Prision para sacerdote católico

28 Jun

23 años de prisión a sacerdote por la muerte de su compañera y su hija

El clérigo, José Francey Díaz Toro aceptó los cargos, lo que le significó la reducción de la pena a la mitad, aunque está pendiente la reparación a los allegados de las víctimas.

Las víctimas del crimen fueron María del Carmen Arango, de 31 años, y su hija María Camila Díaz Arango, de 5 años.

Los cuerpos de ambas fueron hallados incinerados el 15 de febrero de 2007 entre Belén de Umbría (Risaralda) y Anserma (Caldas).

Inicialmente se pensó que habría sido obra de sectas satánicas por la cercanía del 13 de febrero. Aunque quedaron irreconocibles, una fotografía encontrada ‘enrumbó’ la investigación: En ella aparecía el padre Díaz Toro, la mujer y la niña.

Además, la familia de las víctimas pidió a las autoridades que se investigara al sacerdote, pues no le creían su versión de que “ella se había ido con otro hombre”, según recuerda, Ana Carmona, madre y abuela de las víctimas.

Así se supo que el religioso mantenía una relación con María del Carmen, de cuya unión nació la pequeña María Camila, a la que se supo había reconocido ante la Registraduría de Dosquebradas (Risaralda).

Estas revelaciones causaron revuelo en ese entonces, y más aún conocer las circunstancias de la muerte de ambas.

Al parecer, una presunta infidelidad -una de tantas, según allegados a las víctimas- provocó la ira de María del Carmen Arango, que amenazó con revelar a las autoridades eclesiásticas toda la situación.

Esto habría desencadenado el doble crimen. Según se conoció, ambas murieron a garrotazos en la casa cural y sus cadáveres llevados hasta ese paraje entre ambos departamentos e incinerados para ocultar el crimen.

Desde el 21 de noviembre del año pasado cuando fue capturado, Díaz Toro pasó de los pulpitos a los estrados judiciales. Ante un fiscal de Anserma (Caldas) aceptó los cargos.

El juicio Durante el juicio, Díaz mantuvo su cabeza inclinada y oculta con sus dos manos, las únicas palabras que pronunció durante el juicio fueron: “acepto” y “sí”, luego ante las preguntas de los periodistas sólo accedió a decir: “perdón” y “nadie sabe lo de nadie”.

Por su parte Carlos Hernán Arango, uno de los hermanos de la víctima, dijo que aunque el castigo para el sacerdote estaba en manos de la justicia, 23 años eran muy pocos para lo que él hizo.

La madre de María del Carmen, recuerda que de su hija y su inocente nieta recibió un cajón, tan pequeño como su antebrazo, lleno de cenizas. Por eso cree que el castigo debió ser más fuerte.Según dijeron, ellos eran los únicos que sabían de la relación de 11 años de su hermana e hija con el sacerdote.

De todas formas, el Juzgado Penal de Belén de Umbría lo condenó a 23 años de cárcel y fijó para el próximo 28 de enero otra audiencia en la que se establecerá el monto de las reparaciones y las personas que tienen derecho a ellas.

PEREIRACon reportería de Daniel Suárez Pérez

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