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Habla la hija del mafioso más temido de Italia: “Me castigan por mi apellido”

1 feb

Habla la hija del mafioso más temido de Italia: “Me castigan por mi apellido”

09:45

Su padre, Salvador Totò Riina, fue el jefe absoluto de la mafia de Corleone hasta su arresto en 1993. 

Por: ROMA. LA REPUBBLICA. ESPECIAL PARA CLARIN

Comienza a hablar incluso de cuando todos eran fantasmas, fugitivos en Sicilia. Ella, con su madre Ninetta, con sus hermanos Gianni y Salvo, con su hermana Lucia. Y con su padre Totò Riina: “Siempre supimos lo que éramos: sabíamos que éramos prófugos. Desde que tengo memoria, siempre supe eso de que mi padre era buscado y que teníamos que huir porque mi padre estaba acusado de todos esos homicidios”. Recuerda todavía aquella vida en fuga: “Para mí, sin embargo, era algo ajeno a lo que veía o que escuchaba por TV”. Habla Maria Concetta Riina, la hija del capo de los capos de la Cosa Nostra. Por primera vez, es entrevistada por la prensa y se entrega a hablar de su padre, el hombre más peligroso de Italia durante veinte años, capturado el el 15 de enero de 1993 tras un cuarto de siglo de homicidios y complots. 

Maria Concetta se encuentra en su Corleone. Decidió mostrarse “por el futuro de mis hijos”. Habla un poco de su pasado oscuro pero también de su atormentado presente. Nunca de asuntos de familia. Y se presenta: “Soy Maria Concetta Riina, tengo 34 años, todos me dicen Mari. Estoy casada con Toni Ciavarello y tenemos tres hijos: Gian Salvo, Maria Lucia y Gabriele. Vivo en Corleone desde el 16 de enero de 1993, al día siguiente de que se llevaran a mi padre”.

¿Cuál fue su primera reacción cuando descubrió que su padre era el enemigo número uno del Estado italiano, acusado de haber asesinado incluso a (los exjueces) Giovanni Falcone y Paolo Borsellino? -Era una situación surrealista, absurda. Lo que decían de nosotros lo sentía pero como si no me perteneciera. Era como si no hablaran de otro. 

Su padre fue condenado por decenas de homicidios. ¿Es posible que todo eso para usted fuera solamente “absurdo” o “surrealista”?

Para mí, y eso también lo piensa él, fue un fusible de muchas situaciones. A muchos les resultaba cómodo decir que todas las cosas las había hecho Totò Riina. 

¿Por qué cuando habla de su padre nunca dice la palabra mafia? -No tengo problemas en decirla. Pero esa palabra puesta en mi boca. Si digo algo puede ser mal interpretado. Dirían: Miren, habla de la mafia justamente la hija de Totò Riina. En mi casa, yo no viví esa mafia. 

Para el Estado italiano es un asesino, ¿para usted, quién es su padre? 

Parecerá extraño. A mi padre lo presentan como un sanguinario, cruel, casi un animal, que además habría hecho asesinar también niños. Pero a mí, como hija, nada de eso me cierra. Yo sé lo que me transmitió. Educación. Moralidad. Respeto. 

Usted se da cuenta de que hay un contraste marcado entre cómo aparece descrito su padre en centenares de fallos y cómo lo describe usted en este momento. ¿Cómo puede hablar de moralidad y de respeto una persona que hizo matar a tantos hombres? 

Justamente por eso dije que le parecería extraño, pero mi padre para mí es así. Y yo lo viví así y así sigo viviéndolo. 

Después de 19 años que usted vivió con su familia fugitiva llegó a Corleone. ¿Cómo fue su paso de la clandestinidad a la visibilidad? ¿Cómo fue la vuelta? -El pueblo nos recibió bien, no nos aisló. Al contrario, muchas personas trataron de hacernos sentir cómodos. Como si hubiéramos vivido allí toda la vida. Llamarse Riina muchas veces le resultó cómodo, es un nombre que en Sicilia hacía temblar. ¿Siente que ejerce algún poder? -¿Por qué no piensa en las dificultades que tuve? 

¿Qué dificultades? 

El verdadero problema para nosotros fue siempre encontrar trabajo. Todos tienen miedo de que los saquen en los diarios, miedo incluso de que los consideren peligrosos para otros. Hace un tiempo participé en unos cursos en una cooperativa de Palermo, pero en determinado momento me dijeron que debía irme porque de lo contrario iban a cerrar la cooperativa. No es agradable oír decir algunas cosas. Justamente uno dice: no he hecho nada, me porté siempre bien con todos. Me castigaron solamente porque me llamaba Riina. 

Pero Totò Riina para el Estado siempre fue “el jefe de todos los jefes”: ¿Usted lo olvida? 

Pero para mí ahora es un calvario. Hace un tiempo, había presentado incluso una solicitud para ingresar a un curso que organizaba servicios financieros. Fui hasta Milán, anduvo todo bien, me relacioné con todo el mundo, hasta con el director comercial. Después, vieron en mi documento de identidad el nombre y la procedencia: Riina y Corleone. Al final, me hicieron la fatídica pregunta: “Pero, ¿sos pariente de.?” Y yo respondí: Por supuesto, soy la hija. No pasó ni media hora y ya me llamó el director para decirme que estaba ofendido porque no se lo había dicho antes. Era un gran problema para él, para la imagen de su empresa. 

Volvamos a su padre. Está aislado desde hace 16 años. Pero cuando va a visitarlo, ¿lo ve detrás de un vidrio blindado y nunca le ha pedido cuentas de las acusaciones que pesan sobre él? 

No lo acaricio desde la mañana del 16 de enero de 1993, cuando se lo llevaron. Antes iba con frecuencia a verlo pero ahora es complicado, tengo tres hijos. Está en un área aparte creada especialmente para él. 

En la casa de los Riina ya no quedan hijos varones. Gianni tiene perpetua por tres homicidios. Su tío Leoluca Bagarella está en la cárcel desde 1995. Su hermano Salvo volvió adentro hace unos días para purgar una pena pendiente. Usted hablaba de los “sufrimientos” de la cárcel, pero ¿alguna vez leyó las actas que acusan a su padre y a su hermano Gianni, las cartas que cuentan sus delitos? 

Ellos tienen que purgar lo que les corresponde y yo no quiero juzgar los procesos o las sentencias. 

Usted habla de vida normal, siempre defiende a su padre pero nunca toma distancia de los delitos de los cuales se lo acusa. ¿Qué futuro espera? 

Como hija espero que cambie todo. Para mí, para mi marido, para mis hijos. Desearía una vida normal o casi normal. Desearía trabajar. Desearía que me juzgaran por lo que soy y hago. Desearía sobre todo que mis hijos fueran considerados mañana hombres y mujeres como todos los demás. Hoy estoy hablando por ellos. 

¿Alguna vez pensó en irse de Corleone? 

Quién sabe, tal vez algún día. 

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