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1. Dando para ganar

9 Julio 2009 pauloarieu

Julio 10, 2009

1. Dando para ganar

“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”1

En un artículo del Reader Digest, el autor Roberto Fulghum habla “de una competición internacional de ajedrez hace muchos años en la cual un hombre llamado Frank Marshall hizo lo qué a menudo se le llama el movimiento más hermoso jamás hecho en un tablero de ajedrez. Jugando contra un experto maestro ruso, Marshall sacrificó a su reina en un increíble movimiento – un movimiento que se hace sólo en la más desesperada de las circunstancias. Pero resultó ser un movimiento brillante, tan brillante que el ruso concedió el juego.

“Cuando los espectadores se recuperaron del impacto por de la táctica inusual de Marshall, llenaron el tablero de ajedrez con dinero. Marshall había alcanzado la victoria en una manera rara y atrevida. Él había ganado sacrificando a la reina.”2

Una de las metas en mi vida era construir mi propio hogar, el cual hice en Australia del sur hace bastantes años. Estaba en lo alto de las colinas de Adelaide con vista a la ciudad y a lo lejos el océano. La vista era magnífica. Construí esa casa con la idea de vivir en ella hasta el día de mi muerte. En ese momento mi ministerio estaba prosperando y no había manera que yo planeará o deseará dejar la casa que construí o el trabajo que inicié. Pero el gusanito por la “Búsqueda del cielo” seguía dentro de mí… moviéndose… y moviéndose a través de circunstancias más allá de mi control. En exasperación finalmente oré, “está bien Dios, tú ganas. Tu puede tener mi nuevo hogar y mi ministerio y todo lo que tengo aquí. Iré a cualquier parte del mundo si tan solo me das paz.”

Yo creo que Dios debe de tener un sentido del humor también porque en mis oraciones yo dije, “P.D. Dios, por favor no me envíes a Alaska porque no me gusta el frio.”

Tenía poco noción de lo que me esperaba. Como resultado de lo que pensaba era mi sacrificio de mi posesión más preciada en la tierra, Dios me bendijo mas allá de todo lo que pude haber soñado que fuera posible (no significa que haya pasado de un día para otro). El ministerio al que creo que Dios me llamó se ha expandido en gran manera, y ahora estoy viviendo de todos los lugares posibles en el cálido y soleado sur de California. ¡No fue ningún sacrificio!

He aprendido a través de la experiencia que no podemos superar a Dios.

Si hay algo a lo que se está aferrando y le está impidiendo ser y hacer lo que Dios desea que sea y haga, considérelo en oración y esté dispuesto a dejarlo ir. Como alguien más lo dijo, “No sacrifiquen su futuro en el altar de lo inmediato.”

Y como Jim Elliot el mártir misionario lo dijo: “No es tonto el que da lo que no puede guardar para ganar lo que no puede perder.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, si hay algo a lo que me estoy aferrando y me está impidiendo el ser y hacer todo lo que tú has planeado que yo sea y haga, podrías convertirte en esa “búsqueda por el cielo” en mi vida y muéstrame lo que es. Y por favor dame el valor para dejar ir las cosas y convertirme en quien tú deseas que sea, y hacer todo lo que tú deseas que haga. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Jesús en Mateo 6:33 (NIV).
2. Robert Fulghum, “Time to Sacrifice the Queen,” Reader’s Digest, Agosto 1993, página 136.

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