LAS SAGRADAS ESCRITURAS

31 mar

LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Es importante que tengamos un fundamento sólido para nuestra fe, y tal fundamento debe ser la Sagrada Escritura. Para entender cualquier enseñanza escritural, o sea doctrina, es básico un conocimiento de lo que es la Biblia y de lo que ella dice acerca de sí misma.

En esta primera lección vamos a considerar siete cosas referentes a la doctrina de las Escrituras: 1) los nombres dados a las Sagradas Escrituras; 2) las definiciones y distinciones con respecto a su inspiración; 3) los puntos de vista acerca de la inspiración; 4) lo que dicen las Escrituras acerca de tal inspiración; 5) el carácter de la inspiración; 6) las pruebas externas de la inspiración; y 7) las pruebas internas de la inspiración.

Los Nombres de la Biblia

En primer lugar, prestemos atención a cuatro nombres dados a la revelación escrita de Dios: 1) La Biblia; 2) las Sagradas Escrituras; 3) el Antiguo y Nuevo Testamentos; y 4) la Palabra de Dios.

La palabra “Biblia” procede de los vocablos griegos “biblos” y “biblion”, que significan “libro” y “libro pequeño” respectivamente (Mat. 1:1; Luc. 4:17). La Biblia es en realidad un Libro de libros, ya que contiene sesenta y seis libros.

Un segundo nombre dado a la Biblia es el de “Sagradas Escrituras.” (“Escrituras” significa “escritos”‘) Este término se encuentra en 2ª Tim. 3:15: “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.”

El tercer término indica las dos divisiones de la Biblia, esto es, los dos “testamentos.” Leemos la expresión “el Antiguo Testamento” en 2ª Cor. 3:14 y “el Nuevo Testamento” en el vers. 6. La palabra “testamento” significa lo mismo que “pacto” y se refiere a un acuerdo o convenio. El Antiguo Testamento consiste de 39 libros y contiene el relato del llamamiento, historia y futuro del pueblo de Israel, y predicciones referentes al Mesías. Es prominente en este relato la Ley Mosaica o “Pacto” (Ex. 19:5; Jer. 31:32). El Nuevo Testamento contiene 27 libros y nos da la historia y aplicación de la Obra Redentora de Jesucristo; de ahí que se le llame “el Nuevo Pacto” (Heb. 12:24).

Indudablemente, el nombre más significativo y más importante de todos es el de “Palabra de Dios.” Este término significa que la Biblia es el mensaje de Dios por medio de hombres a los hombres. El apóstol Pablo escribió una importante declaración en este respecto: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1ª Tes. 2:13).

Definiciones y Distinciones
Inspiración

Un diccionario define la inspiración como “una influencia divina y sobrenatural sobre los profetas, apóstoles, o escritores sagrados, por la cual éstos fueron capacitados para comunicar la verdad sin error” (Webster’s New International Dictionary, 2.a edición). Esta verdad se encuentra afirmada claramente por la pluma de Pablo en 2ª Tim. 3:16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”

Revelación

La revelación puede ser distinguida de la inspiración en la siguiente manera: la revelación fue el método de Dios para revelar verdades no conocidas todavía por la mente humana, mientras que la inspiración dirigió el registro de esas verdades. Por ejemplo: el relato detallado de la creación (Gen. 1—2) fue una revelación a la mente de Moisés; los acontecimientos acaecidos en la salida de Israel de Egipto fueron experimentados directamente por Moisés, el cual, bajo la inspiración divina, escribió lo que el Espíritu de Dios le impulsó a escribir acerca de esta experiencia (Ex. 3—15), del mismo modo que lo que le fue revelado con respecto a la creación.
luminación

La iluminación se distingue de ambas —revelación e inspiración— en que es un acto de Dios por el cual capacita a la mente humana para entender la verdad de las Sagradas Escrituras. Esto es ilustrado por la manera como nuestro Señor trató a sus discípulos después de Su resurrección. Después de decirles que Su sufrimiento y resurrección fueron conforme a las Escrituras, “les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” (Luc. 24:45). La iluminación espiritual, tan importante como es, es la obra actual del Espíritu Santo (1.a Cor. 2:11-13).

Estos términos pueden ser resumidos del modo siguiente: La revelación se refiere al descubrimiento de la verdad; la inspiración, a la comunicación (registro o relato) de esa verdad; la iluminación se refiere a la comprensión de la verdad. Estos factores pueden actuar cooperativamente o por separado.

Puntos de Vista Acerca de la Inspiración
Hay diversos puntos de vista acerca de cómo fue inspirada la Biblia. Después de una breve explicación de algunas teorías, consideraremos más detalladamente lo que la misma Biblia dice acerca de su inspiración.

Notemos, en primer lugar, el punto de vista de la “inspiración natural.” Algunas veces se le llama la “teoría de la intuición.” Puede ser comparada a la inspiración recibida por los poetas tales como Shakespeare o Milton. Sin embargo, Pedro declara: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (1ª Ped. 1:21).

Un segundo punto de vista es el de la “iluminación cristiana.” Este punto de vista sostiene que los escritores bíblicos fueron inspirados tal como lo son todos los cristianos. Detrás de ello yace la falla en distinguir entre la inspiración, la cual tiene que ver con la comunicación de la verdad, y la iluminación, la cual se refiere a la comprensión de la verdad.

Otro punto de vista,acerca de la inspiración se llama “teoría del dictado” o “teoría dinámica.” Este punto de vista sostiene que los escritores bíblicos fueron como mecanógrafos, que tomaron al dictado las palabras tal como Dios se las dio. En algunos casos, ciertamente, los escritores recibieron palabras literalmente oídas de Dios (Véase Ex. 3:4; Mat. 3:17; 17:5; Apo. 1:10-11). Aunque muchos escritores afirmaron que Dios les dio su mensaje, no hay nada en las Escrituras que acredite la suposición de que Dios dictó siempre sus comunicaciones. Este punto de vista no puede compaginarse con el estilo particular que encontramos en cada escritor.

Un cuarto punto de vista sobre la inspiración ha sido llamado “la teoría de la inspiración parcial.” Esto significa que algunas partes de la Biblia son inspiradas y otras no. La mente del hombre se convierte entonces en juez de lo que es inspirado y de lo que no es. Este punto de vista es expresado a veces de la siguiente manera: “La Biblia contiene la Palabra de Dios.” Esto implica que la Biblia no es enteramente la Palabra de Dios. Pero la declaración del apóstol Pablo es: “Toda la Escritura es inspirada por Dios…” (2.a Tim. 3:16). “Toda la Escritura” no es sólo una parte.

Queda el punto de vista de la inspiración “verbal y plenaria.” Este punto de vista sostiene que Dios dirigió a los autores humanos de tal forma que, sin destruir su individualidad o estilo literario, Su revelación completa fue registrada sin error alguno. La inspiración verbal significa que las mismas palabras en los escritos originales fueron inspiradas y escogidas por Dios. Esto concuerda con la declaración que hallamos en 1.a Cor. 2:13: “Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” Inspiración plenaria significa que toda la Escritura es plenamente inspirada. La declaración directa de que “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2.a Tim. 3:16) apoya este punto de vista. Este punto de vista de la inspiración verbal y plenaria es el punto de vista bíblico; tan solo éste tiene apoyo completo en la totalidad de las Sagradas Escrituras.

Las Declaraciones de las Mismas Escrituras

Notemos lo que afirman expresamente los escritores del Antiguo Testamento. David dice: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2.a Sam. 23:2). Moisés escribe que Dios le dijo: “Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer” (Ex. 4:15). Escuchemos las palabras de Jeremías: “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jer. 1:9).

Notemos asimismo la declaración de Ezequiel (Eze. 3:4). Estas afirmaciones no significan que Dios usualmente habló a sus siervos en forma audible de palabras articuladas. Estos hombres tampoco fueron meros secretarios que copiaron el dictado de Dios, pues es evidente que Dios usó la personalidad de cada escritor.

¿Cuáles son las declaraciones de los escritores del Nuevo Testamento? Juan cita las palabras de Jesús: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:12-13). Esta afirmación predice y apoya la inspiración verbal del Nuevo Testamento. Pedro coloca sus escritos a la par con los escritos de los profetas, diciendo: “Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles” (2ª Ped. 3:1-2).

Pedro respaldó los escritos de Pablo declarándolos Sagrada Escritura, pues al referirse a ellos, escribió: “Las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (vers. 16). Juan afirmó asimismo la divina inspiración diciendo: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan” (Ap. 1:1).

Jesús respaldó también el Antiguo Testamento por entero. Hablando a los diez discípulos que se juntaron en el Aposento Alto les dijo: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpiese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lúe. 24:44). La ley, los profetas y los salmos indicaban las tres divisiones del Antiguo Testamento hebreo.

Anteriormente ya hemos mencionado que nosotros creemos en la inspiración verbal. Esto significa que no tan solamente los pensamientos, sino las mismas palabras en los escritos originales, fueron las palabras que Dios se propuso usar, aunque no fueran dictadas por Dios. David indica esto cuando dice: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2.a Sam. 23:2). El apóstol Pablo afirmó la inspiración verbal al escribir: “Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino en las que enseña el Espíritu” (1.a Cor. 2:13).

Además de declarar que las mismas palabras de los escritores fueron inspiradas por Dios, las Escrituras indican que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento son plena e igualmente inspirados. Esto es lo que destaca la afirmación de Pablo que hallamos en 2ª Tim. 3:16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”

Evidencias Externas de la Inspiración

Hay otras evidencias, fuera de la misma Biblia, que atestiguan su inspiración. Su lugar en la literatura es un fenómeno. Aun cuando es un libro muy antiguo, por muchos años ha sido el libro más vendido. Hay muchos millones de copias de las Sagradas Escrituras en el mundo. La Biblia, o parte de ella, ha sido traducida a más de 1.500 lenguas o dialectos.

Una segunda evidencia externa de la inspiración de la Biblia es su milagrosa preservación. Los hombres han tratado de desacreditarla, de legislar en su contra y de quemarla; y sin embargo, todavía permanece. El, relativamente reciente, descubrimiento de un manuscrito completo de Isaías en una de las cuevas cercanas al Mar Muerto es un ejemplo de cómo Dios ha preservado Su Palabra. Según competentes eruditos, este rollo data de por lo menos 100 años antes de Cristo.

Indudablemente, la evidencia externa más convincente de la inspiración de la Biblia es su poder para cambiar y transformar vidas. Millares de personas pueden certificar que desde que han recibido a Jesucristo como su Salvador han sido transformadas. Esto es precisamente lo que promete la Biblia: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron,; he aquí todas son hechas nuevas” (2ª Cor. 5:17). Además, también, en la medida en que los cristianos continúan leyendo la Palabra de Dios y permiten a Cristo ser el Señor de sus vidas, experimentan más Su poder transformador, vienen a ser más semejantes a su Señor y Salvador. (Véase Hech. 20:32; Col. 3:10-17).

Pruebas Internas de la Inspiración

Las mismas Escrituras evidencian su origen divino al mostrar unidad de enseñanza, a pesar de la diversidad de sus escritores, escribiendo éstos en un período de más de 1.500 años. Por ejemplo, hay unidad en lo que respecta a la necesidad de derramamiento de sangre para el perdón de los pecados. La epístola a los Hebreos afirma: “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (cap. 9:22).

Notemos el acuerdo de los siguientes pasajes con la afirmación contenida en Hebreos 9:22: “Y veré la sangre y pasaré de vosotros” (Ex. 12:13); “Y la misma sangre hará expiación de la persona” (Lev. 17:11); “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mat. 26:28); “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efe. 1:7); “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,… a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos “(Apo. 1:5-6). Aquí tenemos una maravillosa evidencia de que estos hombres escribieron movidos por el Espíritu Santo, y nosotros tenemos sus escritos: La Biblia.

La prueba interna más convincente de la inspiración bíblica es el cumplimiento de las profecías. Notemos especialmente las profecías cumplidas respecto a Jesucristo. Tenía que nacer de una virgen según Isaías 7:14, y Mateo señala que esta profecía fue cumplida cuando Jesús nació de María por el poder del Espíritu Santo (Mat. 1:18-25). El profeta Miqueas dice que el Prometido nacería en Belén (Miq. 5:2), y Mateo relata que el nacimiento de Jesús tuvo lugar en Belén (2:1-6). El salmista David indicó que el Mesías sería crucificado (Sal. 22:16); y Jesús fue crucificado (Mat. 27:35). Asimismo, el salmista predijo la resurrección de Cristo (Sal. 16:8-11), y Pedro declaró que Cristo cumplió esta profecía en su gloriosa resurrección (Hech. 2:22-31).

Estas profecías cubren centenares de años desde el tiempo en que fueron pronunciadas hasta el tiempo en que fueron cumplidas. Solamente un Dios eterno podía inspirar tales profecías literales y exactas. Por consiguiente, el Libro en que están registradas está claramente señalado como Su Palabra inspirada.

PREGUNTAS DE AUTOCOMPROBACION

1. ¿Cuál es el nombre más significativo para las Escrituras? ¿Cómo se aplica este nombre a las definiciones de inspiración y revelación? .
2. ¿Qué significa inspiración verbal e inspiración plenaria? Dé una referencia bíblica para cada una de estas afirmaciones
3. ¿Qué dicen los mismos escritores de la Biblia acerca de cómo recibieron, sus mensajes?
4. Cite dos fuertes pruebas externas de la inspiración de la Biblia
5. Cite dos convincentes pruebas internas de la inspiración de las Escrituras

Versículo para aprender de memoria: 2ª Timoteo 3:16-17.

  • “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17 (Reina-Valera 1960)
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