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La fe que mueve millones

8 mar

Domingo 08.03.2009

Sociedad

La fe que mueve millones

La Iglesia Universal del Reino de Dios se expande en medio de la polémica. Creada hace 30 años en Brasil, donde ya tiene 4500 templos y un imperio de medios de comunicación, hoy es fuerte en toda Latinoamérica. En Argentina, tiene casi 200 sucursales. La estrategia es la misma en todos los países: dar la batalla en los medios y predicar la salvación a cambio de dinero

Domingo 8 de marzo de 2009 | Publicado en edición impresa 


La fe que mueve millonesEl templo principal de la Iurd, en Corrientes 

 

Cuando el obispo Paulo Roberto gritó “¡Si usted da, Dios le da!”, después de decir que la crisis no debería servir de pretexto para negar el diezmo o la ofrenda, Mercedes no lo pensó dos veces. Levantó la mano y tiró, en una bolsa roja, los 500 pesos mexicanos (US$ 33) que su madre le había prestado. Atraída por un anuncio que había visto en el subterráneo, “¿Está sufriendo y no encuentra una salida?”, la mexicana llevó sus esperanzas al templo en el antiguo cine Jalisco, en el barrio popular de Tacubaya, Ciudad de México, donde pidió a Dios trabajo,salario, salud y paz familiar.

968630El pastor Sergio Von Helde patea una imagen de la Virgen María, durante un programa de la televisión brasilera que desató un escándalo en 1995 Foto:O´GLOBO/ GDA

Al aceptar el desafío de regresar en ocho días con otra donación, la mexicana Mercedes estaba así aumentando el rebaño de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD). Mientras en todo el mundo sólo se habla de cortes, retracción de inversiones y reducción del crecimiento, la iglesia fundada hace 30 años en Brasil se aprovecha de la crisis para atraer fieles desesperados y consolidar su imperio evangélico en Latinoamérica. Con excepción del nombre, ya que en la mayoría de los países se autodenomina “¡Pare de sufrir!”, la IURD utiliza para crecer la misma fórmula aplicada en Brasil: predica la prosperidad a cambio de donaciones, rituales de liberación espiritual y un trabajo doctrinario fuertemente apoyado por los medios de comunicación.

Con uno u otro contratiempo, la IURD amplía su rebaño sin encontrar dificultades locales. A pesar de las polémicas en las que estuvo involucrada en Brasil por denuncias sobre blanqueo de dinero, falsedad ideológica, prejuicio religioso, entre otros problemas, una investigación realizada en la Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Puerto Rico muestra que las autoridades, hasta ahora, prácticamente no han puesto restricciones a la expansión de este imperio de la fe en sus países. En México, la IURD enfrenta una acción judicial por no haber registrado a 35 de sus ministros en la Secretaría de Gobierno (Segob); la multa podría llegar a 204.000 pesos mexicanos (US$ 13.600).

968629Pastores de la IURD sacan bolsas de dinero durante un encuentro en el estadio Maracaná, en Brasil Foto:O´GLOBO/ GDA

Ya en Buenos Aires, la adquisición de una emisora de radio por US$ 15.000.000 millones aceleró su expansión (ver recuadro). En la mayoría de los países, la Universal está registrada como organización civil, que es una importante estrategia para que los gobiernos locales tengan menos margen de regulación. Además de eso, conseguir status de iglesia probablemente representaría la necesidad de estar en contacto con otros liderazgos religiosos locales.

Ni siquiera las diferencias culturales ni la barrera del idioma (el “portuñol” de los pastores brasileños) representan obstáculos a la Universal. “El diezmo es la palabra clave para abrir las puertas de Dios”, predica el obispo Paulo Roberto, junto a un desempleado, a un enfermo de cáncer, a una madre soltera, a un endeudado, a un negociante fracasado, a un divorciado, entre otros desesperados. Si quieren parar de sufrir, deben seguir al obispo. “Si usted da, Dios le da”, repite Paulo Roberto, al pedir donaciones que van de 20 pesos a mil pesos (de US$ 1,5 a US$ 100).

Como en Brasil, el cobro del diezmo es el objetivo central de la iglesia. Irma Saavedra, ex-seguidora de la IURD en Venezuela, frecuentó por algunos meses un templo en Maracay. “Los pastores le dicen que cuanto más grande es su contribución a Jesús, más recibirá”, recuerda. Saavedra comenta que ellos tienen el cuidado de decirle que el diezmo no es obligatorio, pero si no lo da, no debe esperar recibir grandes favores, “y es cuando la gente deja todo lo que tiene”, resume.

En el templo central de Costa Rica, los cultos son interrumpidos para la exhibición de un video que muestra la historia de un empresario argentino que había perdido todos sus bienes. Después de hacer un sacrificio y entregar a la Iglesia el dinero ahorrado para su matrimonio, él había comenzado a prosperar hasta hacerse un magnate. “¿Cuándo vamos a ver un testimonio como éste en esta iglesia?”, pregunta el pastor. Me encantaría que ustedes prosperaran así, como lo hizo este hombre”. El pastor les pide que todos vuelvan a sus asientos y depositen sus ofrendas, lo que cada uno pueda, en dos bolsas de paño.

Después, el pastor les pregunta quiénes están dispuestos a hacer el sacrificio, y solamente dos o tres levantan las manos. El pastor sonríe y les dice: “No hay problema, cada uno sabe cuánto puede hacer en sacrificio para el Señor. ¿Saben lo que decimos cuando no podemos hacer el sacrificio? ¡Que tenemos a Judas agarrado al bolsillo! ¿Quién tiene a Judas agarrado al bolsillo?” El les pregunta con una sonrisa, bromeando, y varias personas le responden levantando las manos.

Brasil, donde todo comenzó

Peleas religiosas, escándalos, denuncias, detenciones, marcan los 30 años de la Iglesia Universal en Brasil. Para esta iglesia neo-pentecostal, los medios de comunicación, el catolicismo y las religiones afrobrasileñas son sus principales oponentes. Desde el año pasado, la Universal ha promovido represalias contra los medios de comunicación y periodistas que se cruzan en su camino. Con el argumento de que un eventual “daño moral” causado por las investigaciones periodísticas, fieles de varios lugares del país, en una acción claramente organizada, movieron procesos individuales contra la periodista Elvira Lobato, del periódico Folha de S. Paulo, tras su investigación sobre el imperio de comunicación montado por la iglesia en estas tres décadas.

La misma maniobra intentó intimidar a la Red Globo de Televisión, cuando la emisora exhibió en el programa “Linha Direta” una investigación sobre la participación de tres pastores de la Universal en el asesinato de un joven en Bahía, en 2001. De las 96 acciones judiciales promovidas por fieles con el mismo argumento del daño moral, 87 ya tuvieron sentencias favorables a la Red Globo.

La investigación de Elvira Lobato, informó, por ejemplo, que la IURD tiene su propia empresa de taxi aéreo, la Alliance Jet, en Sorocaba, San Pablo. Según datos de la empresa, facturarían 500 mil reales mensuales (US$ 210.000), tienen tres aviones, uno de ellos adquirido por US$ 28.000.000, en 2007. También informó que la Unimetro, empresa de la IURD, estaría asociada a la Cableinvest, registrada en el paraíso fiscal de Jersey, en el Canal de la Mancha. El eslabón aparecía en los registros de la empresa en la Junta Comercial de San Pablo. “Una hipótesis es que los diezmos de los fieles serían enviados a paraísos fiscales”, escribió la periodista.

La cantidad de empresas asociadas a los obispos, otro dato relevante del trabajo, reforzó las denuncias publicadas sistemáticamente por los medios de comunicación, desde los años 90, de que la IURD se valió de terceros para la adquisición de las emisoras de radio y de televisión, en flagrante ilegalidad. La persistencia del problema muestra que el poder político representado por la combinación ?medios de comunicación+fe´ logró que varios gobiernos fingieran que no veían el “modelo de negocio” que garantizó la expansión de este imperio.

La Universal repite en Latinoamérica el modelo ya probado en Brasil, como la ocupación de antiguos cines y teatros para sus sedes, con predilección en barrios pobres y populares, la venta de supuestos objetos milagrosos y el alquiler de horarios de emisoras de radio y televisión en la madrugada. Otra práctica que se repite fuera de Brasil es la organización temática de los cultos semanales. El martes, por ejemplo, empezó a ser el día de la liberación (cuando los religiosos “limpian” a las personas de los espíritus malos). El lunes, es el día dedicado a la prosperidad. Miércoles y domingo, son los días del Espíritu Santo. El viernes, la liberación (parecido al martes) y el jueves, la familia (el sábado, las actividades se encargan a los obreros y a los pastores auxiliares, ya que es el día del descanso del pastor titular). Aunque los temas sean distintos, una práctica se repite todos los días: los intensos pedidos al pago de los diezmos.

Fue en el comienzo de la década de los 90 que la Universal atravesó las fronteras brasileñas para instalarse inicialmente en Uruguay y Argentina. El desarrollo en dirección al Uruguay, por ejemplo, empezó en la ciudad brasileña de Santa Ana do Livramento, limítrofe con el departamento uruguayo de Rivera, y en otras zonas fronterizas. Para los frentes colonizadores, la cúpula de la iglesia optaba por enviar a jóvenes pastores brasileños, dispuestos a trabajar duro e iniciar nuevas iglesias en una situación que seguramente no es fácil y que les exige mucha dedicación y compromiso. Dos décadas después, sin embargo, los líderes locales ya empiezan a ascender en la jerarquía de las iglesias en sus países.

Desde el comienzo, los obispos, los pastores y los obreros promueven cultos sincréticos, en los cuales mezclan elementos de varias religiones y hacen sesiones de exorcismo, liberación y cura. Predican la idea de que la mala suerte de las personas se explica por la presencia del demonio. Como salida para esos males, la iglesia les ofrece a los fieles la Teología de la Prosperidad, surgida en los Estados Unidos, un discurso que predica que la pobreza es obra de Satanás, y les promete asceno social a las clases más pobres.

En noviembre pasado, en una sesión de liberación durante una ceremonia en el Centro de Ayuda Espiritual de Sabana Grande, unidad de la IURD en Venezuela, el pastor intentaba liberar del demonio a una mujer presuntamente traicionada por su marido. La ceremonia obedece siempre al mismo guión. El pastor empieza hablando en voz baja: “Libérese, mujer, del sufrimiento, porque encontró marcas de lápiz labial en la camisa de su marido”. La voz se hace más fuerte y enfática hasta que la mujer grita y el pastor la agarra por el pelo: “¿Espíritu maligno, quien eres tú?, dice él, mientras la mujer se niega a contestarle y se contorsiona. Por fin, le contesta: “Maria Lionza” [figura central de un culto venezolano en el que se mezclan ritos y creencias católicas, indígenas y africanas, incluyendo la santería y el vudú].

Descubierto el problema, el pastor le ordena a la mujer que ponga las garras (manos) hacia atrás, para luego pedirle que expulse todo el mal que había sembrado en la víctima. La multitud permanece estupefacta. La mujer, llevada al altar, hace muecas. Sus gestos indican la extracción de algo que no se puede ver. “¿Ya ha expulsado todo?”, le pregunta el pastor. Con la voz ronca, la mujer le contesta que sí. Aparentemente el demonio se había marchado y la creyente se dirigió tranquila a la panadería contigua. Si ya no había demonios ni dolor, había tiempo para un café.

El especialista mexicano Bernardo Barranco explica que esa iglesia neo-Pentecostal se encuentra en un meteórico crecimiento porque manipula emociones como la risa, el llanto y la alabanza en una sociedad rígida, en crisis económica y de valores y con una Iglesia Católica predominante que no satisface las necesidades espirituales de la sociedad. Sin embargo, destaca: “No se sabe la línea divisoria en la cual comienza la empresa o la religión. Manipulan un negocio de lucros intercambiados, porque la gente no es tonta y tampoco se deja engañar. Ellos van porque reciben a cambio lo que el estado o la iglesia predominantemente no les da: esperanza de vida”.

En Argentina y con el lema “Pare de sufrir”, siguen sumando fieles

Jorge Rouillon | LA NACION | Domingo 8 de marzo de 2009 

En la Argentina, con el lema “Pare de sufrir”, la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) se ha desplegado territorialmente estableciendo sedes en las principales ciudades del país y manteniendo una fuerte presencia en espacios nocturnos de la radio y la televisión, en los que ofrece soluciones a situaciones de angustia o desesperación.

En Buenos Aires levantó su sede nacional, el Templo de la Fe, de una cuadra de largo, en lo que era el mercado mayorista de venta de flores, sobre la avenida Corrientes 4070, en el barrio de Almagro. Y transformó en templo un cine sobre la peatonal Lavalle, muy cerca del Obelisco.

La Iglesia Universal fue inscripta en 1990 en el Registro de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores, que sencillamente registra los cultos cumpliendo requisitos muy básicos y no efectúa mayores controles, ni de la adecuación a los principios declarados ni de la organización económica. Esta inscripción no lleva consigo la personería jurídica -con capacidad para poseer bienes-, que las distintas entidades religiosas de la Iglesia Católica pueden obtener como asociaciones civiles, en la Inspección General de Justicia u órganos similares de las provincias.

La expansión de la IURD ha sido sostenida: en 2008, la Iglesia Universal ya sumaba ocho locales en la Capital, 73 en la provincia de Buenos Aires y otros 79 en el interior del país. Todos lucen en su frente el lema “Jesucristo es el Señor”. Hay además 20 anexos en otras localidades menores (información en http://arcauniversalesp.com/direcciones).

Propietarios de la verdad Ninguna de las confederaciones que reúnen a iglesias protestantes o evangélicas en el país -tres son las más importantes- reconoce a la Iglesia Universal como miembro o como par en la difusión del Evangelio. Ni la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE, que nuclea a iglesias históricas), presidida hoy por un luterano, Nicolás Rosenthal, ni la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), presidida por Hugo Baravalle, de la iglesia Comunidad Cristiana, ni la Confederación Evangélica Pentecostal (CEP) -que por su estilo de animadas manifestaciones de fe podría mostrar alguna semejanza exterior- tienen relación alguna con la Iglesia Universal.

Rosenthal señaló que la Iglesia Universal se maneja en su lenguaje como si fuera la única propietaria de la verdad y no promueve ningún tipo de diálogo ecuménico con otras iglesias. Esas actitudes sectarias -en el sentido de quienes se sienten portadores de la verdad, que los otros no tienen, la actitud de cortarse, segregarse, especificó- y un mensaje basado en el evangelio de la prosperidad (prosperar económicamente) la alejan de las iglesias evangélicas.

La IURD publica un periódico gratuito llamado El Universal , cuya circulación supera los 180.000 ejemplares, según se consigna en la publicacíon. Allí, el obispo Renato dice: “Haga tesoros en el cielo. Eso significa ser diezmista y ofrendante para que ninguna crisis lo afecte”. Y anima a colaborar: “Traer su diezmo y su ofrenda a la casa de Dios es hacer tesoro en el cielo”. Como otros obispos y pastores, en los programas radiales, revela un español con marcado acento brasileño.

En 1999, a través de Ricardo Cis, representante en la Argentina, la Iglesia compró en 15 millones de dólares la radio Buenos Aires (AM 1350). En el momento de denunciar la compra por esa cifra, el estado patrimonial de Cis -que nació en Bahía Blanca , Argentina, y trabajó en comunicación social en Brasil- era de 28.834 pesos. Posteriormente denunció ante la AFIP que tenía en el país 8.173.559 pesos, lo cual no cubría de todas maneras aquella cifra. La transferencia a Cis aún no ha sido formalmente aprobada en el Comité Federal de Radiodifusión. En el expediente 1424, Comfer 05, Radiodifusora Esmeralda SA tramita la transferencia de acciones.

La IURD también posee en la ciudad de Buenos Aires la FM 106.3 MHz, que transmite sus programas durante las 24 horas.

En sus espacios de radio y televisión, patrocina la “Terapia del amor”, en la cual las parejas buscan solución a sus problemas sentimentales. Un aviso exhorta: “No deje que el año termine sin su bendición sentimental. Reciba, en la Terapia del Amor, las unciones con las esencias aromáticas en los últimos nueve sábados del año”.

La Iglesia lanza campañas de modo permanente; por ejemplo, el 9 de noviembre lanzó una de seis domingos “por la transformación de la familia”. Para ello transmite su “Programa de la familia” todos los días, de lunes a viernes, de 7 a 8 y de 0 a 1, por una señal de noticias de cable, América 24, y por canales de TV abierta que se ven también por dos grandes cadenas de cable que cubren buena parte del espectro de cables del país.

Un periodista de LA NACION asistió el domingo 9 de noviembre a la apertura de ese ciclo de “transformación”, en el cual 1500 personas llenaron el Templo de la Fe. Lo dejaron asistir a ese acto de dos horas, pero no sacar fotos ni grabar sonido o video, y ni siquiera tomar notas. Tres cámaras de la organización filmaban todo lo que pasaba, una de ellas instalada sobre una grúa. El pastor Mario, brasileño, dijo en el sermón que quien tiene poco y da todo está realizando una mejor acción que quien tiene mucho y da lo que le sobra. El diezmo fue entregado por muchos fieles en un sobre con un pedido que los pastores prometieron llevar a los montes bíblicos, en Tierra Santa. Los que entregaban esa ofrenda podían ir al fondo de la sala a untarse con aceite consagrado y lavarse las manos. Durante todo el acto se remarcó que hay que hacer sacrificios para alcanzar la felicidad.

También hubo referencias a los matrimonios mixtos: “No hay que tener una pareja que no tenga la misma fe, porque eso puede traer problemas. El otro debe también ser cristiano, no hay que guiarse por la belleza exterior”.

Curiosamente, en ese lugar que antes fue el antiguo mercado de flores se entregó a cada asistente una rosa para “acercar almas perdidas” y animarlas a acudir también al templo. En cualquier momento y ante cualquier frase de los predicadores la respuesta constante era “Amén”.

Con la colaboración de Christian Libonatti 

© LA NACION 

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