LA SECTA DE LOS NAZARENOS

11 mar

LA SECTA DE LOS NAZARENOS

SECTA:

Término que se usa cinco veces en la Reina Valera 1960 para traducir la palabra griega haéresis, que en ocasiones también se traduce «herejía». Originalmente la voz griega significaba secta, escuela o partido, pero en la época helenística llegó a denotar una escuela o doctrina filosófica de enseñanzas particulares. No tenía todavía el sentido especial de desviación u oposición a la ortodoxia que le da el Nuevo Testamento. Significaba más bien una dirección o tendencia dentro de la ortodoxia, y por tanto los «sectarios» no merecían reprobación.

Este sentido se mantuvo dentro del judaísmo, el cual estaba dividido en varias sectas.
Lucas, quien escribió bajo la influencia de la terminología helenística y judía, usa haéresis particularmente en el contexto de la iglesia naciente. En Hch 5.17 se refiere a los saduceos; en 15.5 y 26.5 a los fariseos. En forma análoga en 24.5 habla de la «secta de los nazarenos», al referirse a los cristianos.

En un principio los enemigos del cristianismo, tanto judíos como gentiles (y aun algunos cristianos sobre todo al principio en Jerusalén), vieron en este una secta más dentro de la ortodoxia judía, y el término adquirió así los primeros sobretonos peyorativos (cf. Hch 28.22) que advierten la pronta ruptura entre iglesia y sinagoga.

Más allá del uso explícito de secta o haŒiresis, el Nuevo Testamento refleja la tensión que aún existe en el cristianismo como movimiento centrífugo y centrípeto. Los Evangelios y las Epístolas advierten contra el sectarismo excluyente (Mc 9.5, 7; 38–41; Mt 17.4–7; Lc 9.33, 34; 49.5; 1 Co 3.1–9; 3 Jn 9–10), al mismo tiempo que reclaman una lealtad incondicional hacia el Señor hasta el punto de excluir a los que se apartan de la verdad apostólica (Mt 12.30; 11.23; 1 Ti 1.20; 2 Ti 1.17–19).

Cuando la integridad de la fe cristiana es amenazada seriamente por movimientos sectarios, durante los siglos I y II de nuestra era, la misma dinámica se hace evidente en el intenso debate y análisis textual sobre la autenticidad de los numerosos evangelios y epístolas que circulaban, hasta llegar a un consenso sobre el canon. Posteriormente, cuando el cristianismo se proclamó la religión oficial del Imperio Romano, abundaron los movimientos disidentes hasta desembocar en la Reforma Protestante.

La iglesia oficial los excomulgó por sectarios y herejes. Si lo fueron no se sabe, porque lo poco que conocemos acerca de la mayoría de estas sectas fue escrito por representantes de la iglesia dominante y mucho de lo que se dice de ellos es tendencioso. Resulta evidente, sin embargo, que la mayoría de los disidentes rechazaron a una iglesia rica y poderosa que se había apartado de la experiencia religiosa a la que ellos aspiraban.

En el mundo de habla castellana, hasta no hace mucho, los protestantes eran considerados herejes. Aún hoy, algunas personas mal informadas siguen llamando sectas a las iglesias de mayor crecimiento.
En términos sociológicos, una secta es un grupo minoritario que se aparta de una institución reconocida con el fin de preservar la pureza de sus creencias fundamentales. La secta suele ser una primera etapa en el proceso de institucionalización de un movimiento eclesial, como ha ocurrido desde el Nuevo Testamento hasta hoy.

NAZARENO

Nativo de  Nazaret o perteneciente a esta ciudad. En Mateo, Juan y Hechos, a Jesús se le llama nadzoraios, mientras Marcos prefiere nadzarenos y Lucas vacila entre las dos formas, que son entonces equivalentes. El que le llamaran así se interpreta como un cumplimiento profético (Mt 2.23), ya que los hombres despreciarían al Mesías (en Is 11.1 se le llama «el vástago neser que retoñará de las raíces de Isaí», término hebreo que Mateo relaciona con nazerat que significa nazareno). Los jerosolimitanos menospreciaban a los nazarenos.
No solo el pueblo (Mt 21.11; Mc 10.47) y los demonios (Mc 1.24) reconocieron a Jesús como nazareno, sino también el ángel que anunció su resurrección (Mc 16.6). Inclusive, después de su resurrección, Jesús mismo se presentó a Saulo como «Jesús de Nazaret» (Hch 22.28). Después de la ascensión, a los cristianos también se les conocieron como nazarenos (Hch 24.5), principalmente en Siria. Algunos creen con Epifanio, padre eclesiástico, que el nombre nazareno se aplicó a una secta bautista precristiana que rechazaba los sacrificios, la Ley y la carne como alimento, pero la existencia de tal secta es hipotética.

LA SECTA DE LOS NAZARENOS: LA PRIMERA IGLESIA JUDÍA
Los primeros discípulos no creían pertenecer a una nueva religión. Ellos hablan sido judíos toda su vida, y continuaban siéndolo. Esto es cierto, no sólo de Pedro y los doce, sino también de los siete, y del mismo Pablo.

En palabras de André Chouraqui, rabino judío ortodoxo francés, traductor de la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) en versión judía: “(Iéshoua): Portador de un anuncio de redención, aspira a cumplir la Torá, no a suprimirla: la verdadera piedad exige una absoluta sinceridad, un amor infinito hacia ADONAY y hacia el prójimo. La oración que enseña a sus discípulos, el “Padre Nuestro” (Matyah 6:9-13 – Mateo 6:9-13) une dos textos que los judíos recitan cotidianamente en las liturgias, el Qadish y los Semonei ´Esrei o “Dieciocho bendiciones”. (La Bible Chouraqui, Liminaire pour un Pacte neuf; pág. 1870) Hablando de Pablo, este mismo autor, que se dice a si mismo “al parecer, el primero en Israel en haber traducido y comentado el conjunto de los textos del Nuevo Testamento”, nos dice: “A diferencia de una importante facción del judaísmo helenizado, Pablo jamás rompió con sus raíces hebraicas y rabínicas, y permanecerá inquebrantablemente fiel hasta la muerte a Elohim y al Pueblo de Israel: Como en el caso de Iéoshua, fue condenado a muerte por los romanos en tanto que judío rebelde. A pesar de su antilegalismo (…) Pablo fue toda su vida un judío ferviente y practicante. Encontraba en las comunidades judías de la Diáspora una acogida generalmente abierta. La cronología de sus viajes se fija en función de las fiestas judías. La resistencia que los fariseos, cuando pueden, oponen a su acción, era normal en el enfrentamiento general entre sectas (judías) de su tiempo (…) En nuestros días todavía un rabino, de la obediencia que sea, ortodoxo, conservador o liberal, jamás es acogido sin reservas ni riesgos en la sinagoga de una tendencia que no sea la suya” (La Bible Chouraqui, Lettres de Paulos; Pág. 2182)

La fe de estos hombres no consistía en una negación del judaísmo, sino que consistía más bien en la convicción de que la edad mesiánica, tan esperada por el pueblo hebreo, habla llegado. Según Pablo lo expresa a los judíos en Roma hacia el final de su carrera, “por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20). Es decir, que la razón por la que Pablo y los demás discípulos son perseguidos no es porque se opongan al judaísmo, sino porque creen y predican que en Jesús se han cumplido las promesas hechas a Israel.

Por esta razón, los discípulos de la iglesia de Jerusalén seguían guardando el Sábado y asistiendo al culto del Templo. Pero además, porque el primer día de la semana (Domingo) era el día de la resurrección del Señor, se reunían en ese día para “partir el pan” en conmemoración de esa resurrección. Aquellos primeros servicios de comunión no se centraban sobre la pasión del Señor, sino sobre su resurrección y sobre el hecho de que con ella se habla abierto una nueva edad. Fue sólo mucho más tarde que el culto comenzó a centrar su atención sobre la crucifixión más bien que sobre la resurrección. En aquella primitiva iglesia el partimiento del pan se celebraba “con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2:46). Sí había, naturalmente, otros momentos de recogimiento. Estos eran principalmente los dos días de ayuno semanales. Era costumbre entre los judíos más devotos ayunar dos días a la semana, y los primeros discípulos seguían la misma costumbre, aunque muy temprano comenzaron a observar dos días distintos. Mientras los judíos ayunaban los lunes y jueves, los discípulos ayunaban los miércoles y viernes, probablemente en memoria de la traición de Judas y la crucifixión de Jesús.

En aquella primitiva iglesia, los dirigentes eran los doce, aunque todo parece indicar que eran Pedro y Juan los principales. Al menos, es sobre ellos que se centra la atención en Hechos, y Pedro y Juan son dos de los “pilares” a quienes se refiere Pablo en Gálatas 2: 9. Además de los doce, sin embargo, Jacobo el “hermano del Señor” también gozaba de gran autoridad. Aunque Jacobo no era uno de los doce, Jesús se le habla manifestado poco después de la resurrección (I Corintios 15:7), y Jacobo se había unido al número de los discípulos, donde pronto gozó de gran prestigio y autoridad. Según Pablo, él era el tercer “pilar” de la iglesia de Jerusalén, y por tanto en cierto sentido parece haber estado por encima de algunos de los doce. Por esta razón, cuando más tarde se pensó que la iglesia estuvo gobernada por obispos desde sus mismos inicios, surgió la tradición según la cual el primer obispo de Jerusalén fue Jacobo el hermano del Señor. Esta tradición, errónea por cuanto le da a Jacobo el titulo de obispo, si parece acertar al afirmar que fue él el primer jefe de la iglesia de Jerusalén. Pronto, sin embargo, arreció la persecución contra todos los discípulos en Jerusalén.

El emperador Caligula le habla dado el titulo de rey a Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande. Según Hechos 12:1-3, Herodes hizo matar a Jacobo, hermano de Juan -quien no ha de confundirse con Jacobo el hermano de Jesús- y al ver que esto agradó a sus súbditos hizo encarcelar también a Pedro, quien escapó milagrosamente. En el año 62 Jacobo, el jefe de la iglesia, fue muerto por iniciativa del sumo sacerdote, y aun contra la oposición de algunos fariseos. Ante tales circunstancias, los jefes de la iglesia de Jerusalén decidieron trasladarse a Pela, una ciudad mayormente gentil al otro lado del Jordán. Al parecer parte de su propósito en este traslado era, no sólo huir de la persecución por parte de los judíos, sino también evitar las sospechas por parte de los romanos.

En efecto, en esa época el nacionalismo judío estaba en ebullición, y pronto se desataría la rebelión que culminaría en la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70. Los discípulos se confesaban seguidores de uno que había muerto crucificado por los romanos, y que pertenecía al linaje de David. Aún más, tras la muerte de Jacobo el hermano del Señor aquella antigua iglesia siguió siendo dirigida por los parientes de Jesús, y la jefatura pasó a Simeón, que pertenecía al mismo linaje. Frente al nacionalismo que florecía en Palestina, los romanos sospechaban de cualquier judío que pretendiera ser descendiente de David. Por tanto, este movimiento judío, que seguía a un hombre condenado como malhechor, y dirigido por gentes del linaje de David, tenía que parecer sospechoso ante los ojos de los romanos. Poco tiempo después alguien acusó a Simeón como descendiente de David y como cristiano, y este nuevo dirigente de la iglesia judía sufrió el martirio. Dados los escasos datos que han sobrevivido al paso de los siglos, nos es imposible saber hasta qué punto los romanos condenaron a Simeón por cristiano, y hasta qué punto le condenaron por pretender pertenecer a la casa de David. Pero en todo caso el resultado de todo esto fue que la vieja iglesia de origen judío, rechazada tanto por judíos como por gentiles, se vio relegada cada vez más hacia regiones recónditas y desoladas.

En aquellos lejanos parajes el cristianismo judío entró en contacto con varios otros grupos que en fechas anteriores hablan abandonado el judaísmo ortodoxo, y se hablan refugiado allende el Jordán. Carente de relaciones con el resto del cristianismo, aquella iglesia de origen judío siguió su propio curso (Ver estudio sobre los Ebionitas), y en muchos casos sufrió el influjo de las diversas sectas entre las cuales existía -particularmente delgnosticismo-. Cuando, en ocasiones posteriores, los discípulos de origen gentil nos ofrezcan algún atisbo de aquella comunidad olvidada, nos hablarán de sus (para ellos) heréticas y extrañas costumbres, pero rara vez nos ofrecerán datos de valor positivo sobre la fe y la vida de aquella iglesia que perduró por lo menos hasta el siglo V.

La Iglesia del Nazareno

El termino Nazareno era para designar a una ramificación del judaísmo. Era usado de un modo despectivo, por lo consiguiente la iglesia primitiva no podía identificarse con ese nombre. La organización no estaba completa faltaba un pilar importantísimo, la obra misionera. Dios utilizo al apóstol Pablo para difundir su palabra fuera de Jerusalén.

Cuando empezaron a crecer, entonces en Antioquia apareció el verdadero nombre de cómo debería de llamarse la iglesia fundada por Jesucristo. Los cristianos tuvieron siempre un enemigo, El imperio Romano.

El Edicto de Milán hizo que la comunidad dejara de ser perseguida. A través de los concilios manejados por emperadores romanos y por perversos lideres religiosos se fue perdiendo los mandamientos instaurados por Jesucristo y sus apóstoles. La iglesia primitiva, la única y verdadera fundada por los evangelios; desapareció, en su lugar quedo una iglesia maquillada de corrupción, que servía a intereses políticos.

Una Iglesia con perfume de ramera y que sigue causando estragos en nuestra sociedad. La Reforma luterana y sus ramificaciones intentaron liberarse del yugo pagano impuesto por aquella falsa iglesia. Pero no fue posible. Los metodistas aparecieron dentro de los subgrupos que decían ser la iglesia fundada por Jesús.

Cada movimiento purificaba más al protestantismo, pero todavía había elementos paganos en la adoración. De estos movimientos aparecen los Nazarenos. Los nazarenos desde su fundación promueven la santidad, sin la cual nadie vera al Padre. Su régimen duro y difícil de llevar, no les hace ver que nadie puede ser santo. Porque todos somos seres humanos y cometemos errores y por eso es preciso humillarnos ante Dios, en lugar de actuar farisaicamente.

Los nazarenos están bien mal. En primer lugar el nombre de su denominación es prueba palpable de su escaso conocimiento de las escrituras. En uno de los evangelios dice que Jesús nació en Nazaret, pero en otro argumenta que fue en Belén de Judea. Ponerle un gentilicios a su denominación, es decir literalmente que esa iglesia no fue fundada por Jesucristo.

Como ya vimos los primeros cristianos eran llamados así por los judíos, pero ellos sabían que ese no era su verdadero nombre. Entonces porque la necedad de ponerle a su grupito un nombre que no fue aprobado por Dios. Entonces interpretándolo bien, los Nazarenos es una secta. Nosotros sabemos que la secta no viene de Dios.

La secta hace que el hombre se divida y todo lo que divide no es de Dios. Los Nazarenos no fue fundada sobre la roca de los evangelios, sino sobre ideas de hombres y aún conserva tintes paganos; heredados de la religión falsa, que sustituyo a la verdadera iglesia fundada por Jesús. La forma como se maneja también hace pensar que es otra abominación de la gran Babilonia.

La enc. Wikipedia, se refiere a Los Nazarenos, como “secta Judeo-cristiana de la antigüedad a veces asociado a los Ebionitas pero con una cristología diferente a estos.”

Bibliografía:
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