mejor, pero no todas. De ahí que tantos artistas como científicos notables acepten tareas no bien remuneradas, pero que los hacen sentirse plenos”. Para finalizar, no podemos negar que existe una inteligencia práctica, la que logra subsanar las cotidianas vicisitudes y empuja a seguir adelante, aun en medio de crisis individuales o financieras. Y es esa constancia la que mueve hacia la ventura, ese peregrinar sin desesperanzas por los rispidos senderos de la existencia, lo que lleva a la dicha. “Después de todo, el genio no es más que la infinita capacidad de tomarse constantes molestias, Watson”, afirmaba Sherlock Holmes, legendario y sagaz personaje de Arthur Conan Doyle. Y la felicidad, ese ejercicio sin tregua, puede ser también una de las formas de la sabiduría.

Anuncios

3 comentarios to “¿La inteligencia ayuda a ser feliz?”

  1. enrike45 27 septiembre 2008 a 8:12 AM #

    Excelente aportación sobre la felicidad y todos sus matices. Gracias

  2. pauloarieu 27 septiembre 2008 a 11:58 AM #

    Hola,me alegro te haya sido util.
    Gracias por el enlace
    Saludos

Trackbacks/Pingbacks

  1. Dos caras de la fobia social « MI FOBIA SOCIAL - 27 septiembre 2008

    […] ¿La inteligencia ayuda a ser feliz? […]

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: