La Importancia del Espíritu Santo (primera parte)

14 jun

La Importancia del Espíritu Santo (primera parte)

Alguna vez te haz preguntado ¿Quién es la tercera persona de la trinidad? Regularmente cuando se hace esta pregunta las personas responden que es el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es una de las tres personas que componen la trinidad, pero no es necesariamente la tercera. En la Biblia no existe un pasaje que diga que Él es la tercera persona.
En la mente de la mayoría de nosotros el Espíritu Santo ocupa el tercer lugar en la trinidad, porque tenemos grabada en nuestro subconsciente una enseñanza que recibimos de forma equivocada.
En lo particular pienso que el diablo es quien se ha encargado de meternos esa idea en nuestra mente. Él sabe que los seres humanos contamos con un problema: nuestra mente trabaja en una forma en la que no le prestamos atención a las cosas o personas que ocupan un tercer lugar, y solemos restarles importancia.
Nuestra mente siempre piensa cosas del Espíritu Santo, cuando se habla acerca de Él, la mayoría de personas empieza a formarse ideas extrañas de su persona, porque se creen que es algo y no alguien.
Cuando pensamos en el Espíritu Santo a nuestra mente viene la imagen de una paloma, porque la Biblia nos dice que descendió de esa forma. Siempre lo relacionamos con el día de Pentecostés, con los dones y las lenguas, por lo regular pensamos en su poder y unción. Si bien es cierto Él nos unge y nos da poder, pero no es solamente eso, es una persona divina, aunque nuestra mente rara vez lo asocie de esa manera.
A través de la Biblia Dios nos muestra la importancia que el Espíritu Santo tuvo en la vida de Jesús y la relevancia que debe de tener su presencia en nuestras vidas.
La Palabra del Señor en Lucas 1:35 dice: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado hijo de Dios.”
Cuando Jesús iba ser engendrado en el vientre de María, ella preguntó como sería pues no conocía varón. La respuesta que recibió de parte del ángel fue que el Espíritu Santo la cubriría con su poder.
Existen personas que han tomado este versículo para desviar la doctrina y han dicho que María tuvo relaciones sexuales con Dios. Pero, eso no puede ser así porque no fue un esperma de hombre el que originó el embarazo de María. El Espíritu Santo cubrió con su sombra a María y ese poder fue el que fecundó el óvulo. Jesús no es hijo de un hombre, Él es el hijo de Dios.
La forma en que Jesús fue engendrado en el vientre de María es una de las razones por las que no podemos decir que el Espíritu Santo es la tercera persona de la trinidad.
La Escritura en Lucas 1:41 dice: “Y aconteció que cuando oyó Elizabeth la salutación de María, la criatura saltó en su vientre y Elizabet fue llena del Espíritu Santo.”
La primera cosa que Jesús le dio a Juan el Bautista, desde le vientre de María al vientre Elizabeth, fue la llenura del Espíritu Santo. Cuando Elizabet escuchó la voz de María, Juan el Bautista fue lleno del Espíritu Santo y brincó en su vientre. Jesús no había nacido todavía, pero el Espíritu Santo ya se había manifestado.
En otros pasajes bíblicos podemos encontrar las señales que acompañarían a Jesús, y cómo el Espíritu Santo estuvo con Él durante toda su vida.
La Biblia en Lucas 3:16 dice: “Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad los bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa del calzado; Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.
En Juan 1:29 dice: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”
La primera cosa que dijo Juan el Bautista acerca de Jesús fue que Él bautizaría en Espíritu, después que Él era el cordero que quitaría el pecado del mundo. El bautismo en el Espíritu Santo es tan importante como la redención.
Si el Espíritu Santo fuera la tercera persona de la trinidad, no sería tan importante en la vida de Jesús, y no se le daría la importancia que tiene en la Biblia.
Él Espíritu Santo fue quien engendró a Jesús, Juan el Bautista fue lleno de la presencia de Él desde el vientre de su madre; y el primer anuncio que dio acerca de las cosas que haría Jesús, fue que bautizaría en Espíritu Santo.
La Escritura en Juan 1:33 dice: “Yo no le conocía; pero él me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo”.
Al decir esto, no quiere decir que Juan el Bautista no conocía a Jesús. Él si lo conocía porque eran primos. Lo que él no sabía era que Jesús era el hijo de Dios. La Señal para que Juan conociera al Mesías era el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no es la tercera persona de la trinidad, Él tiene más importancia de la que crees. No puedes tener una buena relación con el Espíritu Santo si no le das la importancia que posee. Hasta que entiendas la importancia que Él tiene como la persona divina que es, mejorarás tu relación con Él.
En la vida de Jesús el Espíritu Santo es muy importante. Jesús creció en el Espíritu también. La Biblia nos enseña que Cristo recibía la presencia del Espíritu y que era guiado por Él. En Lucas 4:1 dice: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto”.
Muchas veces las personas quieren ser llenas del Espíritu, pero no quieren ser guiadas por Él. La compañía del Señor vale más que cualquier cosa. Por eso cuando Moisés se movió a la tierra prometida, le dijo a Dios que si su presencia no se iba con ellos los dejara en el desierto; porque de nada les serviría una tierra llena de promesas sin Su presencia.
Jesús fue guiado al desierto por el Espíritu Santo. Muchas veces las personas no creen que el Espíritu pueda llevarlas a desiertos. El Espíritu Santo puede tomarte de la mano y llevarte a un desierto para que tengas soledad con Él y puedas conocerlo.
En algunas ocasiones, cuando las personas se encuentran en medio de un desierto, comienzan a quejarse y hacen de menos al Espíritu Santo. Empiezan a decir que están solos, aunque eso no es así. Dios nunca te deja sólo, el Espíritu Santo siempre esta contigo para ayudarte. Pero, ¿Cómo puede ayudarte si no le das la importancia que tiene?
Después de que Jesús recibió el poder de Dios, fue guiado por el mismo Espíritu Santo al desierto, Jesús permaneció en ese desierto durante cuarenta días. Todo el mundo habla de que Jesús paso esos cuarenta días en el desierto, pero nadie habla de que el Espíritu Santo siempre estuvo con Él.
La mayoría de personas cuando se habla acera de ese pasaje, le pone énfasis a la tentación que recibió Jesús por parte de Satanás. Eso no debe ser así, debemos dar más importancia a la gloria de Dios, y tener siempre presente en nuestra mente, que el Espíritu Santo siempre estuvo con Jesús en medio de la tentación.
Nunca debes olvidar que el Espíritu Santo siempre esta contigo de la misma forma en que estuvo con Jesús.
Si tu ya haz sido lleno de la presencia del Espíritu Santo, debes dejarte guiar por Él. La llenura del Espíritu, y el caminar en el Espíritu son dos cosas diferentes. Hay un desierto en medio de ellas. Ese desierto es el tiempo en que debes aprender a estar a solas con el Espíritu Santo.
Cuando te encuentres en medio de un desierto, cuando pases un tiempo de soledad, no reniegues de ello. Si tu reniegas de la situación por la que estas pasando, estas diciendo que el Espíritu Santo no existe y que Dios no esta contigo, que te ha dejador solo. Cambia esa actitud, porque Dios no te abandona nunca.

fuente: http://www.foroekklesia.com/showthread.php?t=8777

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