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Los casos de depresión en las mujeres que abortan aumentan un 380 por ciento

5 jul

El síndrome post-aborto se dispara

Los casos de depresión en las mujeres que abortan aumentan un 380 por ciento

Hoy se cumple un año desde la entrada en vigor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo y toca hacer balance. A pesar de los datos que se aportan desde la Asociación de clínicas acreditadas para la interrupción del embarazo (Acai) sobre la disminución de las intervenciones, lo cierto es que no lo han hecho, como reflejan los datos de diferentes comunidades autónomas como Canarias.

Actualizado 5 julio 2011

Belén V. Conquero/La Razón

Una trabajadora de salud mental podría ser despedida por opinar sobre el síndrome post-aborto

Seis de cada diez mujeres que abortan pueden sufrir depresión, anorexia y conducta agresiva

«Cuando abortas sientes abandono y silencio, nadie quiere escucharte»

En concreto, en Las Palmas, los abortos se han elevado más de un 20 por ciento desde la entrada en vigor de la norma. Los datos globales todavía tendrán que esperar ya que no todas las provincias han aportado sus informes. La reducción de las interrupciones entre adolescentes que apoyan desde Acai no es tal si se acude a los centros donde las embarazadas reciben ayuda económica y psicológica. «Cada vez son más las jóvenes que nos piden ayuda. Los embarazos no deseados entre menores se multiplican y las chicas cada día son más jóvenes», explica Esperanza Puente, portavoz de la Fundación Red Madre. Como explican desde esta asociación una de las consecuencias olvidadas de las interrupciones es el síndrome post-aborto.

«Para los médicos que los practican, este problema no existe. No hay especialistas que traten este trastorno y cada día acuden a nosotros más mujeres a las que se les presenta de repente, diez o veinte años después de haber interrumpido su embarazo», asegura Puente. Según el presidente de Acai, Santiago Barambio, «el trastorno que se crea es el resultado de un mal acompañamiento» y aunque afirma que los estudios no dan con esta patología, confirma que en la nueva norma no se incluye el apoyo psicológico: «Antes, con la ley anterior, todas las mujeres tenían contacto con un psiquiatra ya que éstos debían determinar si la gestación era un riesgo para su salud o no. Hoy no tenemos por qué preguntar los motivos de su decisión y por eso no se descubren algunos trastornos psicológicos», añade Barambio.

Síndrome multiplicado
Los casos de mujeres que sufren este síndrome se han multiplicado exponencialmente: un 380 por ciento, según los datos que hoy presenta Red Madre y a la que en 2010 acudieron casi 4.000 mujeres a pedir ayuda para poder sacar adelante su embarazo o por problemas psicológicos post-aborto. Bárbara es una joven peruana de 22 años que ha encontrado refugio entre las paredes de esta asociación. Abortó el 14 de junio y desde entonces ya no sonríe. Prefiere no mostrar su rostro. «No quiero que me reconozcan, nadie lo sabe, ni siquiera mis hermanas. Las decepcionaría. Sólo se lo he contado a mi madre», comenta triste, arropada por Esperanza que también sufrió este trastorno y que entiende, mejor que nadie, su situación: «Es una valiente. No todas se atreven a buscar ayuda.

Creen que no tienen ningún problema porque en los centros abortivos no les dan información. No les ofrecen otra salida que el aborto», reitera. «Tengo un trabajo y siempre he querido ser madre, por eso al principio quise seguir con el embarazo. Pero, mi pareja me hizo sentir que yo no podía y el qué dirán pudo con mi valor y decidí abortar», prosigue la joven entre sollozos. Estaba embarazada de ocho semanas y ya había pensado un nombre para él: «Quería que se llamara José María. Soy cristiana y creo que la valentía de los padres de Jesús son un ejemplo de vida». Dar nombre al bebé que han perdido es uno de los primeros pasos que los escasos psicólogos que tratan este problema les sugieren a las que padecen este problema. Deben pasar su propio duelo, si no nunca superan el trauma. «Ellas saben que el niño ha existido pero nunca lo han visto, por eso es necesario personalizarlo. A nosotras nadie nos da el pésame y se enquista en nuestros corazones como no hablemos de ello», añade la portavoz de Red Madre.

Las dudas, la incertidumbre y la presión social obligaron a Bárbara a acudir a la céntrica calle Toledo, en Madrid, donde la remitieron desde el centro de salud al que acudieron. «‘‘Sólo serán diez minutos. No notarás nada,’’ me dijo el médico que me atendió. Fue muy frío conmigo y no quiso decirme en qué consistía la intervención. Sé que utilizaron un método horrible, la aspiración. Pero eso me lo dijeron una semana después, cuando volví para comprobar que todo había salido bien», asegura Bárbara. Casos como el de esta joven se viven asiduamente en Red Madre. Así como el de Cynthia que, mientras LA RAZÓN entrevistaba a Bárbara, daba un paso atrás en su apuesta por la vida. «Está embarazada y ayer decidió que seguía adelante, pero su familia nos acaba de llamar porque ha dado marcha atrás. Su jefa le paga el aborto. Tenemos que encontrarla antes de que se arrepienta», explica Esperanza angustiada.

Los otros «indignados»
Los pocos «indignados» que siguen en la Puerta del Sol de Madrid dicen que no tienen derecho a estar allí, pero varios componentes de la plataforma Derecho a Vivir se resisten a marcharse: «¿Por qué van a tener ellos más derechos que nosotros? Estamos aquí para informar y por eso no nos vamos a mover», asegura Victoria Arroyo, una de las que resisten bajo el sol. Ayer convocaron un debate para exponer ideas y que «cada uno diera su opinión porque el problema es que falta información». Los rezagados del 15-M les llaman «los pijos de Sol» y no aceptan compartir espacio con ellos. Por eso, la Policía les ha aconsejado que se aparten un poco de las tiendas de campaña que llevan más de un mes al lado del kilómetro cero. Los acampados que reivindican el derecho a la vida no saben cuánto tiempo se van a quedar pero no se achantan: «Estamos haciendo turnos para explicar a todos los ciudadanos que la ley del aborto y la de muerte digna atentan contra nuestras integridad», añade Arroyo.

fuente:http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16394

Niños africanos son acusado de brujería segun Iglesias cristianas

5 jul

Niños africanos son acusado de brujería segun Iglesias cristianas

Foto: Foto tomada el 18 de agosto del 2009 de un niño acusado de brujería comiendo de un recipiente de plástico en las instalaciones de un grupo humanitario en Eket, Nigeria. Muchos niños en Africa son acusados de brujería por pastores de sus iglesias y torturados o asesinados, frecuentemente por sus propios familiares. Pastores de 13 iglesias distintas están involucrados en por lo menos 100 casos de maltratos. (Foto AP/Sunday Alamba)

El niño de 9 años yace en una cama de hospital, cuya sábana, manchada de sangre, está cubierta de hormigas. El menor tiene la mirada fija en la pared.

“Incluso las iglesias que no solían ‘cazar’ niños brujos se han visto forzadas a ello por la competencia“, dijo Itauma.

El pastor de la iglesia a la que asiste su familia lo acusó de ser brujo, y su padre trató después de obligarlo a tragar ácido como parte de un exorcismo. El ácido se derramó en el forcejeo, quemando el rostro y los ojos del niño, que apenas tenía fuerza para musitar el nombre de la iglesia que lo había denunciado: Faro del Monte Sion.
Un mes después, el niño murió.

Nwanaokwo Edet fue uno entre un número creciente de niños en Africa acusados de brujería por pastores y que son torturados o asesinados, frecuentemente por sus propios familiares. Los pastores estuvieron involucrados en la mitad de 200 casos de “niños brujos”, revisados por The Associated Press, y los expedientes de los distintos casos involucran a 13 iglesias distintas.

Algunas de las iglesias involucradas son ramas locales escindidas de organizaciones religiosas internacionales. Sus adeptos se toman literalmente la exhortación bíblica: “A la hechicera, no la dejarás con vida” (Exodo 22:17).

“Es indignante lo que se permite que ocurra en nombre del Cristianismo“, dijo Gary Foxcroft, jefe de la organización Stepping Stones Nigeria, sin fines de lucro.

Por su parte, las familias suelen ser extremadamente pobres y algunas veces se ven incluso aliviadas por tener una boca menos que alimentar. La pobreza, el conflicto y la pobre educación son terreno fértil para estas acusaciones, desencadenadas después por la muerte de un familiar, la pérdida de un empleo o la denuncia de un pastor que busca llamar la atención, dijo Martin Dawes, vocero del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

“Cuando las comunidades se ven presionadas, buscan al chivo expiatorio”, dijo. “Esto se aprovecha de las creencias tradicionales, las cuales indican que alguien es responsable por un cambio negativo… y los niños están indefensos“.

La idea de la brujería difícilmente es nueva, pero ha cobrado nueva fuerza recientemente, en parte por el rápido crecimiento de las ramas cristianas evangélicas en el país. Organizaciones defensoras de los niños dicen que unos 15.000 han sido acusados en dos de los 36 estados nigerianos en la última década, y que unos 1.000 han sido asesinados.

Tan sólo en el último mes, tres niños nigerianos acusados de brujería murieron y se prendió fuego a otros tres.

Los pastores estuvieron involucrados en la mitad de 200 casos de “niños brujos”, revisados por The Associated Press, y los expedientes de los distintos casos involucran a 13 iglesias distintas.
Nigeria es uno de los países con peores abusos infantiles, pero no es la única nación donde esto ocurre. El UNICEF señala que decenas de miles de niños han sido atacados en todo el continente africano.

Los carteles que promueven a las sectas abundan en cada curva de la carretera que se abre paso por la selva, entre Uyo, capital del estado meridional de Akwa Ibom —donde yacía Nwanaokwo— y Eket, donde hay un albergue para muchos de los “niños brujos”.

El número de iglesias supera al de escuelas, clínicas y bancos, todos juntos. Muchas prometen resolver las preocupaciones espirituales de los seguidores, así como las materiales —ocho de cada 10 nigerianos sobrevive con menos de dos dólares diarios_.

“La pobreza debe quemarse”, insiste la secta Born 2 Rule Crusade, en una de las calles principales de Uyo. “Cuando las pequeñas oportunidades se convierten en grandes en muy poco tiempo”, promete la Capilla del Ganador, en la carretera. “Abrete paso a la riqueza, orando”, recomienda Embajada de Cristo, a unas cuadras de distancia.

Con tanta competencia, es difícil para una organización religiosa ganar adeptos. Así, algunos pastores ganan fama al acusar a los niños de brujería.

Nwanaokwo dijo que conocía al clérigo que lo acusó sólo como Pastor King. La Iglesia Faro del Monte Sion confirmó inicialmente que un pastor con ese nombre prestó sus servicios ahí, pero luego negó tener conocimiento sobre cualquier persona con ese nombre.

El obispo A.D. Ayakndue, jefe de la iglesia en Nigeria, dijo que se alienta a los pastores a orar para combatir la brujería, pero no a abusar de los niños.

“Oramos con mucho fervor sobre este problema” de la brujería, dijo. “Pero nunca podemos dañar a un niño”.

La iglesia nigeriana es una rama de la iglesia californiana que lleva el mismo nombre. Sin embargo, la iglesia californiana señaló que no tiene contacto con su rama en Nigeria desde hace años.

“No tenía idea”, dijo Carrie King, presbítero de la iglesia, entrevistado por teléfono desde Tracy, California. “Sabía que la gente allá cree en la brujería, pero nosotros creemos en el poder de la oración, no en causar daño físico a la gente”.

Faro del Monte Sion, mencionada por otras tres familias como la organización religiosa que acusó a sus niños, es parte de la poderosa Fraternidad Pentecostal de Nigeria. El presidente de la Fraternidad, Ayo Oritsejafor, dijo que esta organización es el grupo religioso que más rápidamente crece en Nigeria, con más de 30 millones de miembros.

“Hemos crecido tanto en los últimos años que no podemos vigilar a todos”, explicó.

“Es indignante lo que se permite que ocurra en nombre del Cristianismo“, dijo Gary Foxcroft, jefe de la organización Stepping Stones Nigeria, sin fines de lucro.
Pero Foxcroft, jefe de Stepping Stones, dijo que si la organización es capaz de recaudar cuotas de sus miembros podría también vigilarlos mejor. Foxcroft afirmó que ha escrito en dos ocasiones a la organización para alertarla de los abusos.

Sugirió que la Fraternidad pida a sus miembros que consignen casos de abuso o realicen reuniones para educar a los pastores acerca de la nueva ley de derechos de la niñez en el estado de Akwa Ibom, la cual considera ilegal acusar de brujería a los menores. Hacen falta leyes y educación similares en otros estados, consideró.

Sam Itauma, de la Red de Derechos y Rehabilitación de los Niños, dijo que los más vulnerables —los huérfanos, enfermos, discapacitados o pobres— son los acusados con mayor frecuencia. En el caso de Nwanaokwo, el hecho de que su padre fuera pobre y su madre hubiera muerto lo convirtieron en un blanco fácil.

“Incluso las iglesias que no solían ‘cazar’ niños brujos se han visto forzadas a ello por la competencia“, dijo Itauma. “Son consideradas poderosas espiritualmente porque pueden descubrir la brujería, y los padres incluso pueden pagarles dinero por un exorcismo”.

Eso fue lo que hizo Margaret Eyekang cuando su hija Abigail, de 8 años, fue acusada por un “profeta” de la Iglesia Apostólica. A la niña le gustaba dormir al aire libre en las noches cálidas, lo que se interpretó como evidencia de que huía para participar en algún aquelarre. Una serie de exorcismos costaron a Eyekang su salario de ocho meses, o unos 270 dólares.

Los pagos la dejaron en la quiebra, y los vecinos agredieron a su hija.

Copyright 2009 The Associated Press.
Articulo extraído de Noticias24

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