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La frase

1 Sep

La frase

La verdad al cien por cien existe tan poco como el alcohol al cien por cien.
Sigmund Freud

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El chiste

1 Sep

El chiste

Están jugando en un parque dos niños y uno le dice al otro:
– ¿Sabes? Mi padre está intentando entrar en un banco.
– ¿Por recomendación?.
– No, por la alcantarilla.

Afilar el lápiz de ojos.

1 Sep

Truco de belleza

Afilar el lápiz de ojos.

En verano la punta del lápiz de ojos se ablanda y es difícil de afilar. Una solución es introducir el lápiz en el congelador, esperar a que se endurezca y luego sacarle la punta sin ningún problema.

El cóctel

1 Sep

El cóctel

Zurbarán

2p. de zumo de piña
1/2p. de coco
2p. de zumo de uva

Ponemos en la coctelera, con cuatro o cinco trozos de hielo, todos los ingredientes y lo agitamos vigorosamente para, después, volcarlo en una copa de cóctel, que habremos llenado con hielo picado. Adornamos con cáscara de manzana, naranja y menta. Servimos con pajita.
Este es un “pilé” sin alcohol al que, si queremos añadirle fuerza, podemos agregar 2p. de ron. en su fórmula original es adecuado para cualquier hora del día.
p.= dos cucharadas soperas c.= una cucharilla de café.

Curiosidades científicas

1 Sep

Curiosidades científicas
Ni belleza ni peligro.
Tales de Mileto, el astrónomo que predijo el eclipse del Sol del 28 de mayo del año 585 a. de C., era un despistado mayúsculo. En su diálogo “Teeto”, Platón narra una anécdota que le ocurrió a Mileto: “Se dice que una aguda y graciosa esclava tracia se burló de Tales, pues, al estar observando las estrellas y mirando arriba, se cayó en un pozo; ávido por observar los cielos, no se apercibía de lo que estaba detrás ni lo que tenía delante de sus pies.”

Atrayendo lo espiritual

1 Sep

Atrayendo lo espiritual
2° Reyes 13:14-21

“Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: !!Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas. Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey,y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos.Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria. Y murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies.”  

Todos tenemos sueños y a veces, para llegar a ellos, tenemos que romper muros, saltar obstáculos, pero hay otros sueños en los que debemos activar ciertas leyes para obtenerlos.
Hay momentos en donde tengo que escalar para llegar hasta lo que quiero y otros donde el sueño camina hacia mí.
Lo semejante atrae a lo semejante.

Las aves del mismo plumaje vuelan juntas; los estudiosos en la escuela se sientan juntos; los que se copian también; un adicto buscará reunirse con adictos; el loco con locos, y es que se cumple la ley espiritual y debemos conocerla.

1° Todo lo que veo es lo que atraigo.
Lo que hay en tu interior es lo que te llegará porque lo atraes hacia ti.
Así como es tu interior será tu exterior, el exterior siempre buscará adaptarse a situaciones, gente y cosas parecidas al interior.
Como son tus pensamientos será tu vida porque buscan acomodarse.

¿Qué estás soñando? Si lo ves en tu corazón lo tendrás en tu mano.

Dios le dijo a Abraham: “Cuenta las estrellas”, no le dijo: “Mira” sino “Cuenta.”
Las estrellas no tienen número y por éste principio la descendencia de Abraham sería innumerable.

¿Ves a tu familia en la iglesia? ¿Ves tu sanidad, tu prosperidad, tu éxito? Enfocate en eso, porque en todo lo que te concentres crecerá en tu vida.
Los israelitas vieron gigantes y eso atrajeron, Josué y Caleb vieron tierra y atrajeron la tierra.

2° Lo que soy es lo que atraigo.
Atraerás gente parecida a vos.

Si decís: “No sirvo, nadie me quiere” atraerás a los que digan lo mismo.
Una persona que no se valora atraerá a otro igual, andarán juntos los que tienen la misma estima.

Debes valorarte, amarte, respetarte, para atraer gente como vos.

Satanás cuando entró en el Huerto le dijo a Eva: “ Dios te dijo que no comas de ese fruto porque sabe que el día que comas del árbol serás como Dios”.
Si ellos ya eran como Dios, fueron hechos a la imagen de Dios, y les hizo creer que ya no lo eran.

Cuando tentó a Jesús en el desierto Satanás le dijo: “ Si eres hijo de Dios ”. La tentación no era que las piedras se conviertan en pan, el foco era “si eres hijo de Dios ”, queriendo poner la duda “no sos lo que creés ser.”

El diablo tiene que bajar tu estima para que atraigas a las personas que te lastimen.

Por ejemplo, si sos alegre y vas a una fiesta donde encontrás a cinco amargados emborrachándose, lo primero que vas a hacer será irte, porque lo semejante atrae lo semejante y esa no es la gente con la que te sentís bien.

3° Pensamientos atraen pensamientos iguales.
Si decís: “no puedo”, atraerás todo lo que te impida seguir.

Cuando preguntamos a la gente qué quieren lograr, responden: “No quiero tener deudas”, con esa declaración ya atrajeron el “no”. La manera de expresarlo es “Quiero ochocientos cincuenta pesos.”

No hay que decir:
-“No quiero llegar tarde”, sino “Voy a llegar puntual”, la declaración debe ser positiva.
-“No quiero estar enferma”, sino “Quiero estar sano”.

Cuando estuvimos en Estados Unidos, fuimos a comer y los mozos al traer un plato nos decían: Disfrútalo.

En Argentina cuando nos saludamos decimos: “Cuidate”, en vez de decir: “Éxitos”, “bendiciones”, “que tengas resultados extraordinarios”, “que todo lo que hagas te salga bien.”

Que tus pensamientos estén llenos de palabras de grandeza.

Lo primero que atacó Jesús en la tierra fue a la mente: ¡Arrepentíos! No vino a traer ni religión ni ritos sino a cambiar la manera de pensar, su primer mensaje fue: Cambien sus pensamientos porque el Reino ha venido a gobernar, para establecer una iglesia de reyes, que gobiernen con El por la eternidad.

Tus pensamientos son semillas sembradas en vos, cuidá lo que sembrás porque eso es lo que crece; hablá palabras de grandeza.

4° Acciones materiales atraen acciones materiales.
Entrad por las puertas con acción de gracias ”, dice la Biblia. No dice con gracias, sino con acción.
Acción es algo material, por eso ofrendamos, porque cuando damos materialmente atraemos lo material.
Traed los diezmos y las ofrendas ”, dice la Biblia. Los diezmos y ofrendas son materiales. Dios no necesita de lo material, pero lo material atrae lo material.
Traed ofrendas y abriré las ventanas de los cielos ”. Las ventanas son oportunidades.
“Y derramaré hasta que sobre y abunde”, las cosas materiales.

La reina de Sabá llegó a Salomón y le trajo un presente, a pesar de que Salomón era rico, y Salomón le re-ofrendó más de lo que ella le dio a él. Lo material atrae lo material,
Por eso: La dadiva del hombre , (el regalo), abre el camino delante de los grandes .

Acción es señal de generosidad.

5º Lo que veo, pienso, soy, doy, es lo que atraigo.
No des en mala tierra porque no cosecharás.

¿Cómo permanezco en ver y valorarme?
¿De qué sirve decir: Soy hijo del Rey, me amo, me respeto y a los dos días intentar cortarte las venas?
¿De qué sirve tocar el cielo en la iglesia y al día siguiente vivir un infierno? De nada.

Por eso Dios le dijo a Abraham: “Cuenta” (primero las estrellas, luego la arena del mar) porque tenía que mantenerlo contando.

Para activar la permanencia, debo estar siempre en el lugar correcto, con la gente correcta y a la hora correcta.

Comúnmente se llama a esto “suerte”, pero en la Biblia es: bendición .

El lugar correcto es donde aprendemos de Dios, crecemos y hay revelación.

Dios unge lugares, le dijo a Elías: Vete al arroyo del Querit , luego a ver a la viuda de Sarepta , y Elías no se reveló.

El error de muchos cristianos es que no están conectados con el lugar siempre, dicen equivocadamente: “No queremos un lugar para crecer, sino para servir”. Y deben estar conectados al lugar donde crezca y no donde sirva.

Debemos conectarnos al lugar donde recibamos para dar.

No debemos estar, ni dar por necesidad, dijo Pablo, sino donde crezcamos, porque si crecés estarás conectado.

Tengo que estar en el lugar correcto con la gente correcta.

Mucha gente dice: “Mi pastor es Dios.” Eliseo no deseó que Elías muriera porque su fuente era Dios, sino que caminó con Elías.

Debes conectarte con gente que sabe más, que logró más, no con los mediocres para sentirte grande.
Le hicieron una pregunta de geografía a Einstein y no supo contestarla, entonces le dijeron: ¿Cómo es que usted no sabe? Einstein respondió: “No sé, pero sí se, quien conoce la respuesta.”

No tenemos que saber todo pero sí tener los teléfonos de los que saben. Si te conectás con la gente equivocada, no atraerás nada a tu vida; unite a los que añaden valor, que tiene cosas grandes de Dios, y no para ser su sirviente ni esclavo.

Eliseo se conectó con Elías, Timoteo con Pablo, toda la Biblia es una conexión de lugares y personas correctas.
Eliseo se estaba muriendo de anciano, y cuando llegó el rey Joás se puso a llorar porque entendió que tenía que estar en el lugar correcto donde el profeta le enseñaría algo. La persona y a la hora correcta, o sea meterse en lo que Dios está haciendo.

Cuando sabemos y nos conectamos a lo que Dios está haciendo uniremos nuestro espíritu al mover de Dios y atraeremos nuestras bendiciones.

En este tiempo Dios está levantando a su pueblo, sanándolo, bendiciéndolo, prosperándolo, ungiéndolo, debemos conectarnos con su mover y decir: “Me meto en la ola, nado en su río y lo capturo, porque quiero ser parte del mover de Dios.”
La gente correcta es la que tiene algo para dar, que añade, aporta, para guiar, mentorear, estar conectados.

Para conectarte con un mentor, debes estar conectado a tu fuente, meterte en el mover de Dios porque viene algo grande sobre la ciudad.

Lo que ojo no vio ni oído oyó, está listo para ser revelado a los que amamos a Dios.

Oseas 5: Vendré sobre ti Efraín como polilla, y si no escuchás la polilla Dios te manda un león.
Dios llamará tu atención, te hablará fuerte para que despiertes, captures tu atención y te metas en el lugar, a la hora y con la gente correcta.

Recibiremos cuatro transferencias:

1° Finanzas.
El dinero nos buscará a nosotros.
Hace dos semanas atrás, Dios me dijo: Tal persona y tal -dos faraones de este país-, te llamarán para utilizarte como pata de conejo, como Nabucodonosor usó a Daniel, como Faraón a José, como Artajerjes a Nehemías; te llamarán para que les ores y estés con ellos. Pensarán que les das suerte, más yo te usaré y te promoverán, abrirán puertas para que las multitudes vengan a mí.”

Y antes de ayer ya me llamó uno para que le vaya a orar.

Porque lo que ves, es lo que atraés.

Y cuando Dios te da una visión es porque ya estás listo.
Dios dijo: el dinero que juntan los injustos vendrá a las manos de los justos .
Alguien está cuidando tu coche, otro está pintando tu casa para cuando pase a tus manos.

Los gigantes no eran los dueños en la tierra prometida, la estaban alquilando para cuidársela a Israel y entregársela lista y servida.
Hay alguien que está haciendo negocios para que entremos al lugar correcto, con la gente correcta, a la hora correcta, y Dios haga la transferencia de finanzas.

2º Unción.
Dios le dijo a Dina Santamaría que fuera a Nicaragua donde estaba la guerrilla, y ella le dijo: Señor, me van a matar.
Nuevamente Dios insistió y ella acepto. Luego el Señor le dijo: “ Por cuanto me has dicho que sí, te daré la unción de cincuenta, de los cincuenta que llamé y dijeron que no.”

Cumplió el llamado, Dina fue a Nicaragua y empezó a predicar en medio de la guerrilla, multitudes se entregaban y ella les adelantaba lo que sucedería.

Los soldados de la guerrilla, la apresaron diciéndole que pertenecía al FMI, que era enviada del presidente Bush, porque conocía sus planes. A lo que ella respondió: “A mí no me manda Bush, me manda uno más grande que él y es el Señor de los ejércitos.” Dios le había revelado todo porque le había dicho que le daría la unción de cincuenta.

Todo lo que la gente rechazó de parte de Dios se nos transferirá; al que tiene se le dará, y al que no quiso tener, se le quitará hasta lo que le queda.

Mucha gente rechazó el sueño que Dios puso en su corazón y, porque vos lo aceptaste, Dios te lo dio multiplicado por todos los que dijeron “no”.

3º Cargos.
Ester era judía y de pronto fue reina, porque Vasti rechazó su cargo.

Hay cargos que nos serán transferidos: de empleado a jefe, de jefe a dueño, de dueño a importador-exportador.

Las naciones vendrán a tu vida porque Dios te transferirá cargos.

Saúl no cumplió con su reinado y Dios se lo puso a David.
No tenés que sentirte mal por recibir algo de otro, no te vino porque sos mejor sino porque estuviste disponible y el otro no lo estuvo.

Dios nos usa no por habilidad sino por disponibilidad.

4º Espíritu, personalidades.
Dios le dijo a Moisés: Pondré de tu espíritu, de tu manera de ser, sobre setenta.
O sea que te serán transferidos hábitos de gente ganadora.

Por ejemplo si tenemos algún defecto que tenían nuestra mamá o papá, lo recibimos por identificación.
Identificación es: “vi una conducta, me identifico, la interiorizo y la repito.”

Identificación – interiorización – repetición.

Por eso cuando un chico crece en un hogar donde el papá le pega a la mamá, el hijo se identifica con papá golpeador y sale a golpear, o con mamá golpeada y se pone con alguien para que le peguen.

Pero Dios nos dará identificaciones positivas. Nos encontraremos haciendo cosas positivas de gente positiva.

Dice Lucas Marques: Si estás en una jungla y nadie sabe la salida, nadie lidera; pero si en la misma jungla vos conocés la salida, te harás líder del grupo.

Sos luz en tu casa, en tu trabajo y vas a liderar porque el que tiene la luz es el líder.

Eliseo le hizo abrir la ventana a Joás, tirar flechas al piso y le dijo: Tendrás victoria. Joás tiró tres flechas y se detuvo, entonces Eliseo se enojó, porque Dios no quería darle la victoria sino la unción de Eliseo.

Antes de transferir la unción de los grandes Dios te tomará una prueba.

Cuando Eliseo caminaba con Elías le dijo: “Quiero la unción que vos tenés.”

Y Elías le contestó: “Dios te va a tomar un examen, porque para las cosas grandes hay que hacer un examen, si me ves subir y ves lo que yo veo, vendrá sobre ti.”
Entonces Eliseo se conectó con Elías, Elías caminaba, Eliseo caminaba, porque tenía que ver lo que veía Elías, y cuando lo vio subir le cayó la unción.

Al tirar tres flechas Joás no aprobó el examen, estaba en el lugar correcto, con la persona correcta pero no tuvo la actitud correcta.
Muerto Eliseo lo tiraron sobre un cadáver y ese cadáver levantó la unción, porque

la unción nunca queda en tierra.

Lo que estaba en el profeta Otoniel, cuando él murió, fue transferido a este ministerio.
Lo que estaba en Kathryn Kuhlman pasó a Benny Hinn.
Y no es espiritismo, es que la unción de Dios siempre alguien la tomará.

Viniste por la victoria y no te diste cuenta de lo que Dios quería hacer, metete en el mover de Dios, El está levantando a su pueblo.

Un presidente, un primer ministro, gobierna su país pero Jesús no es presidente sino es Rey.
Un presidente, fuera del país que gobierna no tiene autoridad, pero un rey gobierna todo y es dueño de todo.
Nuestro Rey es dueño de todo y lo mejor es saber que ese rey es nuestro amigo.

Jesús dijo: Ustedes son mis amigos y todo lo que me pidan se los daré”

Sordera selectiva

1 Sep

El Sermón Dominical
Domingo 31 de Agosto del 2008

Sordera selectiva
Pastor Tony Hancock

Introducción

Cuando era niño, mi madre me decía que sufría de una enfermedad.
Esta condición, desconocida para la ciencia, se llamaba sordera
selectiva. Funcionaba de la siguiente manera: si ella me decía
que yo hiciera la tarea o limpiara el cuarto – algo que yo
quizás no quería hacer – ¡me volvía sordo!

Mis oídos simplemente dejaban de funcionar. La prueba consistía
en que, cuando ella revisaba mi tarea o mi cuarto para ver si yo
había hecho lo que me había pedido, se daba cuenta de que no
había hecho nada. Claramente yo no la había escuchado.

Sin embargo, este problema de audición sólo aparecía en ratos.
Milagrosamente, cuando sonaba la campana que nos llamaba a todos
a comer, ¡yo la oía! – aunque estuviera encerrado en mi cuarto
escuchando música. Desgraciadamente, nunca se descubrió la causa
de esta lamentable enfermedad – pero felizmente, con el tiempo,
quedó atrás.

Seguramente se han dado cuenta de que mi problema de sordera
selectiva no radicaba en mis oídos, que funcionaban
perfectamente bien, sino en mi corazón. Jesús te llama a
considerar si tú también tienes un problema de sordera
selectiva.

Lectura: Lucas 8:16-18

8:16 Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la
pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero
para que los que entran vean la luz.
8:17 Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni
escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.
8:18 Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le
dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se
le quitará.

Nosotros creemos en un Dios que nos ha hablado. Se ha dado a
conocer. El no es un Dios oculto, un Dios que juega a las
escondidas para ver si lo podemos encontrar. El nos ha hablado.
Nos habla principalmente por medio de su Palabra escrita y su
Palabra encarnada – es decir, por medio de la Biblia y por medio
de Jesús. Puede ser que nos hable de otras formas – en sueños,
por ejemplo – pero su forma principal de hablarnos es por su
Palabra.

¿Cómo hemos respondido a lo que Dios nos ha dicho? La frase
clave del pasaje que hemos leído está en el verso 18: “Por lo
tanto, pongan mucha atención”. Una traducción más literal diría:
“Miren cómo oyen”. Tengan cuidado con su audición; fíjense en la
forma en que responden a lo que oyen. ¿Lo toman a la ligera? ¿Lo
oyen sólo por un momento?

Nadie prende una lámpara para esconderla, sino que la pone en un
lugar visible para que todos sean iluminados. ¿Dónde ponemos las
lámparas y los focos? Generalmente los ponemos en el techo. Aun
en las casas más humildes, el foco cuelga del techo porque así
ilumina todo el cuarto.

Con esta comparación, Jesús nos dice que Dios nos ha dado su
revelación con un propósito. El no se ha comunicado con nosotros
por puro gusto, sino que tiene una razón en lo que nos dice.
Aquí debo de aclarar una cosa. Como cualquier predicador
itinerante, Jesús a veces usaba la misma comparación en más de
una ocasión. De hecho, ustedes seguramente me han oído a mí usar
las mismas anécdotas en varias ocasiones.

Antes me sentía mal por esto, pero ya no, porque me doy cuenta
de que Jesús también lo hacía. El usó esta comparación de la
lámpara encendida en otra ocasión para hablar acerca de nuestra
responsabilidad como sus seguidores de brillar su luz a todo el
mundo. Así como nadie esconde una lámpara, nosotros tampoco
debemos de esconder nuestra fe.

Aquí es el mismo ejemplo, pero con un sentido diferente. Aquí la
luz representa la revelación de Dios, el mensaje que El nos ha
dado a conocer. La pregunta es, ¿qué hacemos con esa luz? ¿La
buscamos, o huimos de ella? Esto nos lleva a nuestra primera
conclusión:

I. Dios nos revela su verdad para iluminarnos

Dios se ha dado a conocer de muchas maneras. Para empezar, la
creación misma testifica de la existencia y del poder de Dios.
Escribe Pablo: “Desde la creación del mundo las cualidades
invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza
divina, se perciben claramente a través de lo que él creó.”
(Romanos 1:20)

Cualquier persona que no haya sido indoctrinada con una
explicación inventada reconoce que alguien tuvo que haber creado
este mundo tan espectacular. Los niños preguntan: ¿quién hizo el
mundo? ¿Quién me hizo a mí? Intuyen que Alguien tuvo que haber
creado todo esto.

Un niño estaba aprendiendo acerca de la creación en su clase de
escuela dominical. Le pareció especialmente interesante la forma
en que Dios tomó una costilla del costado de Adán para crear a
Eva. Esa tarde se acostó en la cama como si estuviera enfermo, y
su mamá le preguntó: ¿Te sientes bien, hijo? El respondió: Tengo
un dolor en el costado. Creo que voy a tener una esposa.

Bueno, aunque quizás se equivoquen en los detalles, los niños
saben que Dios creó lo que existe. Podemos saber que Dios existe
y que es poderoso al observar su creación. También podemos saber
que Dios es justo cuando examinamos nuestro corazón. Aun las
personas que no conocen los Diez Mandamientos saben que hay
cosas buenas y cosas malas.

Dice Pablo: “Estos muestran que llevan escrito en el corazón lo
que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus
propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los
excusan.” (Romanos 2:15) Aunque haya diferencias de opinión
entre las personas acerca de lo que es bueno y lo que es malo,
el hecho de tener una conciencia y saber que existen el bien y
el mal señala hacia el Dios que los define.

Sabemos algo acerca de Dios, entonces, al simplemente considerar
su creación y al considerar nuestro corazón. Para conocerlo, sin
embargo, es necesario algo más. Para conocerlo, El nos tiene que
hablar. Puedes sacar ciertas conclusiones acerca de una persona
con simplemente verla en la calle; puedes observar su forma de
vestir, su forma de llevarse y de caminar.

Para conocer a esa persona, sin embargo, es necesario conversar.
Sólo cuando nos hablamos es que empezamos a tener una relación.
Seguramente todos podemos recordar alguna conversación que marcó
el comienzo de una amistad o de una relación romántica. Para que
lo podamos conocer, Dios ha empezado una conversación con
nosotros.

Esa conversación empezó con Adán y Eva en el jardín del Edén,
pero vino una desastrosa ruptura en esa conversación cuando
ellos le dieron la espalda a su Creador. Dios volvió a entablar
la conversación con Abraham, prometiéndole bendición y
restauración. Continuó con Moisés, mostrando su voluntad para la
vida humana individual y social. Siguió con los profetas, que
llamaron al pueblo a volver a su compromiso con Dios.

Esa conversación llegó a su momento de mayor claridad y
significado cuando, en el momento que había sido dispuesto desde
antes de la creación del mundo, Jesús llegó – la Palabra divina
y final de Dios. Por medio de El, Dios se comunicó con nosotros
de forma definitiva – porque en El podemos ver todo lo que Dios
es.

El nos vino a hablar cara a cara. El vino a restaurar la línea
de conversación que nosotros habíamos cortado con nuestra
rebelión y pecado. El vino a dar su vida en sacrificio para
abrir el camino a Dios. Ahora,

II. Dios nos llama a responder con atención a su revelación

Dios no ha prendido esa luz de su revelación – es decir, no
emprendió esta conversación – para que la luz se ocultara. La
luz es para brillar sobre nosotros. Aquí está la pregunta: ¿cómo
responderemos a esa luz? ¿Nos acercaremos a El? ¿Le
responderemos?

Tenemos que dar atención a la revelación de Dios en lugar de
menospreciarla. De nuestra respuesta depende si recibiremos más,
o si perderemos lo poco que tenemos. Esto nos lo dice Jesús: “Al
que tiene, se le dará más; al que no tiene, hasta lo que cree
tener se le quitará.” (v. 18)

Dios te ha hablado. Si tú le das la espalda, te dejará de
hablar. Hasta lo poco que sabes de El – o que piensas saber – no
te servirá. Es como cuando empiezas a aprender un idioma: si
practicas lo que aprendes, podrás aprender más; si no lo
practicas, pronto lo olvidarás.

Dios nos invita a cada uno de nosotros a entrar en una relación
con El, y dependiendo de nuestra respuesta, llegamos a conocer
más, o quedamos excluidos. Hubo un hombre llamado Cornelio, un
oficial militar romano. Al estar destinado en Palestina, empezó
a oír acerca de un Dios que había hablado. Se interesó en
conocer más acerca de este Dios.

Como resultado, Dios le envió milagrosamente a Pedro para que le
explicara más plenamente el camino de salvación. Cornelio
respondió a lo poco que sabía, y como resultado, Dios le dio
más. De hecho, toda su casa recibió la salvación.

En el Antiguo Testamento encontramos la historia de un rey que
hizo lo opuesto. El se llamaba Acab, y tenía en su reino un
profeta del Dios verdadero. Sin embargo, no lo escuchaba. De
hecho, dijo de él: “Me cae muy mal porque nunca me profetiza
nada bueno; sólo me anuncia desastres.” (2 Crónicas 18:7)

Por fin, llamó a este profeta para que profetizara acerca de una
batalla que pensaba lanzar. El profeta le dijo que, si iba a esa
batalla, no regresaría vivo. El rey insistió en que encarcelaran
al profeta, y luego se fue a la guerra. Fíjate que no siempre
les va bien a los que dicen la verdad, pero les irá peor a los
que viven por la mentira.

El rey decidió disfrazarse e ir así a la batalla, para que no
muriera. Aunque el ejército opositor no trató de matarlo porque
no lo reconocía como rey, una flecha disparada al azar penetró
su armadura y lo mató – tal y como lo había anunciado el
profeta. Por no escucharlo – por pensarse más listo que Dios –
llegó a su muerte.

Ahora te pregunto: ¿a quién te pareces más: a Cornelio, o a
Acab? ¿Cómo respondes a la revelación que Dios te ha dado?
Quizás tú no sabes mucho acerca de las cosas de Dios. Eso no
importa. Lo que importa es lo que estás haciendo con lo que
sabes. Cornelio no sabía mucho, pero puso atención a lo poco que
sabía, y Dios le enseñó mucho más.

Acab, en cambio, ignoró el claro mensaje de Dios, y lo perdió
todo.

Conclusión

Un hombre temía que su esposa se estaba volviendo sorda, y
decidió hacer un experimento. Una noche, se paró detrás de ella
en la cocina, a una distancia de cinco metros, y le preguntó qué
iban a cenar. No recibió respuesta. Se acercó un poco y volvió a
hacerle la pregunta. Nuevamente, no escuchó nada. Por fin se
paró inmediatamente detrás de su esposa y, casi gritando, le
preguntó qué iban a cenar. Ella se volteó y le dijo: Por tercera
vez, ¡pollo!

Si tú no estás escuchando la voz de Dios, considera dónde está
el problema. Tú crees que El no te está hablando, pero quizás es
que tú no le estás escuchando. ¿Será que sufres de sordera
selectiva? Si es así, considera cómo escuchas, y abre tus oídos
a la voz de Dios.

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http://www.pastortony.net