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¿Rodeados?…

14 Julio 2009 pauloarieu

¿Rodeados?…

¿Le agrada estar solo o rodeado de gente? ¿Le gusta que toda la vida transcurra con una de estas dos opciones? ¿Siempre en soledad o continuamente sumergido en una multitud? Aún cuando la situación fuera según nuestro gusto, con seguridad en algún momento desearíamos disfrutar de una variante.

En la vida de Jesús, estar solo no era una opción y estar continuamente rodeado de gente tampoco era una elección…

Veamos…

Sus discípulos no le daban tregua:

“Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos” (Mateo 5:1)
“Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron” (Mateo 8:23)
“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo” (Mateo 13:36)
La gente lo perseguía:

“Cuando descendió Jesús del monte, se seguía mucha gente…Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado” (Mateo 8:1, 18)
“Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos” (Mateo 12:15)
No podía comer en paz:

“Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” (Mateo 9:10)
Los enfermos no lo dejaban tranquilo:

“Entrando Jesús en Capernaúm, vino a él un centurión, rogándole…Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados” (Mateo 8:5, 16)
“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo…Mientras salían ellos, he aquí le trajeron un mudo, endemoniado…” (Mateo 9:27, 32)
Su familia no tenía tiempo propio:

“Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar” (Mateo 12:46)
Aunque elegía estar solo, todos lo seguían…

“Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades” (Mateo 14:13)
¿Cómo reaccionaríamos en una situación así? Seguramente según nuestro temperamento, tal sería nuestra actitud…

Pero Jesús era paciente y amable. No hubo ninguna ocasión en que se mostrara fastidiado o molesto por las personas que deseaban estar cerca de él, aunque la mayoría de las veces lo hicieran por intereses personales nada más.

El tenía compasión de todos, al ver sus muchas necesidades…

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas…” (Mateo 9:36)
Recordemos: Jesús es nuestro modelo… Imitarlo o no es nuestra elección…

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