CLAVES PARA VENCER LA INCONSTANCIA

26 mar

CLAVES PARA VENCER LA INCONSTANCIA

Seguimos caminando por las calles de nuestra vida buscando respuestas que nos lleven a encontrarnos y definirnos como verdaderos seres humanos. No obstante, esas respuestas no tocarán a nuestra puerta si continuamos cambiando de dirección con todo el viento que sopla dentro de nuestros principios y actitudes. Cuando ocurre esto la gente que está al otro lado no sabe donde nos encontramos creando una terrible inseguridad que distorsiona la confianza y las relaciones con ellos.

Debemos ser eficaces para que la estatura de nuestra personalidad haga balance en las perspectivas del ojo ajeno. Nuestro creador quiere que la integridad y la madurez de corazón sean nuestro estandarte ante toda esa jungla que nos rodea. Las personas que obtienen buenos frutos y son ejemplos en la vida no son aquellos que enseñan sus principios, sino que lo manifiestan. Esta manifestación caminará de la mano de la humildad, porque el hombre humilde es el que abre su voluntad a la voluntad de Dios y ve la luz de su llamamiento.

Debemos tener sabiduría en este andar y asumir una posición completamente alerta para reproducir lo que realmente somos. Por ejemplo, si somos débiles de carácter produciremos personas moralmente débiles que no son más constantes que nosotros mismos. Si vivimos en temor de otros y con temores que resolver, entonces reproduciremos aquel temor en la vida de aquellos con quien nos asociamos.

No podemos llevar a otros la fe a menos que nosotros mismos seamos personas de fe. Debemos pararnos firmemente en la Roca dejando que el Espíritu Santo nos escudriñe y nos limpie de toda esa basura acumulada en la vieja criatura. Esto es, que nos limpie de la inconstancia, duda y temores que muchas veces se enmarcan de manera contundente en nuestras acciones llevándonos al desánimo y muchas veces al final del abismo.

Por lo tanto, necesitamos obtener la visión que Dios quiere en nuestra vida, muchos no pasan por este proceso por que sencillamente nunca llegan a oír o recibir la misma aludiendo a sus propios méritos que no son más que presunciones carnales pasajeras. Entonces, crecen en su vida raíces de inmadurez espiritual que los incapacita y los aleja de su verdadera visión a la cual están destinados.

Si la luz de Dios alumbra nuestro interior podremos entonces batallar contra los desafíos rutinarios que el coludo se encarga de dramatizar. Si adicionamos nuestro granito de arena y caminamos en fidelidad, Santiago (1:5) nos dice” Alabado sea Dios, el puede suplir, y suplirá, las deficiencias de nuestra naturaleza, para que podamos perseguir Su voluntad más resueltamente”. Cuando dejamos que el Espíritu Santo ocupe esas áreas negativas que nos arropan, sencillamente la entrega de nuestra voluntad y fragilidades humanas al Señor nos convertiremos en un vaso más perfecto, listo para para el uso del Maestro.

La inconstancia se vence cuando aprendemos con disciplina a “permanecer”.

Juan 15:4: Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Edwin Kako Vazquez

Edwin Kako Vazquez

EDWIN KAKO VAZQUEZ ESCRITOR E HISTORIADOR CRISTIANO 

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