20 ENEMIGOS DEL MATRIMONIO

7 Jul

20 ENEMIGOS DEL MATRIMONIO

La Falta de Relación

La palabra cónyuge viene de “compartir el mismo yugo”. Generalmente el yugo existe, no para tener a dos animales atados involuntariamente, sino con el propósito de tirar juntos de la carreta o del arado, etc. Si al estar en el mismo yugo por amor, no existe una buena relación, muy poca consistencia tiene entonces la pareja. En la época de las comunicaciones, la información nos llega de manera unilateral por la radio y la televisión. Esto crea personas solitarias con poca voluntad de comunicarse, sin ningún aprecio del diálogo.

Por otro lado, las prisas con que se vive y la lucha del hombre por competir con las máquinas, va en detrimento del diálogo y la buena relación.

Se cuenta que un padre estaba tantas horas fuera de casa que una noche llegó tarde y encontró a uno de los niños despierto; le acostó bruscamente y le pegó. Al día siguiente, el niño le dijo a la mamá: “Mami, ese hombre que suele venir aquí por las noches, me ha pegado”.

Las prisas con que se vive y la lucha del hombre por competir con las máquinas, va en detrimento del diálogo y la buena relación.

En ocasiones, la falta de relación es cortada por una ofensa guardada donde no hubo diálogo sino pelea. Uno de los dos o ambos apelan al silencio. Tratan de sepultar aquello y esconderlo, como hizo Caín con Abel, creyendo que la situación quedaba así resuelta. Pero sucede que al no resolverse por el diálogo, con el arrepentimiento y perdón, si es necesario, queda el camino expedito para que se acumulen más ofensas, más situaciones de ofuscación y de terquedad, y cuando revienta toda esta ira contenida, estas heridas internas pueden llegar a situaciones desastrosas. La falta de relación trae indiferencia. Alguien dijo que la costumbre produce indiferencia. Si de algo hemos de cuidar nuestro matrimonio, es de la indiferencia. Es cierto que hay rutinas cotidianas que pueden llevar a la monotonía, pero es preciso que esto no nos lleve a la indiferencia del uno por el otro como una carne que somos.

La falta de relación trae también, como consecuencia, la soledad, especialmente de la mujer. Cuando digo esto estoy pensando, muy especialmente, en la mujer de los países menos desarrollados donde ella desempeña un papel de madre y ama de casa, más que de obrera de una fábrica o empleada de una oficina.

Puede ser que los detalles o problemas del trabajo del marido no los entienda la mujer y, por consiguiente, no le interesen mucho; pero es posible y sucede con mucha frecuencia, que el hombre está tan enfrascado en su trabajo, en su carrera y sus amigos, que no entiende el entorno y el quehacer sacrificial de su esposa. Hay unos elementos comunes en un hogar, de los cuales debe surgir el diálogo amistoso de dos buenos compañeros de viaje que tienen o deben tener los mismo intereses. Hay una cierta preocupación entre sociólogos y educadores por la merma de lo que ellos llaman el discurso. O sea, que los jóvenes van teniendo cada vez menos capacidad dialogante. Se pueden reunir varios jóvenes de ambos sexos durante horas enteras para oír música, beber, etc., pero las palabras son pocas y algunas son pura jerga, muy pobre de significado.

Hay unos elementos comunes en un hogar, de los cuales debe surgir el diálogo amistoso de dos buenos compañeros de viaje que tienen o deben tener los mismo intereses.

Estamos en el mundo de la imagen y de ahí que el inmenso, bello y necesario uso de las palabras va perdiendo terreno. El mismo lenguaje de la informática, al igual que otras ciencias, no es lenguaje de palabras.

Las novelas para leer en la pantalla ya están a la orden del día. El libro como lo conocemos hoy, parece que tiende a desaparecer o a quedar relegado a un plano muy inferior.

Las tertulias familiares y de amigos, son cosas del pasado, los medios de comunicarnos aumentan en eficacia, pero van perdiendo calor humano.

Pero a toda esta técnica, producto del progreso científico, los cristianos hemos de añadir el progreso espiritual y conservarlo donde es más necesario y valioso: en el hogar, en el matrimonio, dentro del marco de la familia, y donde se cultiva el espíritu, de acuerdo con la Palabra de Dios; el camino al diálogo y con él la buena relación entre los cónyuges debe estar garantizada.

Ignorancia de la Relación Sexual

Sobre este tema se ha vertido tanta tinta, se han vendido tantos libros, que alguien ha dicho: “Cuando creemos que lo sabemos todo sobre el sexo, aparece un nuevo libro para explicárnoslo otra vez”. Ha sido tal la exaltación del sexo que los adolescentes tienen hoy más información que la que tenían nuestros padres.

Así que estoy casi seguro que poco, o nada nuevo, aportará este capítulo, pero la repetición es el mejor maestro, dice un viejo adagio.

Los animales se aparean solamente en tiempo de celo. El hombre, por el contrario, en cualquier época, mantiene su deseo y capacidad de llevar a cabo el acto sexual, mientras lo permita su edad. El sexo es un apetito que Dios nos ha dado para la continuidad de la especie, como expresión de amor y estímulo para la intimidad: Eso es tan importante, que un funcionamiento inadecuado de la relación sexual puede traer inhibiciones, frustraciones, resentimientos, venganza y fracaso total. Por ignorancia, o por terquedad, en el matrimonio se puede dar con frecuencia lo de la mujer objeto, y de una forma tan sutil, que se puede convertir en una odiosa rutina o simple acto mecánico. En la tradición latina, y por causa del apetito sexual del macho, la mujer es más o menos enseñada a complacer siempre a su marido, en cuanto al sexo, a expensas de que tenga o no deseos.

Con un hombre inconsecuente, esto va mermando el verdadero amor, dándose la arbitraria situación del maltrato durante el día y el reclamo del sexo por la noche.

La mujer, salvo excepciones, al contrario del hombre, debe ser enamorada y estimulada con amor dentro del matrimonio, para que haga el acto sexual a gusto.

Con el movimiento feminista, se ha hablado mucho de la mujer tomando la iniciativa, lanzándose a la conquista del varón y llevándole al acto sexual; y esto puede ser válida hasta que llegan los hijos, y vienen los problemas. La época en que se acentúa más en la mujer la indisposición sexual, es en los 10 días próximos al menstruo, y cede sólo por lástima, por un gravoso deber, o por ser debidamente enamorada y estimulada.

En los países donde la mujer carece de derechos de igualdad, es muy común que la única arma que usa para castigar al marido, cuando éste le ha tratado mal, es negarle el sexo. Si esto es muy repetido y por largo tiempo, lejos de resolver la situación crea o puede crear un estado de ofuscación casi enfermizo en el marido, alejándolo del diálogo, y el razonamiento.

En la tradición latina, y por causa del apetito sexual del macho, la mujer es más o menos enseñada a complacer siempre a su marido, en cuanto al sexo, a expensas de que tenga o no deseos.

En 1 Corintios 7:3-5, dice: “El marido cumpla con la mujer en el deber conyugar, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento … y volved a juntaros en uno …”.

En los países donde la mujer carece de derechos de igualdad, es muy común que la única arma que usa para castigar al marido, cuando éste le ha tratado mal, es negarle el sexo.

Y termino con otra cita de Larry Christensen: “Esposos y esposas debieran esperar que su relación sexual significara un tiempo de placer pasado juntos. Sin embargo, paradójicamente, una clave para esto es la aceptación total de su relación sexual, tal como es, aun cuando haya algunos problemas y frustaciones. Puede ser que una buena relación sexual no resulte de por sí. Puede tomar algún tiempo y algunos ajustes inteligentes de actitudes”.

Artículo obtenido de: (por Rodolfo Loyola), http://www.nissimag.com/familia/index13.html

Una respuesta para “20 ENEMIGOS DEL MATRIMONIO”

  1. narcisa morales 7 octubre 2008 a 4:21 AM #

    es uno de los libros de bosillos que mas me ha inpactado en mi trayectiroa de libros cristianos

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