Inicio > Familia > Cómo Edificar una Familia.

Cómo Edificar una Familia.

8 Noviembre 2009 pauloarieu

Cómo Edificar una Familia.
Ninguna familia sólida o bien constituida es el resultado de la casualidad o la coincidencia, creer lo contrario sería equivalente a afirmar que un edificio, un coliseo o un estadio aparecieron accidentalmente, afirmación que sus respectivos arquitectos o constructores jamás nos perdonarían.

La familia como institución está en honda crisis, precisamente porque los que inicialmente la conformaron no planificaron su edificación, tal como cualquier persona responsable haría al construir su vivienda.

Los matrimonios de hoy son el producto del apasionamiento, la sensualidad y la emoción. Como es lógico, esto acarrea una serie de nefastos resultados en cadena, como embarazos no deseados, uniones o matrimonios prematuros con la consecuente frustración, desilusión y desengaño. Una familia en estos términos es vulnerable a la desintegración y a la ruina inminente.

No conozco otra mejor manera de tener una familia bien cimentada y consistente, capaz de resistir las tormentas y tempestades de la vida, sino planificando su edificación. Digo planificar, no “planear” en el sentido que los jóvenes lo interpretan, lo cual es causa de fracaso. Otra sería la realidad si las parejas de enamorados realmente harían planes para edificar su futura familia, y esta es una tarea que implica una alta dosis de seriedad y responsabilidad.

Desde mi modesta experiencia personal y acudiendo a los estudios e investigaciones en el campo de la psicología familiar, así como apelando al sentido común y la razón, tengo a bien describir los pasos a seguir en el digno propósito de edificar una familia.

1. Amistad. Jamás iniciar una relación sentimental con nadie, sin conocer bien de quién se trata. Es necesario saber su procedencia familiar, sus costumbres, valores, personalidad, reacciones, etc. Obviamente, todo esto es fácil de enterarse en una relación de amigos, lo cual demandará un tiempo razonable. No ser amigos primero e iniciar de inmediato una relación sentimental, hace que la pareja se cieguen emocionalmente y antepongan el corazón antes que la razón. Esto es muy frecuente en quienes ya han fracasado en el matrimoniono, no supieron escuchar los consejos de sus padres ni de nadie, y desde aquí fallaron no poniendo buen fundamento. Vale la pena prestar atención a lo que el cantautor Perales escribió a su hija en una de sus canciones: “¿Y cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti, de dónde es, a qué dedica el tiempo libre…?”. Esto, fácil se sabrá en el periodo de la amistad. Por más está decir que cuando se es amigo y no enamorado, uno se muestra tal cual es, y más de una vez se descubren en él o en ella aspectos ocultos como: adicciones, traumas, violencia, trastornos, etc.

2. Enamoramiento. Todo enamoramiento, debe ser el resultado natural de conocer a la otra persona. En realidad, cuando se tienen amigos cercanos a la familia o a los padres, ellos conocen a las personas con quienes alternan sus hijos, y es probable que la familia no se asombre del inicio de una relación sentimental de uno de sus hijos o hijas con alguien conocido. El enamoramiento formal empieza con la declaración de amor y la aceptación a dicha declaración. Es necesario que de inmediato la pareja ponga de conocimiento de sus padres este aspecto, ya que ellos siempre tendrán algo qué decir en bien de sus hijos. La etapa del enamoramiento significa que ha empezado una relación seria con miras a formar una familia en el futuro, y que no solo se está experimentando con la relación. Esto significa planificación; por lo cual, esto se deberá poner en claro desde el inicio de la relación sentimental a fin de evitar desiluciones y sinsabores en este periodo, pues no faltan quienes solo juegan con los sentimientos ajenos. Por otro lado, en esta etapa es imprescindible no darse libertades en las expresiones afectivas, pues los excesos siempre conducen al tedio y la rutina lo cual puede perjudicar la relación.

3. Noviazgo. Estar de novio es tambien estar enamorado, pero a este periodo de la relación también se le denomina “compromiso”. No es que no haya compromiso desde el enamoramiento, sino que el compromiso es mayor en el sentido que ahora ambas familias se reúnen para participar de la famosa “pedida de mano”, acto en el cual el joven acompañado de sus padres acuden a la casa de la señorita para pedirla en matrimonio. Esta es una marvillosa reunión familiar la misma que es amena y espontánea. Si ambas familias ya conocían del enamoramiento de la pareja, la “pedida de mano” no tendrá por qué ser tensa ni hostil, muy por el contrario, será una bonita experiencia de dos familias que tendrán la dicha de ver dentro de poco el nacimiento de una nueva familia. Es en este periodo de la relación que se fija la fecha y empiezan los preparativos para la boda. Es interesante notar que ambas familias participan armoniosamente en todo lo concerniente a la esperada ceremonia nupcial. Cuando esto no es así, como innumerables casos que conocemos, es porque de seguro todo se hizo de manera intempestiva y precipitada -por no decir abrupta-, lo cual crea resentimientos y amarguras en una o en ambas familias, dejando como secuela rechazo y distanciamiento con la naciente familia.

4. Matrimonio. Esta es la boda propiamente dicha. Es el día en el cual se unen dos vidas, dos corazones, dos seres que se aman y han dicidido unirse en los santos lazos del matrimonio para vivir juntos hasta que la muerte los separe. Es el día de las promesas mutuas de ser fieles el uno al otro en pobreza o riqueza, en salud o enfermedad, en tristezas o alegrías, o ya sea que su condición mejore o empeore. Como es notorio, el matrimonio es cosa seria, y jamás nadie debe lanzarse a esta aventura de manera irresponsable. Quien ha propuesto edificar una familia, al llegar a esta fase sabe la importancia de esta decisión, y el fracaso es improbable. Los matrimonios que colapsan y se desintegran al poco tiempo de haberse constituido, no son aquellos que desde sus cimientos han seguido paso a paso su edificación. Pero sí vemos cómo muchos empiezan mal y en ese mismo estado llegan al matrimonio. Por ejemplo, muchos empiezan por la “luna de miel” a edificar su familia, y no es la mejor manera de poner buen fundamento o base al edficarla. Toda edificación toma su tiempo, tiene sus procedimientos y sus etapas, y el matrimonio no es la excepción. Ninguno que respete el orden de la edificación, lamentará después su ruina. Por el contrario, verá la firmeza de su matrimonio y familia ante las tormentas y tempestades de la vida, que de seguro en algún momento vendrán (Mateo 7:24-29). De enorme ayuda será que antes del matrimonio busquen orientación pre matrimonial y espiritual (Salmos: 127, 128).

Categorías:Familia
  1. Liliana de Ruiz
    6 Diciembre 2009 a las 9:47 AM | #1

    Los invitamos a leer más artículos del Dr. Ruiz sobre temas de familia. Visitarnos en: http://www.FelicianoRuiz.com
    Bendiciones celestiales!

Los comentarios están cerrados