Degollaron a una mujer en un supuesto acto de venganza

3 mar
CRIMEN EN EL BARRIO PAMPA CENTRAL

 

Degollaron a una mujer en un supuesto acto de venganza

 

Delfina Curuil fue asesinada ayer en su casa de Pacífico al 1300. La policía buscaba intensamente anoche al hermano de un menor que hace un año y medio murió en esa misma casa por un disparo.


Expertos de la policía científica buscan rastros en el lugar del hecho. (Sebastián Cortés-LNP)

 

     En el marco de un presunto acto de venganza, una mujer fue virtualmente degollada ayer en su vivienda del barrio Pampa Central y el hecho tendría íntima relación con otro homicidio registrado hace un año y medio en el mismo escenario, por el cual está detenido un hijo suyo.
     Delfina Curuil, de 62 años, pereció poco antes de las 13, por un profundo corte en el cuello provocado con un arma blanca de importantes dimensiones, supuestamente cuando era conducida en un vehículo particular, por un vecino, hacia el Hospital Municipal de Agudos Doctor Leónidas Lucero.
     Por el grave incidente, al menos hasta anoche, no había detenidos, aunque los investigadores tenían identificado al autor del ataque: Adrián Andrés Gon, de unos 25 años de edad.
     El imputado es hermano de José Feliciano Gon (17), quien fuera ultimado hace un año y medio en el mismo lugar, hecho por el cual se imputó a Pablo Daniel Leiva (25), hijo de Curuil.
     El capitán Marcelo Bianchettín, jefe de la Policía Distrital, confirmó ayer que Curuil y su familia eran objeto de amenazas constantes de allegados a Gon y que su posible homicida la habría intimidado la semana última con un cuchillo que portaba en su cintura, de unos 20 centímetros de hoja.
     Por otra parte, en la finca de Pacífico 1329, donde se cometió la brutal agresión, no se advertían, al menos en principio, signos de que se haya producido un robo o algún otro delito. De hecho, esa presunción quedó descartada con el correr de las horas, ya que no se constató faltante alguno, dijeron fuentes del caso.
     En el acceso a la vivienda, ubicada a corta distancia del cruce con la calle Paraná, se advertían dos grandes manchas de sangre, cercanas a un par de sandalias negras que serían de la víctima, además de un envase vacío de cerveza y tres perros, uno de ellos atado y de presencia amenazante.
     Desde la calle, a través de una ventana de cuatro hojas, se observaban rastros hemáticos en la cocina de la finca, que durante el día también oficiaría como almacén de barrio, según trascendió en el vecindario.
     “Hay elementos para suponer que fue una persona que mantiene una antigua disputa con la familia, cuando el hijo de la víctima habría ultimado a su hermano. Por el momento es la única hipótesis que tenemos”, aseguró el capitán Flavio Fatutta, jefe de la comisaría Quinta y encargado de la jurisdicción, consultado en los primeros tramos de la pesquisa.
     Mientras personal de la Policía Científica realizaba las tareas de rigor, para tratar de encontrar rastros, el uniformado reconoció que la mujer resultó con “una herida importante en el cuello”, que fue motivo de su deceso.
     Dos vecinos del sector aportaron datos reveladores a la investigación, que dejó como único acusado a Adrián Andrés Gon, un joven con antecedentes policiales (ver aparte) que anoche era intensamente buscado.
     Es que una fuente confió que el sospechoso fue visto en la víspera cerca de la casa de Curuil, a lo que se suma el hecho de que la semana anterior habría amenazado a la víctima con una cuchilla de importantes dimensiones.
     A su vez, trascendió que antes de dejar de ubicarse en condición de prófugo, el imputado le habría dicho a un conocido suyo: “Me mandé la madre de todas las c…”, en obvia alusión al asesinato.
Anunciado desenlace
     La tremenda decisión que se le atribuye a Adrián Andrés Gon habría llegado como corolario de una catarata de amenazas que familiares de Curuil, y en especial la propia mujer, venían recibiendo desde hace más de un año. De hecho, la mujer había radicado más de una denuncia penal.
     “Hace cinco días, un hijo de la víctima sorprendió al imputado en la puerta de su casa, amenazando a Curuil; el muchacho le quitó el arma, lo hizo entrar y, delante de la mujer, le aclaró que él y su madre no tenían nada que ver con la muerte de su hermano (José Feliciano Gon)”, explicó un vocero de la investigación.
     En la víspera, con el crimen consumado, el hijo de Curuil le afirmó ayer a los pesquisas que el creyó que, tras esa charla, “había terminado todo”.
“Había quedado bronca”
     Muchos lugareños, especialmente jóvenes y niños, se aproximaron al lugar del hecho, sorprendidos por la magnitud del operativo, que incluía la presencia de no menos de cinco patrulleros y vehículos particulares de efectivos de la DDI.
     Pocos se refirieron a las posibles causas del triste episodio, teniendo en cuenta que a corta distancia de allí tendría domicilio la familia de Gon.
     De todas maneras, Crisolina y su hija Susana, vecinas de Curuil, hicieron algunos comentarios orientadores.
     “Hace unos años pasó (un homicidio), en el mismo lugar. Me parece que había quedado una bronca”, admitió Susana. 
     Su madre dijo que a la víctima la conocían como “Pety”. 
     “Vivo al lado de ella hace 17 años. Cuando vine ya estaba, en ese tiempo vivía su marido y estaba con los dos hijos, Pablo, que es el que está detenido en Roca o Viedma, y Fabián”, explicó.
     Acerca del caso, Crisolina aclaró: “no sé nada de lo que pasó”.
     “Lo único que escuché, cuando fuimos al patio con mi hija, a ver las plantas, fue el grito de un hombre, como que dijo ‘no’ y que lloraba”, afirmó.
     Susana sostuvo que cuando salieron ya estaba el patrullero en el lugar y un vecino trasladaba en su coche a la mujer hacia el nosocomio.
     “El almacén de ella funcionaba acá (en la esquina con Paraná), pero de noche. Durante el día atendía en su casa”, aclaró.
Calificado como homicidio culposo
     El hijo de la mujer ultimada ayer está preso, acusado de ser autor de un homicidio culposo registrado en el mismo lugar donde falleció su madre.
     Se trata de Pablo Daniel Leiva (25), quien cuenta con antecedentes penales y se le imputa la muerte de su amigo José Feliciano Gon (17).
     El menor falleció la noche del 4 de agosto de 2007, de un tiro en el corazón, aunque se habría establecido que Leiva no tuvo intención de matarlo, sino que se trató de una maniobra imprudente o negligente de su parte.
     No obstante, después del hecho, ocurrido a mediados de 2007, Leiva se desligó de la autoría y argumentó que una tercera persona, “que salió de atrás de un arbusto, en la entrada de la casa, disparó a quemarropa”.
     Aseguró en su indagatoria que “fue instantáneo el fogonazo” y que él “sólo se preocupó por su amigo”.
     De todas maneras, un testigo que declaró en la causa lo involucró directamente al señalar que lo observó, poco antes del fatal desenlace, cuando manipulaba un arma.
     A su vez, el imputado habría modificado al menos tres veces su coartada, ya que al policía Héctor Arregui le dijo que el atacante actuó desde atrás de unos matorrales; al agente Héctor Cabrera, que el agresor disparó desde un auto, mientras que a un civil le comentó que el autor iba caminando.
     Por otra parte, un sobrino de la víctima escuchó decir al acusado “lo maté, lo maté”, una vez conocido el desenlace.
     Finalmente, una pericia determinó que Gon falleció por un disparo de un arma de puño y no de una carabina, tal como sostenía el procesado.
     La familia de Gon nunca creyó que la muerte haya sido accidental, al punto que la madre de José, Alicia Campos, aseguró públicamente que a su hijo lo silenciaron.
     “Nada de lo que se dice es verdad; a mi hijo lo mataron para que no hable”, manifestó a este diario, pocos días después del trágico suceso.
     “En fiscalía me dijeron que si es un caso (de homicidio) culposo –como en principio está caratulada la causa–, puede llegar a quedar en libertad (Leiva), pero eso es inadmisible; acá hubo una muerte”, agregó.
     Campos dijo que “cuando (Leiva) llevó a mi hijo al hospital (Municipal), desapareció, lo dejó ahí y disparó. Además, este sujeto tiene muchos antecedentes graves. Yo sé que a mi hijo no lo voy a recuperar, pero tampoco voy a aceptar que el responsable de su muerte ande en la calle como si nada”, agregó.
Prontuario. Adrián Andrés Gon, según el archivo de este diario, fue apresado cinco veces en los últimos seis años. En septiembre de 2003, cayó al ser sorprendido robando cables en Colón al 2900. Un año después, fue aprehendido por saquear una casa en Suiza 238 y en febrero de 2007, volvió a una celda por “pasearse” con un revólver. En noviembre de 2007 terminó entre rejas al ser interceptado –con fines de robo– en el Transporte Tas, de Rondeau 998. El 26 de diciembre último, la policía lo arrestó por “deambular” los fondos de un inmueble de Goleta La Luisa al 2100.

 

About these ads
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 747 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: