Archivo | 10:56 PM

McCain and the BlackBerry Phenom

17 Sep

September 16, 2008, 12:28 PM

McCain and the BlackBerry Phenom

MIAMI – Maybe genius is one percent inspiration, 98 percent perspiration, and another percent legislation.

One of Senator John McCain’s top economic advisers seemed to credit Mr. McCain with helping “create” the BlackBerry in a briefing with reporters here Tuesday – a remark that the McCain campaign quickly stepped back from.

The adviser, Douglas Holtz-Eakin, was briefing reporters on Mr. McCain’s prescriptions for the meltdown on Wall Street, and citing his experience as the chairman of the commerce committee, when he was asked what Mr. McCain had done on the commerce committee that would show Americans that he understands financial markets.

“He didn’t have jurisdiction over financial markets, first and foremost,’’ Mr. Holtz-Eakin said, before wandering into more politically perilous ground.

“But he did this,’’ he said, holding up what looked like a BlackBerry. “The telecommunications of the United States, the premier innovation of the past 15 years, comes right through the commerce committee. So you’re looking at the miracle that John McCain helped create. And that’s what he did.’’

A senior aide to Mr. McCain, Matt McDonald later said that Mr. McCain “laughed” when he heard the comment, according to a pool report. “He would not claim to be the inventor of anything, much less the BlackBerry,’’ he said. “This was obviously a boneheaded joke by a staffer.”

The original BlackBerrys were made by a Canadian company, Research in Motion.

Legislative inventions, of course, have a storied place in presidential politics.

Vice President Al Gore’s discussion of the prominent role he played in the legislation that brought about the Internet led Republicans to accuse him for years of having “invented” the Internet. It stemmed from an interview he gave with CNN in which he said that while in Congress, he “took the initiative in creating the Internet.”

Mr. Gore later clarified the remark, and offered a tongue-in-cheek excuse: “’I was pretty tired when I made that comment because I had been up very late the night before inventing the camcorder,” he said. (Most recently at the Netroots Nation bloggers’ conference in Austin, Texas, he wryly declined to comment when Speaker Nancy Pelosi gave him credit for the Internet.)

And for Caucus readers more worried about what the Republican presidential nominee thinks should be done about the crisis unfolding on Wall Street, here are the broad principles Mr. Holtz-Eakin was discussing.

“No. 1, we have to have an effective safety and soundness regulator for every financial institution,’’ he said. “We’re not going to have that safety and soundness regulator unless we get better clarity and transparency in the financial markets. We’ve got, for example, nothing that looks like a derivatives clearinghouse. You can’t possibly assess the safety and soundness of an institution if you can’t get clarity each day with where they stand in their net positions versus the people they’re trading with. That would be a step in the right direction.”

“No. 2, we’re going to have to have better consumer protections,’’ he said. “We saw it in the mortgage origination business, lots of abuse of consumer protections. A little bit of easy-to-read mortgages, one-page mortgage disclosures are in fact possible. We need that.

“The third thing we’re going to need: improvements in corporate governance,’’ he said. “There is no reason why every CEO in this country shouldn’t have every piece of cash and non-cash compensation clearly presented to their shareholders for a vote so that they can make the effective judgment, which is, is this money going to the CEO or should it be put in research and development, should it be put into some other use. We don’t see that in America right now. “

“And the least piece is sort of the systems stability issues, which have become so paramount here,’’ he said. “Now if you take care of the safety and soundness of each financial institution, take care of consumer protections, deposit insurance and the rest, and you’ve got good incentives for corporate governance, you will take care of an enormous amount of the systems stability issues we now face. But that’s the last piece that I think people have correctly recognized might need better monitoring of.

“And the Federal Reserve, I think, has stepped up and done a remarkable job in a crisis. But it would be good to step back and in a thoughtful way think through these issues. Now, there’s no magic solution, and I don’t think it’s, at this moment, imperative to write down exactly what the plan has to be. But there should be an understanding that when you walk out of the Congress with a piece of legislation in the next administration, those boxes are checked and those things are effectively accomplished.

“We’re not getting that now. We have economic functions which are equivalent that are treated differently depending on where the trades take place. Every economic function should be treated the same from a regulatory point of view. If it’s the same trade, it should be regulated in the same way. There are some standards that we just have to aim for, and we just haven’t met yet.’’

But Mr. Holtz-Eakin did not provide specifics. “I think that the moment when we write down a specific plan is the moment we send legislation out from a McCain administration to Congress,’’ he said. “That’s the moment that happens.’’

Anuncios

Todo tiene su tiempo

17 Sep

Todo tiene su tiempo

17 de septiembre

“Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” Eclesiastés 3:1

Vivimos condicionados por las agujas del reloj. Sobre todo en las grandes ciudades, nos acostumbrados a vivir mirando todo el tiempo que hora es. Como si por saber la hora, pudiéramos controlarla. Nos
angustiamos cuando nos falta tiempo, y nos relajamos cuando nos sobra. Pero la realidad es que no podemos manejar las horas. Pasan fuera de nuestro control. Cuando estás con tu novia en intimidad,
los minutos vuelan y pasan demasiado rápido. Cuando estás en el aeropuerto esperando el avión que tiene ya 6 horas de retraso, los minutos son de plomo y pasan muy lentos.

Cuando deseas algo y no llega te impacientás, la ansiedad te consume. Y te cuesta manejarlo. Desearías tenerlo ya en tus manos y te cuesta mucho esperar. Esa misma actitud es la que tenemos cada
vez que le pedimos algo a Dios. Desearíamos que su respuesta, sea tan inmediata como nuestra exigencia. Pero no sucede así.

Por lo general, no recibimos lo que deseamos, ni cuando lo deseamos, ni como lo deseamos. Vivimos en la frustración de no poder acceder a lo que queremos y en la espera continua de algo mejor. Y eso cansa
mucho. La cosa se pone peor cuando vemos que al lado nuestro, hay otros que consiguen lo que desean, sin tanto esfuerzo, ni sacrificio. Y eso molesta todavía más.

Salomón era muy sabio, y nos deja este consejo que no pasó de moda. Todo tiene su tiempo. Las cosas siempre llegan. Pero no podés manejar el tiempo. Eso depende del control de Dios. En su Soberanía
absoluta, Dios maneja las agujas de la eternidad, y sabe cuando es mejor entregar que cosa. Nada escapa de su sabiduría ni de su control. Todo llega.

¿Qué te gustaría tener que parece inalcanzable? ¿Un auto, una notebook, una novia, un aumento, una recompensa, un trabajo, una herencia, una palm, un Ipod, una casa, un titulo? Si tuvieras la lámpara de aladino, ¿qué tres deseos pedirías? Dios no funciona así. Él sabe que necesitas y también conoce tus deseos. Y te repite: Todo tiene su tiempo.

Dios no satisface caprichos malcriados, pero responde siempre. Él sabe mejor que nadie que es lo que estás necesitando. Y te lo va a dar. Todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tal vez la tuya está por llegar.

REFLEXIÓN – Todo llega. Dios sabe.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Visitá nuestro Sitio Web: http://www.devocionalpc.com.ar

LA FE – Lo que es, y a lo que lleva –

17 Sep

 

LA FE – Lo que es, y a lo que lleva –

Consideraciones

W.T.P. Wolston
J.C. Bauer

 

Permíteme unas breves consideraciones sobre la fe –lo que es, y a lo que lleva. Es mucho lo que la Biblia nos habla acerca de la fe, y nos dice que «la fe viene del oír; y el oír, por medio de la Palabra de Dios.» (Romanos 10:17)

Dios está ahí. Otro pasaje de las Escrituras nos dice que «es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.» (Hebreos 11:6) Ante todo tengo que tener en mi alma la convicción de que Dios existe. Puede ser que tú digas: No le conozco. Esto es totalmente cierto, y la pregunta es, ¿Cómo puedes conocerle? No puedes aprender de Él por la naturaleza, pero se revela a Sí mismo por Su Hijo y por Su Palabra. «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo» (Hebreos 1:1,2). La gran cosa de la que aferrarse es esta: que Dios ha hablado. Lo que tú y yo tenemos que hacer es escuchar, y estoy seguro de esto, que si escuchas, creerás, porque la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. Si oyes a la voz de Dios, ella hará efecto sobre ti, producirá una marca verdadera y profunda en ti –una marca que la razón no producirá, porque la razón puede apartar a un hombre de Dios, y a menudo lo hace; pero la fe, el producto de la recepción de la Palabra de Dios, siempre lleva al hombre a Dios.

Las Escrituras están repletas de ejemplos de fe, y de lo que la fe puede hacer. Recuerda, viene «del oír, y el oír por medio de la Palabra de Dios.» En esta afirmación queda contenido el verdadero valor para el alma del sonido de la bendita Palabra del mismo Dios. Alguien podrá preguntarme: ¿Qué es la fe? No creo que pueda definir la fe, pero hay un pasaje en la Biblia, que creo que nos da una perfecta definición de la fe. Se halla en el tercer capítulo del Evangelio de San Juan. Allí encuentro estas palabras referentes al Señor Jesucristo: «El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, es terrenal, y habla cosas terrenales.» El que viene de arriba puede decirnos cuales son las cosas que le complacen a Aquel que está arriba; mientras que el que es de la tierra –tú y yo–, tal como yo lo comprendo, podría hablar acerca de la tierra, aunque quizá no podría decirme ni una palabra acerca del cielo. Pero continuemos: «El que viene del cielo, está sobre todos. Y lo que ha visto y oído, de eso testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, ése certifica que Dios es veraz» (Juan 3:31-33). ¡Qué cosa más notable! Ante todo tienes que recibir lo que el Señor dice de ti. No hay una sola persona cristiana que no confiese que se vio obligado a hacerlo. El corazón humano se dispone de forma natural en contra de Dios, pero la fe acepta su testimonio. «El que recibe su testimonio, ése certifica que Dios es veraz.» Aquí es donde creo yo que conseguimos una definición de lo que es la fe.

Dios nos ha hablado por Su Hijo el Señor Jesús, y el hombre que recibe Su testimonio «ése certifica que Dios es veraz.» Esto es la fe. ¿Qué evidencia se tiene de la verdad de lo que se está exponiendo?, preguntarás. ¡Nada en absoluto! No hay evidencia de los sentidos, ni la fe la demanda. Pregunta a cualquier persona que sea creyente, pregunta a cualquiera de los que han nacido de Dios por la gracia, y que les han sido abiertos los ojos para conocer lo bendito que es el amor de Dios, y el valor de la sangre redentora de Cristo, y el gozo de saber que son salvos –pregúntales que cómo llegaron a saber que eran salvos, y ellos te dirán que fue al dar crédito a Dios de que decía la verdad, al aceptar Su Palabra como cierta, lo cual es fe. La razón humana y la sabiduría de las palabras no pueden obrar la fe; esta viene por escuchar la Palabra de Dios. Quizá quieras que aclare bien este punto. No puedo hacer esto. No puedo ponerlo claro a la mente de nadie, y te diré por qué, porque el evangelio es divino. Viene de Dios, y ninguna mente humana puede explicarlo; y ninguna mente humana lo va a recibir. La fe es el resultado de oír la Palabra de Dios, y el Espíritu de Dios obrando en el corazón. La Palabra de Dios atraviesa el corazón, te convence, te convierte, y te da nueva vida de algún modo. No sabes cómo, pero tus ojos se abren, y crees. «La fe viene del oír, y el oír por medio de la Palabra de Dios.»

¡Esta fe sencilla es algo muy bendito! Pone al alma totalmente en contacto con Dios. Eres puesto en relación con Dios. Verdaderamente, tienes que encontrarte con Él tarde o temprano. Es en vano que el hombre trate de evitarlo. La incredulidad y el escepticismo de este siglo puede que te lleve a decir: Quizá no haya Dios, y no tendré que comparecer ante Él. No te equivoques en esto, pues tendrás que comparecer ante Él antes o después. Eres una criatura responsable –un pecador. Que la criatura (el hombre) tenga que comparecer ante Dios su Creador, más tarde o más temprano, constituye la esencia de la responsabilidad. ¿Por qué no comparecer ante Él ahora? ¿Por qué no conocerle ahora? La aversión que los hombres tienen a esto muestra que hay algo que está radicalmente mal. El pecado ha producido relaciones tirantes, distancia, y terror de Dios, y cuando uno intenta llegar a un hombre con el evangelio, y quiere poner ante él las benditas cosas de Jesucristo, el entrevistado se atemoriza o se indigna ante ello en contra de uno. Se mete en su caparazón, como si estuvieras a punto de infligirle una gran herida. Esto simplemente demuestra que hay una repugnancia natural en el corazón del hombre en cuanto a tener que ver con Dios. No lo niego. Es perfectamente cierto. Puedo recordar la época cuando había repugnancia en mi Propio corazón frente a las cosas del Señor Jesús. Gracias a Dios aquel día ha pasado, y ahora estoy en el transcurso más feliz de la vida porque llegué a conocer al Dios viviente como mi Salvador. Si tu eres de aquellos que no conocen al Señor ni a Su salvación, espero que puedas aprender de la propia Palabra de Dios el camino de la salvación de Dios, y qué bendita y sencilla es. «La fe viene del oír, y el oír por medio de la Palabra de Dios.»

La condición en la que el hombre se halla hace absolutamente necesario que tenga que nacer de nuevo. No es reforma lo que precisa, sino un nuevo nacimiento. La reforma no es suficiente. ¿No he visto yo a muchos jóvenes intentando reformarse? ¿No lo intenté yo mismo? Recuerdo bien un tiempo cuando me hallaba en un lecho de dolor, cuando pensé que estaba muriendo; y estuve bien cerca de ello. Bien recuerdo que, cuando me di cuenta de que podría morir pronto, y sentí mi falta de preparación para morir, que me volví al Señor y clamé: Si me guardas la vida, te serviré. Dios dio respuesta a mi oración, y me recuperé de mi enfermedad; pero después de aquello me volví aun peor. Como ves, yo iba a volver una página nueva. Lo intenté por un tiempo, pero el hecho es que yo era un pecador perdido, y que el diablo era demasiado fuerte para mí, y que pronto fui peor que nunca. El hombre no tiene fuerza en sí mismo. Tiene que ser llevado más tarde o más temprano a este punto –y tú también tendrás que llegar–, al punto de reconocerte que eres un pecador, impío, sin fuerza, y por ello una persona perdida.

El deseo de mi corazón y oración a Dios es, que tú puedas ser salvo hoy, si no lo has sido todavía, y «la fe viene del oír, y el oír por medio de la Palabra de Dios.»

¿Has oído la palabra de Dios, y te has inclinado ante ella, creyendo lo que ella te dice? No te pido que creas ni una de mis propias palabras. Quiero que creas la Palabra de Dios. Verdaderamente, estoy tratando de mostrarte que la salvación es lo que el evangelio ofrece a una criatura perdida, impotente, e irrevocablemente arruinada, como tú o yo. El evangelio me encuentra tal como soy, y después que me ha encontrado tal como soy, me muestra lo que Cristo es, y lo que Él ha hecho por mí. Si tú lo crees, obtendrás lo que yo tengo –la salvación mediante el bendito Hijo de Dios.

¿Pero qué dice este evangelio? «Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esto es, la palabra de fe que predicamos.» (Romanos 10:8) ¿No es bien sencillo? El evangelio de Dios nos da a Cristo. Amigo, tú y yo tenemos que escuchar la voz de Dios, y cuando la escuchemos tendremos la verdad. «Cerca de ti esta la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esto es, la palabra de fe que predicamos.» ¿Qué dice esta palabra? «que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Romanos 10:9). El hombre que confiesa con su boca y que cree en su corazón es sabio.

¿Tienes fe en Aquel que murió y que resucitó? Si es así, confiésale. En la quietud de tu habitación esta noche vuélvete al Señor e invoca su nombre.
Cree en Él ahora, porque no le invocarás a no ser que creas en Él, y no creerás en Él a no ser que hayas oído de Él, y oír… ya has oído.
«La fe viene del oír, y el oír por medio de la Palabra de Dios.»

http://www.revistafe.org/LA%20FE.htm

Conociendo la Nueva Creación en Cristo Jesús

17 Sep

Conociendo la Nueva Creación en Cristo Jesús

Ministerio Cristiano Nueva Creación – http://www.soynuevacreacion.com

A diario aparecen noticias de la maldad de algunas personas. El mensaje es: el mundo está en descontrol, no existe la perfección, Dios se olvidó de nosotros, sigamos esperando un mundo mejor. Pero, ¡Animo! Dios tiene mejores evidencias y Buenas Noticias para garantizar que ya existe una Nueva Creación en Jesús, su Hijo amado, en la cual no hay injusticia, ni tristeza, todo es perfecto y lleno de paz y amor, porque allí reina Dios y El tiene el control.

La Ceguera Materialista y Religiosa.
¿Dónde está esta Nueva Creación? ¿Alguien la ha visto? ¿Dónde están las calles de oro? Esta es la reacción normal de cualquier persona ante esta afirmación. Porque la mentalidad humana siempre ve y busca el sentido en el mundo material. Para ella, todo tiene que ser en lo material y por lo material. El resultado de esto es que no logra ver el verdadero mundo, el espiritual, el de Dios. Al afirmar que ya existe una Nueva Creación en Jesús, el Cristo, sabemos que podemos enfrentar oposición, marginación, ridiculización y excomunión de algunos del sistema social-religioso; porque esto no se va a encontrar en ningún seminario teológico, ni en ninguna teoría científica. Pero tenemos la seguridad que estas son las Buenas Noticias de Dios, el evangelio, revelado por nuestro apóstol Pablo, recibiendo como prueba la manifestación de la paz, la fortaleza, la seguridad y el gozo que vienen al descansar en la obra completa de Dios: Jesús, el Cristo.

Existe un hecho histórico en el cual, la religión y el intelectualismo materialista, se unieron negando una verdad que más adelante tuvieron que aceptar. En la Edad Media se creía que el Sol giraba alrededor de la Tierra, que la Tierra era el centro del Universo. En esos días se levantó un hombre, diciendo: “Es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol”. Tal declaración contradecía la posición oficial del sistema religioso y de la élite intelectual. Aún más, contradecía la mentalidad de la humanidad, la historia, la astrología, la navegación, la cartografía, etc. El sistema de aquel entonces no soportó esta corrección. Era una amenaza para el sistema, porque cuestionaba su autoridad, su prestigio. Si éstos eran perdidos peligraban los privilegios, los honores, el reconocimiento, las finanzas, etc. Se decidió entonces conservarlos y negar una verdad, intimidando a muerte a su proclamador, amparados en que se estaba protegiendo al sistema de extrañas y peligrosas afirmaciones. Los años pasaron y sacaron a luz la verdad. El sistema intelectualista y religioso tuvo que retractarse y aceptar que se equivocaron. Galileo Galilei ya descansaba, pero su verdad triunfó.

También el mundo religioso, de la época en que Jesús vivió en la carne, se equivocó, porque se negó a recibir una verdad. Solamente que esta vez la verdad era espiritual, no material: Recibir a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios. Por muchos años los judíos esperaban a su Mesías. Pero los judíos materialistas se extraviaron al pensar que vendría como un rey al estilo de los reyes terrenales, pensaron que traería un reino material. Leamos como pensaban: “Y aconteció que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. Y habiendo llegado a su tierra les enseñaba en las sinagogas de ellos, hasta quedarse atónitos y decir: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y los milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Jacobo y José y Simón y Judas? ¿Y no están acaso todas sus hermanas frente a nosotros? ¿De dónde, pues, tiene estas cosas? Y no hizo allí muchos milagros por causa de la incredulidad de ellos” “Otros decían: Este es el Mesías, pero otros decían: ¿Acaso, pues, el Mesías viene de Galilea? ¿No dijo la Escritura que de la descendencia de David y de Belén, la aldea de la cual era David, viene el Mesías?” Según Mateo 13:53-58 y Según Juan 7:41-42

El Hijo de Dios estaba en carne, en la Tierra, el Mesías había llegado, pero los judíos materialistas no lo reconocieron cegados por sus razonamientos, diciendo: “Pero si yo conozco donde nació este Jesús, miren allí está su familia. Este no califica pues ni siquiera es hijo del rey, el Mesías será muy poderoso, muy rico y así podrá derrotar a nuestros enemigos, están locos quienes crean que Jesús de Nazaret es el Mesías!.”

La Antigua Creación.
Hoy en día, también suena risible o difícil de ver operando ya una Nueva Creación en Jesús, el Cristo. Es fácil y aceptable creer que un día sucederá, que más allá en el futuro vendrá, pero se ve imposible que ahora estemos ya en ella, porque se busca comprobar según la mentalidad humana, la geología, la astronomía, la ecología, etc. Sin embargo, esto es lo declarado y revelado en las Buenas Noticias de Dios, el evangelio, revelado por nuestro apóstol Pablo.

Para darnos cuenta de la realidad de esta Nueva Creación debemos recordar cómo era la antigua creación. Recordemos que la antigua creación se nos fue presentada iniciando con un hombre, Adán. El cual era el “padre” de la humanidad, la “cabeza” o el representante de la humanidad. Conocemos, por el relato de Génesis capítulo 3, que este Adán introdujo la condenación al mundo. Como representante estuvo en la posición de evitar y cubrir el error de Eva. Pero lejos de defenderla, la acusó ante Dios. Entregándola a muerte, pues él sabía que el culpable de desobediencia moriría. Asimismo, negó su responsabilidad en la desobediencia. Los culpables para Adán eran Eva y su Hacedor: “La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol y yo comí” (Génesis 3:12) La manera de actuar de Adán era la manifestación externa de la muerte que ya había entrado en su conciencia.

Este acontecimiento de ninguna manera amenazó el propósito de Dios para su creación. Dios, desde antes de la fundación del mundo, dispuso que su propósito para su creación se cumpliría mediante su amorosa gracia hacia nosotros: “Quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según su propósito y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos eternos” 2ª A Timoteo 1:9

Sin embargo, desde Adán hasta Cristo, el mundo estuvo encerrado en condenación, bajo pecado. Estuvo muerto, en el plano espiritual, esto es, separado de la comunión espiritual con Dios, destituido de la gloria de Dios. La única forma en que Dios contactaba con la humanidad era en el plano físico, material, carnal, en donde la humanidad se había escondido. Dios miraba que la humanidad estaba atrapada en la condenación introducida por Adán: “Por tanto como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre y por medio del pecado la muerte; así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. A los Romanos 5:12

Toda la humanidad entró en la conciencia de pecado en Adán, porque Adán fue nuestro primer representante ante Dios, y nos hizo vernos representados en pecado ante Dios. La muerte introducida fue espiritual, porque afectó nuestra conciencia de amistad y comunión espiritual con Dios, dejándonos experimentar enemistad con Dios. Pero desde el Edén, Dios declaró que un día “la simiente de Eva” triunfaría sobre esta equivocación, diciendo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañal.” (Génesis 3:15) Dios está aquí revelando que Él tiene el control, porque Él tiene el poder de establecer una solución. Esto es, la “simiente” que Dios enviaría a la humanidad traería de regreso a la humanidad a la conciencia de la comunión espiritual con Dios. Donde ya no habría experiencia de condenación, donde el error se viera borrado. La humanidad volvería a la vida, de su estado de muerte espiritual, resucitaría espiritualmente al verse otra vez perfecta ante Dios. Esto es lo que nos revelan las Buenas Noticias de Dios, el evangelio. La humanidad volvería a vivir, o resucitaría, cuando fuera quitada de en medio la conciencia de pecado y pudiera verse reconciliada con Dios. A partir de allí, la humanidad volvería a tener la experiencia de la amistad y comunión con Dios.

La Nueva Creación de Dios.
Durante muchos años, Dios estuvo anunciando y preparando la venida de la “simiente salvadora” de la humanidad. Habiéndose cumplido el tiempo señalado, el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios, Jesús, el Cristo, vino a la humanidad para rescatarla y resucitarla. Sería Juan el Bautista quien anunciaría el gran propósito de la presencia de Jesús en la Tierra, diciendo:
“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” según Juan 1:29

El que quitaría la condenación, introducida por Adán al mundo, había llegado. La simiente prometida a Eva estaba aquí para restaurar la comunión espiritual con Dios. El propósito de Dios preparado antes de la fundación del mundo iba a vencer, mediante Su amorosa gracia, todo obstáculo levantado por Adán: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Según Lucas 19:10

Ahora, preguntémonos: ¿Habrá logrado Dios su propósito? ¿Habrá logrado el Cordero quitar el pecado del mundo? ¿Habrá salvado lo que se había perdido? ¿Habrá quitado Cristo Jesús la condenación introducida por Adán? ¿Habrá logrado Cristo Jesús revivir a la humanidad espiritualmente? ¿O Permanece todavía la muerte espiritual de Adán?

Dios nos ha dado las respuestas a estas preguntas mediante las Buenas Noticias, el evangelio, revelado por nuestro apóstol Pablo. Gocémonos en esta declaración: “Porque por cuanto la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en el Cristo todos serán vivificados”. “Por tanto, así como por medio de una trasgresión vino la culpa a todos los hombres para condenación, así también, por medio de un acto de justicia, vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida.” 1ª a los Corintios 15:21,22; a los Romanos 5:18

En estos textos podemos encontrar por lo menos tres revelaciones:
a) Adán trajo la conciencia de condenación a la humanidad, pero Cristo Jesús trajo ya la gracia para que la humanidad experimente justificación de vida.
b) Adán trajo la conciencia de muerte espiritual a la humanidad, pero Cristo Jesús trajo ya la experiencia de la resurrección espiritual a la humanidad.
c) Había venido un hombre, Adán, trayendo condenación, pero ya fue reemplazado por un nuevo hombre, Jesús, trayendo salvación.

Esta declaración ha sido tropezadero para los judíos materialistas, y para los gentiles, una locura porque: “El hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad y no puede entenderlas, porque se han de discernir espiritualmente.” 1ª a los Corintios 2:14

Desde Adán, hasta la resurrección de Cristo Jesús, la muerte espiritual y el pecado reinaron. Cristo, el Libertador, todavía no tenía espacio en el mundo para reinar. Todo lo llenaba Adán, mediante la culpa, la condenación, el pecado y la muerte. Pero, habiendo resucitado Cristo Jesús, Él lo ha llenado todo y no ha quedado espacio para Adán: “Para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo Señor nuestro”. A los Romanos 5:21

Hubo un tiempo en que el “señor” de la humanidad fue Adán, como primer “cabeza” del mundo. Todos estuvimos encerrados en la condenación que él había traído, porque nos identificábamos con Adán. Eso estaba fuera de nuestra solución personal. De la misma manera, entonces, también ahora estamos bajo un nuevo Señor, una nueva Cabeza de la humanidad, Jesús el Cristo. Todos estamos bajo su amorosa gracia, bajo su justificación, limpios del pecado que nos acusaba ante Dios, en resurrección de vida espiritual, la cual nos capacita para honrar y exaltar Su Nombre y andar en novedad de vida.

En Cristo Jesús hemos sido creados de nuevo para que nos identifiquemos con Su perfección, Su santidad, Su vida, Su gracia. Y nunca más nos identifiquemos con Adán: “Así también está escrito: el primer hombre, Adán, fue hecho un ser viviente, el postrer Adán, un espíritu vivificante”. “De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí son hechas nuevas.” “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”. 1ª a los Corintios 15:45; 2ª a los Corintios 5:17; Efesios 2:10

Ahora podemos entender cuando Jesús dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Según Juan 3:16) Porque, cuando dejamos de poner nuestra conciencia en Adán y la ponemos en Jesús, podemos vernos completos, perfectos, santos, amados, vencedores, indestructibles. En Cristo vemos que ya no existe Adán. En Cristo vemos el amor de Dios hacia nosotros. En Cristo vemos que Dios vino a encontrarnos. En Cristo vemos la puerta de regreso al paraíso. En Cristo nos vemos de nuevo en la casa de Dios. En Cristo vemos el camino sobre el cual ya no estamos perdidos. En Cristo experimentamos vida eterna.

Alguien dirá: ¿Por qué entonces se ve tanta maldad en el mundo? El apóstol Pablo nos revela lo que está pasando: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no viváis como viven también los gentiles, en la futilidad de su mente, estando entenebrecidos de entendimiento, ajenos totalmente a la vida de Dios a causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón; los cuales, después que llegaron a ser insensibles, se entregaron a sí mismos a la sensualidad para practicar con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no aprendisteis así de Cristo; si en verdad oísteis de Él y fuisteis enseñados en Él (porque la verdad está en Jesús)” a los Efesios 4:17-21

Cuatro palabras reveladoras se encuentran en estos textos: entendimiento, ignorancia, aprendisteis, enseñados. ¿Lo vemos? La maldad que se ve en el mundo es por ignorancia de la Nueva Creación de Dios en Jesús, el Cristo. Esto tiene oscurecido el pensamiento de muchos, porque no han sido enseñados acerca de su nueva identidad con Cristo Jesús, por lo tanto no han aprendido a vivir según Cristo Jesús, sino según Adán. Desconocen la vida de Cristo y por eso no la manifiestan. El mismo sistema religioso contribuye a esta ignorancia enseñándoles que todavía pertenecen al viejo hombre, Adán, diciéndoles que están muertos, perdidos, corruptos, etc. Han sido entrenados para comportarse como tales. Asimismo, el sistema político-económico-social, refuerza esta mentalidad, clasificando a su propia conveniencia quiénes son los buenos y quiénes los malos. La humanidad se ve entonces en la necesidad de usar la fuerza para controlar a los de mente oscurecida, a los ilegales según cada sistema humano, a los que todavía se identifican con la mente de Adán. Pero aun el sistema jurídico-legal, de cualquier sistema de gobierno, sufre corrupción, porque éste se fundamenta en la mentalidad Adámica y no en el señorío de Jesús, el Cristo. El orden social se mantendrá imperfecto hasta que la humanidad aprenda a vivir bajo el señorío del Señor de señores, Jesús el Cristo, como ya lo hacemos miles en todo el mundo.

Pues el conocimiento de nuestra verdadera naturaleza espiritual en Jesús, el Cristo, transforma nuestra mente y nos hace ver y experimentar la vida de Dios. Manifestando la vida espiritual que Dios ha puesto en nosotros. No hay ninguna mente que pueda permanecer inquebrantable ante la amorosa gracia de Dios. Los deseos engañosos y las pasiones egoístas se derrumban ante la revelación del conocimiento de la gloria de Dios en nosotros, pues esto es obra de Dios y no de ningún poder humano. “Porque el Dios que dijo: ‘¡Resplandezca luz de las tinieblas!, es el que resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo” Según 2ª a los Corintios 4:6

Conclusión
Todo ser humano necesita ser enseñado que hay un nuevo inicio en Cristo Jesús. Muchos niegan esta realidad dándole más importancia a la obra de violencia que todavía se ve en el mundo material, como una prueba para descalificar la existencia de una Nueva Creación. Pero la obra de Paz que Dios conquistó con la muerte y resurrección de Jesús, el Cristo, es más gloriosa y más triunfante que cualquier otra cosa humana. Haciéndose necesario ver las cosas con los ojos de Dios y no según el pobre criterio humano, el cual está más influenciado por el egoísmo, la venganza y la aniquilación que por la reconciliación y restauración.

Ciertamente es necesario prevenir y controlar el comportamiento de los que andan extraviados en su mente. No hay excusa para hacer daño a nadie. Asimismo es comprensible el dolor de aquellos que han sufrido en carne los actos violentos de los que andan oscurecidos en su mente. Es importante instruirles que Dios es su mejor compensación, que solo la paz de Dios en su mente, la ternura del amor incondicional de Dios, podrá liberarles de toda amargura, ira, odio, rencor, temor, angustia y culpa. La aniquilación de los violentos, de los abusadores, de los inmorales, los negligentes, los ofensores, etc., es una solución temporal y una excusa social para no enfrentar la responsabilidad de cambiar nuestra mentalidad. Pues tanto los que se aniquilen en la carne como los que aniquilan necesitan transformación mental, la cual solo es posible bajo el señorío de Jesús, el Cristo.

El cambio de la mentalidad de la humanidad no sólo es posible, sino que ya comenzó. Siendo Dios el primero en dar el primer y definitivo paso al demostrar su perdón a nuestras ofensas, al morir en la cruz. Y mostrando el éxito de este plan al resucitar. La ira termina con el perdón y la restauración comienza y permanece con el amor incondicional. Este amor de Dios está haciendo que toda rodilla, toda mente, se doble ante el señorío de Jesús, el Cristo.

La humanidad está ahora en Jesús, el Cristo. Las cosas viejas pasaron para Dios. Nosotros estamos experimentándolo. Jesucristo es “el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga Él la preeminencia, por cuanto agradó que en Él habitara toda la plenitud”. “Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio el Nombre que es sobre todo nombre, para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los Cielos y en la Tierra y debajo de la Tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” A los Colosenses 1:18,19; a los Filipenses 2:9,10.

¡Hay una Nueva Creación!. Esta Nueva Creación tiene un nuevo Señor: Jesús, el Cristo. Es una gran bendición estar ya gobernados espiritualmente por nuestro Señor. ¿Qué esperas para caminar en seguridad y perfección?. Nada puede destruirte ni derrotarte, con la cobertura de Jesús, el Cristo. ¿Qué esperas para agradecer y alabar al Rey de reyes y Señor de señores. La fiesta comenzó, ¡Gózate! Confiesa: ¡Soy Nueva Creación en Cristo Jesús!

Bendiciones

Editado por: Joel Siciliano

( Versión de la Biblia: Biblia Textual Reina-Valera)

Tomado de http://www.soynuevacreacion.com, sitio web del Ministerio Cristiano Nueva Creación”. 

He aquí, yo hago nuevas todas las cosas

17 Sep

He aquí, yo hago nuevas todas las cosas

“He aquí, yo hago nuevas todas las cosas… estas palabras son fieles y verdaderas.”

por Hector Mondragon

Que Dios bendiga a todas y todos en este año nuevo.

¿Qué nos dice la Escritura sobre lo nuevo? Me voy a referir a este tema:  Cómo Dios hace todas las cosas nuevas, no sólo algunas cosas, sino TODAS,  y finalmente, me referiré al año de gracia del Señor.

Dice Apocalipsis 21: 1-5

Luego vi un cielo nuevo, y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es. Y yo Juan vi la santa Ciudad, Jerusalén la nueva, que descendía del cielo, junto a Dios, adornada como la esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el campamento de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Él con ellos será su Dios. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Entonces el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Me dijo también: Hecho es. Yo Soy la A y la Zeta, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida. El que venciere, recibirá todas las cosas por herencia; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero para los cobardes, incrédulos,   abominables, homicidas, fornicarios, hechiceros,  idólatras, y para todos los mentirosos, su parte estará en el lago ardiendo de fuego y de azufre, que es la muerte segunda.

Todas las cosas serán nuevas, hasta el cielo será nuevo, porque ya no estará separado de la tierra, sino que Dios mismo acampará en la tierra con los humanos.

La promesa de un cielo y una tierra nueva la había hecho Dios ya en el Antiguo Testamento, en Isaías 65:17:

”He aquí que Yo creo cielo nuevo y tierra nueva y no serán mencionados ni recordados los primeros, mas gozaos y regocijaos por siempre por las cosas que crearé”.

Dios prometió que su pueblo disfrutará del trabajo de sus manos… lobo y cordero pacerán juntos, el león comerá heno como el buey y la serpiente se alimentará de polvo, no harán más daño ni perjuicio en mi santo monte (Isaías 65: 22-25).

Ahora y el futuro

Acaso ¿cuándo comenzará esa nueva creación de todas las cosas? La Escritura nos dice que ya comenzó:

Si alguno está en Cristo, nueva creación es; las cosas viejas pasaron, he aquí que han sido hechas nuevas. (2 Corintios 17)

No hay duda, la nueva creación ya se inició, ha sido puesto el cimiento, la piedra angular el mismo Cristo Jesús en quien todo el edificio, bien armado, va creciendo hasta ser un Templo santo en el Señor (Efesios 2: 21-22). La vida futura ya comenzó y debería comenzar para todos.

Todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; porque Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomando en cuenta sus pecados, y poniendo nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!  (2  Corintios 5: 18-20)

La nueva creación significa una gigantesca reconciliación, que abarca todo. No solamente se enemistaron con Dios las personas y la sociedad, sino que la “embarrada” de los humanos afectó a toda la creación y sus relaciones con el Creador; porque como dice Romanos 8:20 la creación fue sometida a vanidad y por eso anhela ardientemente la revelación de los hijos de Dios para ser liberada de la servidumbre de la corrupción. La tierra ha sido viciada por el pecado de los humanos (Génesis 6:12), pero Cristo significa la reconciliación del universo con Dios.

La reconciliación con Dios significa desde luego y especialmente también, la reconciliación entre los humanos, somos uno, en Cristo y ello significa el final de la discriminación por origen nacional, social o de género (Gálatas 2:28), la paz en la sociedad y entre los pueblos:

Ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, el que de dos hizo uno, derribando el muro intermedio de división, la enemistad, aboliendo en su carne la ley de los mandamientos expresados en preceptos, para crear, en sí mismo, de los dos un solo hombre nuevo, estableciendo así la paz, y para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Vino anunciando la paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu. Así pues, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois conciudadanos de los santos y familiares de Dios.(Efesios 2: 13-19)

La nueva creación significa el hombre nuevo, la mujer nueva, tiene resultados palpables de reconciliación entre las personas y repercute en toda nuestra vida personal y social:

Esto pues digo y testifico en el Señor: que ya no viváis así como viven también las naciones, en la vanidad de su mente, con el entendimiento sumergido en las tinieblas, excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón; habiendo ellos llegado a ser insensibles, se dedicaron al placer, para practicar con desenfreno toda clase de impureza y de avaricia. Pero vosotros no habéis aprendido así a Cristo; si en verdad lo habéis oído y habéis sido enseñados en él, conforme a la verdad de Jesús. En cuanto a vuestra anterior forma de vida, despojaos del hombre viejo, que se corrompe según los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del hombre nuevo, creado a semejanza de Dios, en la justicia y santidad de la verdad.(Efesios 4:17-24)

Hombre nuevo, mujer nueva, forma de vida nueva. El cambio en la vida cotidiana es un fruto de la nueva creación. Aceptar a Cristo no es simplemente decir “¡Señor, Señor! Te acepto como mi salvador personal! o predicar, o hasta hacer milagros, sino cambiar de vida, hacer la voluntad de Dios (Mateo 7:21-23). Podemos como un reto, como una especie de test, fijar en una pared de la casa este texto de Efesios 4:25 – 5:11 y preguntarnos cada día qué tanto hemos desechado el egoísmo y si somos una persona nueva, nueva creación, que vive en el amor:

Por lo tanto, desechando la mentira, hablad verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis ; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis oportunidad al diablo. El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. No salga de vuestra boca ninguna palabra corrompida, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia a los oyentes. No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, por el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia, desparezca de entre vosotros. Sed más bien benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y vivid en el amor, así como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios de fragante aroma. La fornicación, toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no convienen, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún fornicario, inmoral, o avaro (que es un idólatra), tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos; porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz, porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Examinando qué es lo que agrada al Señor y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, denunciadlas.

Nuestras relaciones con las demás personas en la familia, en el barrio, en el trabajo, son un testimonio de Cristo en nosotros. Decir que somos cristianos cuando no cambiamos de forma de vida es un terrible pecado, un falso testimonio sobre la presencia de Dios en nosotros, por cuya causa el nombre de Dios es blasfemado entre las naciones (Romanos 2:24, Isaías 52:5). Si nuestro familiar no cristiano siente de parte de su familiar cristiano un tratamiento de ira o de odio o de falta de solidaridad; si nuestros vecinos no cristianos oyen los gritos de nuestras peleas domésticas ¿qué creen que pensarán de Cristo?  Y si estas cosas de la vida familiar, qué no diremos de las relaciones sociales, del efecto demoledor de un “cristiano” avaro (que como dice Pablo es un cristiano idólatra). O de un gobierno cristiano” que hace la guerra a los demás países e inventa mentiras para llevar a su país a la guerra. O de “cristianos” que bendicen la avaricia de quienes quieren acumular capital o tierras o que bendicen la violencia o las “soluciones” violentas. Cristianos así son un obstáculo tremendo para la Palabra y el Reino de Dios, ni entran y a quienes quieren entrar se lo impiden.

Jesús, por el contrario, desde el comienzo de su misión testificó como la nueva creación significa un cambio de las relaciones sociales:

Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para pregonar la libertad de los cautivos y la vista a los ciegos; para liberar a los oprimidos; para proclamar el año agradable del Señor”. Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. (Lucas 4: 16-21)

Es raro que los pobres reciban una buena noticia. Y “buena noticia”  es lo que significa la palabra “Evangelio” (del griego ευαγγελιον : euaggelion).  ¿En qué consistía la buena noticia? En que se anunciaba la sanación de los tristes, de los ciegos, la salud para los pobres, la liberación de los oprimidos por todos los poderes mundanos, la libertad de los cautivos, entre los cuales estaban los esclavos y especialmente en la proclamación del “año de gracia del Señor”, es decir, del Jubileo.

Originalmente el Jubileo era una institución del Antiguo Testamento, decretado en el Levítico (25: 8-55) cada siete semanas de años o siete veces siete años se declaraba santo el año cincuenta y se proclamaba en la tierra liberación para todos sus habitantes.

La base del jubileo era el Año Sabático, que según la Ley debía cumplirse cada siete años y en el cual los acreedores perdonaban todas las deudas que los deudores no podían pagar (Deuteronomio 15: 1-4). La Ley exigía prestar al pobre para remediar sus necesidades sin dejar de hacerlo porque su deuda sería perdonada en el Año Sabático.  Jesús tenía muy presente esta disposición cuando enseñó a orar: “perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12), única parte del Padre Nuestro que las iglesias abusivamente han decidido modificar para hablar únicamente del perdón de las ofensas, para dejar de referirse al perdón de las deudas materiales económicas, el cual implica unas relaciones nuevas, diferentes a las del sistema del mundo. Además en el mismo año debían quedar libres los esclavos hebreos de amos hebreos con un regalo para su sustento y sin que se haga duro el dejarles en libertad(Deuteronomio 15:12-18) y debía dejarse descansar completamente la tierra (Levítico 25: 2-7), lo cual implicaba unas relaciones diferentes con la naturaleza, una decisión de no agotar los recursos renovables, actitud contrapuesta al saqueo inmediatista de la naturaleza para enriquecer transitoriamente a alguien.

El Jubileo era un Año Sabático de Años Sabáticos y además de todo lo que uno de ellos implicaba, conllevaba que cada cual recobraba su propiedad (Levítico 25:13) y en particular su tierra, que no puede comprarse ni venderse para siempre (Levítico 25:23). Ocurría una reforma agraria que evitaba la concentración de la propiedad. Es decir lo contrario de lo que ocurre en Colombia donde tres millones de personas han sido desplazadas de sus tierras en los últimos 20 años y dos millones fueron desplazadas entre 1946 y 1958.

Se entiende que el Jubileo significa una buena noticia para los pobres, porque son ellos los que no pueden pagar las deudas, los que aceptan un trabajo como esclavos para no morir de hambre, los que han perdido sus parcelas.

Jesús proclama el año de gracia del Señor, lo que significa unas nuevas relaciones socioeconómicas a favor de los pobres: si tu hermano se empobrece lo tomarás como huésped, para que junto a ti pueda vivir; no le cobrarás intereses…(Levítico 25:35-37). Pero hay una diferencia entre el año de gracia que proclama Jesús y el del Antiguo Testamento: ya no se trata de un precepto legal que se cumple cada 50 años. No se trata ya de la letra y los números de la antigua Ley, sino del espíritu de amor de la nueva creación que incluye unas nuevas relaciones socioeconómicas de amor  y Jesús dice que  esto se cumple hoy, desde hace cerca de dos mil años.

Podemos saber cómo los primeros cristianos respondieron a este llamado:

Pedro con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: ¡Salvaos de esta generación perversa!  Así que los que acogieron su palabra, fueron bautizados; y se unieron a ellos aquel día como tres mil personas: Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan, y en las oraciones. Toda persona tenía temor; pues muchos prodigios y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que creían vivían unidos; y tenían todas las cosas en común; vendían sus posesiones, y sus propiedades, y repartían a todos, según la necesidad de cada uno. Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partían el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón; alababan a Dios, y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la comunidad a los que habían de ser salvos. (Hechos 2: 40-47)

Las personas nuevas no se salvan solamente del infierno ni se salvan solamente en la vida futura. El llamado es “¡Salvaos de esta generación perversa! “. La salvación comienza ahora y nos salvamos en primer lugar del actual sistema perverso. Así los cristianos de Jerusalén hace casi dos mil años entendieron la salvación y la vivieron en una comunidad alternativa a la forma de vivir de entonces, donde el amor producía la unión espiritual, la oración común, la comunión, la comunidad de bienes materiales, la distribución según la necesidad de cada uno y el compartir de los alimentos. Ellos dieron un testimonio vivo de la nueva creación, con una comunidad nueva, con una espiritualidad nueva y unas nuevas relaciones sociales.

El testimonio de los primeros cristianos incluyó frecuentemente el martirio. Al fin y al cabo todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecuciones (2 Timoteo 3: 12) A veces se preguntaban cuándo desparecería definitivamente el mal y sería desalojado definitivamente por el nuevo cielo y la nueva tierra. La segunda carta de Pedro responde:

No ignoréis una cosa: y es que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. No se retrasa el Señor en el cumplimiento de su promesa, como algunos lo suponen; si no que es paciente con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3: 8-9)

Cristo murió por la salvación de mucho y Dios quiere dar este regalo a más y más. Nosotros mismos somos beneficiarios de la paciencia de Dios. Recordemos el caso de Saulo perseguidor, convertido por el testimonio de quienes perseguía en Pablo apóstol (Hechos 9: 3-22) Muchos Pablos se convertirán en personas nuevas por nuestro testimonio:

Vi debajo del altar las almas de los decapitados por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que mantenían.  Clamaban en voz alta diciendo: “¿Hasta cuándo, Señor Santo y Verdadero no juzgas y vengas nuestra sangre de los que habitan en la tierra? Entonces les fue dado a cada uno un vestido blanco, y les fue dicho que esperasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.  (Apocalipsis 6: 9-11)

Son palabras duras, pero claras. Muchos faltan por salvarse y nuestro papel no es exigir un pronto final sino dar testimonio para la salvación de muchos, esperando y apresurando la venida del día de Dios ya que esperamos nuevo cielo y nueva tierra en los que habite la justicia (2 Pedro 3: 12,13) Así como Jesús dio su vida por nosotros, debemos dar la vida por los hermanos (1 Juan 3:16)

El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomo pan, después de dar gracias lo partió y dijo: “Este es mi cuerpo que se da por vosotros, haced lo mismo en recuerdo mío”. Así mismo tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre: haced lo mismo todas las veces que la bebiereis, en memoria  mía. (1 Corintios 11: 23-25)

Sepamos bien que todas y todos aquellos que ya hacen parte de la nueva creación como hombres nuevos o mujeres nuevas, que edifican sobre los cimientos del amor nuevas relaciones humanas, que construyen una nueva sociedad y dan testimonio de la nueva espiritualidad, sepamos bien que nosotros somos el cuerpo de Cristo, como bien dice Pablo en 1 Corintios 12:27 y estamos en comunión no sólo con nuestra comunidad o congregación o iglesia, sino con todas las personas y comunidades nuevas, incluidas tanto todas las que en el futuro se salvarán “de esta generación perversa” y todas aquellas personas nuevas que murieron y que como Jesús y sus discípulos partieron el pan del cuerpo de Cristo y bebieron la copa de la Nueva Alianza sellada en la cruz y victoriosa desde la resurrección y hasta el definitivo establecimiento de un nuevo cielo y una nueva tierra. Con esa convicción de la común salvación vamos a tomar ahora la Santa Cena, a agradecer a Dios su amor  en Cristo y a proclamar con él, el año de gracia del Señor.

Héctor Mondragón

Teusaquillo, 7 de enero de 2007

http://www.iglesiamenonitadecolombia.org/congregaciones/teusaquillo/sermon-14ene2007.shtml

Preguntas y Respuestas Cristianas – Mi esposo y yo somos infieles

17 Sep

Preguntas y Respuestas Cristianas – Mi esposo y yo somos infieles

Septiembre 16, 2008

Mi esposo y yo somos infieles

Mi esposo es mujeriego y tal vez fue por eso que yo también he caído en pecado con un muchacho. Sé que está mal, pero me es muy difícil terminar con este joven. He rezado mucho a Dios y a la virgen para que me ayuden, pero parece que no puedo sobreponerme a la tentación de seguir con él. De veras preciso su consejo.

Respuesta:

En primer lugar, señora, ahora mismo y en forma terminante, usted tiene que dar fin a sus relaciones con este joven. Es cierto que su marido le ha sido infiel, y seguramente usted quiso vengarse de él, sin embargo su mal comportamiento no va a resolver el problema.

Para romper sus relaciones con este muchacho, le recomiendo que si es posible, vaya acompañada de una persona respetable de su confianza que ya conozca su situación, con el fin de que haya alguien que la respalde en su decisión. Si no hubiere tal persona, explíquele su caso a un ministro de Dios, (un pastor) para que él o alguna persona responsable de su iglesia la acompañe. Si tiene que ir sola, que su encuentro sea en un restaurante o en un lugar bien abierto y con mucha gente. No permita que tal conversación se lleve a cabo en un lugar privado y a solas porque Satanás trabaja astutamente en el corazón del hombre, y la va a hacer caer de nuevo.

En segundo lugar, tanto usted como su esposo, deben comprender la gravedad del pecado del adulterio. La Biblia dice en 1a. Corintios capítulo 6:

“Por eso les digo que huyan de los pecados sexuales. Ningún otro tipo de pecado afecta al cuerpo como éste. Cuando uno comete este pecado, peca contra su propio cuerpo”.

Estimada señora, usted y su esposo deben entender que esta infidelidad mutua es un pecado grave, porque están ultrajando tanto a Dios como a sus propios cuerpos y también el uno al otro.

¿Cuál es la solución a este problema? Para una solución positiva al problema de la tentación sexual y la infidelidad matrimonial, es primordial que tanto usted como su esposo entreguen sus vidas a Cristo. El tiene poder para liberarlos, limpiando sus conciencias de las manchas del pecado.

La Biblia dice que “la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado” (1 Juan l:7). Por eso es que a Cristo se le llama el Cordero de Dios, porque con su muerte pagó el castigo que merecíamos por causa de nuestros pecados; y con su resurrección venció a la muerte y a Satanás (el promotor del pecado). En Efesios capítulo l dice:

“Tan sobreabundante es su amor que con la sangre de su Hijo, borró nuestros pecados y nos salvó”.

Por lo tanto si usted y su esposo reciben a Cristo en sus corazones, El va a limpiar sus mentes destruyendo sus pasiones y debilidades, y les va a dar poder para vencer la tentación. San Pablo dice en su carta a los Filipenses, capítulo 4:

“Con la ayuda de Cristo, que me da fortaleza y poder, puedo realizar cualquier cosa que Dios me pida realizar”.

Señora, ábrale su corazón a Cristo ahora mismo. El va a darles la paz y sabiduría que tanto usted como su esposo necesitan para formar un hogar feliz.

Luis Palau

Si el Gobierno no ataca a la Iglesia, es laicidad positiva; si hace lo contrario, es laicismo”

17 Sep

Si el Gobierno no ataca a la Iglesia, es laicidad positiva; si hace lo contrario, es laicismo”

17.09.08 

De las muchas cosas que ha dicho el Papa en Francia, la que ha causado más revuelo ha sido su elogio a la «laicidad positiva». Él sabía lo que quería decir y muchos le han entendido perfectamente, pero no ha sucedido lo mismo con el resto, con los que se han precipitado a decir que el Papa está a favor del laicismo. La confusión está servida. «Laicidad» hace referencia a la legítima separación entre Iglesia y Estado y su expresión es el llamado «Estado aconfesional», o sea, teóricamente, el nuestro.

«Laicismo», en cambio, hace referencia a la agresividad contra la religión y su expresión es el «Estado anticonfesional» que se dio en la Unión Soviética. Un ejemplo de laicidad positiva es EE UU; Juan Pablo II se opuso -y los obispos le apoyaron- a la guerra de Irak. Bush siguió con sus planes, haciendo uso de su legítima autonomía en el Gobierno, pero no se le ocurrió arremeter contra el Papa ni promulgar leyes que pusieran en peligro a la Iglesia.

Un ejemplo de laicismo es España; cuando los obispos dicen algo que no le gusta al Gobierno, éste carga contra ellos, con insultos graves o con amenazas económicas. El Gobierno tiene derecho a hacer lo que cree que tiene que hacer, siempre que sea legal y no vulnere los derechos humanos, pues para eso ha sido elegido democráticamente, pero la Iglesia tiene derecho a orientar el voto católico en función de las leyes morales; si el Gobierno lo entiende y no ataca a la Iglesia, es laicidad positiva; si hace lo contrario, es laicismo. Así de fácil.

Santiago Martin (La Razón)