Niños maleducados

1 mar

Niños maleducados

Autor:Paulo Arieu

Niños maleducados

Niños maleducados

Introducción

Creo que la imagen habla por si solo. Un niño sacando la lengua, mostrando su irrespetuosidad. Algo muy común hoy en día. ¿Cuantos de nosotros no hemos visto mas de una vez chicos caprichosos en algun lugar, dando gritos de rebeldía, exigiéndoles a los padres que le compren algo que el quiere, y dando pataletas?

En este artículo, copiado de la revista Nueva,suplemento de los dias domingo del diario La Nueva Provincia, se nos habla de la búsqueda de un nuevo modelo educativo, ante la conclucion de que los modelos actuales han fracasado. Pero que nos dice la Palabra de Dios al respecto, sobre cual es la solucion?

Instruye al niño en su camino

 Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de el…. ! Proverbios 22:6

Proverbios 22:6 “Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él.” .. aunque quiere decir que le enseñemos palabra (biblia) también quiere decir que si vivimos en su camino, en su verdad, en su palabra, no de oidas sino de ejemplo, entonces el niño crecerá en este camino y nunca lo olvidará. 

Ahora, si deseas que tu (s) hijo (s) sean instruidos en su camino? Pues lo primero es poder vivir en ese camino, y esto no implica una obligación, es algo que debe ser voluntario, pero al mismo tiempo muy natural, así que si tienes hijos pequeños, comienza por cambiar tu manera de vivir en casa.

Revisa que estan mirando y escuchando tus hijos, “todo me es lícito mas no todo me conviene” , muchas veces lo que ven y escuchan en tv o radio no los edifica, no quiere decir que los apartes, pero si que seas cuidadoso con lo que en lugar de construir esta mas bien destruyendo, así que vigila y empieza a agregar información de Dios, con videos, música, libros de historias bíblicas. Verás como ellos mismos te pedirán explicaciones. 

Ora con ellos, antes de dormir, al levantarse y antes de comer. “Dad gracias a Dios por todo” , es un tiempo muy importante de comunión con Dios y con nosotros como padres, pues abrimos un puente de comunicación de cuanto ha pasado durante el día, y además les estamos enseñando que Dios esta presente en todo cuanto hagan y cuanto tenemos. Aprenden que dependemos de Dios. 

“Si cuida de las aves tambien cuidará de mí” . Ellos deben saber que su máxima protección es Jesús, que esta con ellos siempre, y así podrán vencer el temor y la angustia. 

Enseñale versículos bíblicos, léele la biblia o cuentale historias bíblicas, hoy en día tenemos mucho material, para poder llegar a nuestros hijos, y creanme que les encantara escuchar como David vencio a Goliat, como entraron tantos animales en un arca, y como Jesús murió por nostros. Hay tanto que contarles y es la mejor manera de que aprendan su palabra. Por supuesto” mirad cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos jutos en armonía”, llevalo a la iglesia, que comparta con otros de Jesus, que se reunan y crezcan en familia. Y bendicelo en todo tiempo, nunca maldigas su vida, dale solo bendiciones, así el aprenderá a recibirlas y darlas. 

En busca de un nuevo modelo

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Quienes observan la realidad aseguran que los valores perdieron solidez. Que la palabra ha empeñado su consistencia. Que el respeto por el espacio ajeno cayó en desgracia. Hablan de la instalación de un individualismo a ultranza y repiten que existe una competencia cada vez más feroz. Sostienen que los niveles de consumo exceden lo racional y que las exigencias superan los límites de lo posible. Coinciden al hablar de vínculos descartables y de la sobreabundancia de entretenimientos inútiles. De la institución y de la autoridad como palabras en completo desprestigio. De la disolución de los límites. Por otro lado, la realidad evidente muestra que la desigualdad social es cada vez más ancha y qué la violencia generalizada le gana la batalla al diálogo. Protagonizamos una crisis planetaria, no sólo económica, sino existencial. Conscientes de tal panorama, ¿cómo guiamos a las nuevas generaciones?

No repetir modelos, instaurar nuevos

“Los especialistas comentaron a decir a los padres que el secreto para educar niños sanos era (…) ser amigos de sus hijos y dejar de ser figuras de autoridad para ellos. Se había abolido la disciplina. Los especialistas decían que los niños necesitaban tomar sus propias decisiones. Lentamente, pero con paso firme, los niños comenzaron a ser el centro del universo”, analiza con una mirada retrospectiva y crítica la norteamericana Jill Rigby en el libro Educar hijos respetuosos en un mundo irrespetuoso. Con esto, lo que Rigby plantea es que los modelos asumidos en los últimos años no dieron un buen resultado y, a cambio, propone que el nuevo camino sea recuperar la enseñanza del respeto por sí mismos y por el prójimo, porque esto redundará en jóvenes y adultos más responsables: “El respeto subyace en los buenos modales y en la moral (…) Los buenos modales que se inculcan en los primeros años se concierten en la base de la conducta moral de los años posteriores”. En coincidencia con la escritora, el diario español El País de comienzos de 2009 asegura que la tendencia dominante hoy, “en plena crisis moral del sistema”, es una comente que circula hacia el lado de los valores. Y alienta: ‘Asistimos ai desprestigio de la mentira, la estafa y otros Valores sub-prime’ que últimamente parecen haber regido el mundo occidental. ¿Y sí la verdadera tendencia fuera recuperar la honradez y la moralidad, por ingenuo o ficticio que parezca?”. La respuesta está en el mismo texto: “Nadie o nada hallará un lugar destacable en el inmediato futuro sin demostrar honradez (…) La confianza se alza, así, como el eje del desarrollo”.

Enseñar la actitud crítica

“Es cierto que la sociedad en la que vivimos propone modalidades individualistas, exitistas, competitivas, además de una saturación de información no acorde con las posibilidades cognitivas y emocionales de los chicos.

La organización de la familia ha cambiado, y el desafío de quienes educan, desde el rol que sea,es generar en los chicos los que los adultos tenemos quen fortalecer nosotros mismos: la actitud crítica”, dice Laura Macías, docente de los tres niveles, profesora de la Universidad del Salvador y terapeuta del Centro Privado de Psicoterapias. A menudo, los padres llegan a su consultorio con una misma inquietud: “Nosotros no estamos de acuerdo con tal programa o con tal moda, pero todos los amigos lo hacen”. Frente a esto, la licenciada asegura que el discernimiento que los chicos pueden hacer entre modelos positivos o negativos para su formación como personas depende exclusivamente de los adultos: “Las herramientas que nosotros les demos dependerán de las herramientas que tengamos”. Desde una mirada hacia el futuro, el intelectual norteamericano Alvin Toffler advierte: “Los cambios sociaíes se irán acelerando, los futuros puestos de trabajo requerirán más y más conocimientos y habilidades. Es algo que los chicos deben aprender hoy, pero que no necesariamente se está adquiriendo en las escuelas”. En una entrevista a un diario nacional, Toffler subrayó que el futuro será más seguro para aquellos que desarrollen el pensamiento crítico y estén capacitados para asimilar información, adaptarse a los cambios y tomar decisiones veloces, algo para lo que, dice, no está aún enfocada la educación del presente.

El respeto: la base de la pirámide

“Por favor”, “perdón” y “gracias”. Por simplista que parezca, como dice Rigby, la reenseñanza de los modales esenciales en los niños facilitaría, al menos, el camino hacia la tolerancia, la escucha, la capacidad de diálogo y la disciplina. “El respeto es una de las bases en las cuales se sustentan la ética y la moral -comenta la licenciada María Amalia del Castillo, desde la Fundación Proyecto Padres-. Respeto es aceptar y comprender cómo son los demás, su forma de ser y de pensar. Lo mismo con el ambiente que nos rodea: las planetas, los animales, los mares…”. Ahora, ¿cómo generamos esta noción en los niños?    “Con nuestro ejemplo —responde-. Durante la primera infancia comienzan a incorporarse los valores esenciales y, en este proceso de enseñanza, nuestro ejemplo es determinante. Respetándolos en todo momento, ellos serán capaces de respetarse a sí mismos y a los demás. Si queremos que escuchen al adulto en la mesa familiar, también debemos escucharlos a ellos. Es cierto que la sociedad nos presenta un ambiente hostil y sin valores. Pero aún así, los padres podemos generar en ellos una actitud respetuosa y fortalecerlos a medida que vayan creciendo en responsabilidad y autonomía”, alienta.

Es indiscutible que los valores se transmiten, no en actitud declamatoria, sino a través de acciones que los niños y adolescentes observan en los adultos. Y en ese sentido, los estudiosos coinciden en que es el mundo del adulto el que debe re-configurar su posición: “Nos horrorizamos ante chicos que contestan mal o que son agresivos, pero luego vamos al banco y le gritamos al empleado o pasamos por encima a un compañero de trabajo o gritamos insultos mientras manejamos, con nuestros hijos en el asiento de atrás”, ejemplifica Maclas.

Reflejo en la ventana
Enseñarles a crecer mirándose en una ventana en la cual ellos se reflejan y, a su vez, se verán rodeados por otros es la propuesta de Rigby ante el excesivo foco que, dice, se ha venido poniendo en el niño individualmente, en el elogio permanente y en la abolición de cualquier tipo de “no” con tal de ayudarlos a sentirse bien consigo mismos. Enfocar la problemática desde la óptica de “la ventana” y no del “espejo” irá construyendo en ellos la capacidad de vivir en sociedad más solidariamente: “Cuando acudamos a los niños a respetarse, les ensenamos a concentrarse en los otros, en cómo se sienten y en qué necesitan. Este punto de vista, a la vez, lleva a los niños a ver todo a través de una ventana, a ver su propia imagen reflejada contra el mundo que se encuentra más allá de los cristales, en lugar de verse (solos) espejo”.

La   escritora asegura que cuando los padres fortalecen la autoestima y el respeto por sí mismos en sus hijos, trabajan en el futuro de elllos, en lugar de brindarles cosas materiales: “Les enseñará cómo ser útiles a los demás y no a esperar a que los sirvan. A aportar su contribución al mundo, en lugar de esperar que el mundo les dé algo. Les enseñará a dar lo mejor de ellos mismos. La base del éxito -sostiene- es el respeto”.

Aprender a decir que no

Otra de las consultas habituales de los padres que llegan a oídos de la psicopedagoga Laura Macías suele ser cómo de excesiva oferta de entretenimiento o informara estas cuestiones, sí hay que tener en cuenta que el mensaje que transmitimos sea eficaz- Para eso, hay que ser claros y concretos en lo que les pedimos. A veces las explicaciones que damos los grandes acerca de por qué no hay que agredir o contestar mal al vecino se ex­playan en el tiempo y parecen más un discurso político esto sucede. Por un lado, nuestra sociedad ha quedado marcada con el autoritarismoy nadie quisiera ser autoritario con sus hijos. Por otro lado, en nombre de la Psicología, decir que no se ‘ convirtió en un cuco. Las explicaciones en altas dosis confunden tanto a los adultos como a los niños”.

Martín Sisto, doctor en Filosofía y secretario academico de ESEADE, señala que el problema del consumo se vuelve “trá­gico” cuando es usado como recurso por padres o educadores para cubrir un tiem­po que, de otro modo, resultaría pobre:

“Que nos obligaría a exponemos en persona. Y a medida que el educando se encuentra en cierto nivel económico de adquisición, más riesgo corre. Este descubrirse por momentos pobre de recursos frente a un hijo o un educando, que es lo más normal del mundo, puede ser la sorpresa de un nuevo punto de partida para uno mismo, para buscar nuevamente qué es lo que vale la pena vivir y comunicar. Es un error muy aceptado pensar que la educación termina a los 25 años. La educación se necesita toda la vida. De hecho, en nuestra madurez segwimos encontrando el eco de la voz y las escenas de ¡as seres queridos, y los comprendemos más en sus actitudes o bien captamos mejor en qué aspectos estaban equivocados”, Para Rigby, la sociedad materialista complica la tarea de no malcriar a los chicos y la de no ser indulgentes con ellos, pero son padre y madre quienes tienen absoluta responsabilidad sobre el asunto: “Es posible Que los medios y los demás padres nos digan que nuestros niños necesitan un teléfono celular a los nueve anos o que necesitan un televisor en su habitación; pero, en definitiva, la decisión de qué entra a nuestros hogares depende de nosotros”.

Reforzar en la escuela

“Cuando yo era pequeña -describe Rigby-, las personas no eran perfectas, pero la sociedad era, sin dudas, más civilizada. Las líneas divisorias entre lo correcto y lo incorrecto eran claras. Los maestros eran maestros, y por lo tanto, enseñaban. Hoy en día vivimos en una sociedad donde un alumno, al que se lo sorprende copiando en un examen, le dirá al maestro, con toda franqueza: ‘No me importa. Mi padre hablará con usted'”.

Sonia Núñez es profesora de Enseñanza Primaria, licenciada en Ciencias de la Educación, especialista en Didáctica de las Ciencias Sociales y capacitadora docente. Desde su lugar, reflexiona: “Vemos a diario noticias que reflejan la crisis de la autoridad en la escuela. En ese marco, para que haya una transmisión posible de un saber hacia las generaciones jóvenes, la construcción de la autoridad docente y el vínculo pedagógico son fundantes -explica-. La autoridad es una relación que se construye a partir de acciones y palabras. Supone una distinción, una desigualdad entre las partes. Es alguien que guía, brinda protección, cuidado, seguridad y orientación. La posibilidad para que haya autoridad se basa en el vínculo, el cual se sostiene en prácticas: por haberse elegido mutuamente, por cuidarse y por acompañarse. Este encuentro entre docentes y alumnos supone un encuentro entre iguales pero no en una situación simetrica,sino por considerar iguales en la sociedad  que  queremos. . En ese entorno y con esa premisa, podrá tener lugar la construcción de un vínculo pedagógico que, a su vez, dé lugar a la construcción de la autoridad docente.

La transmision de valores que una sociedad que los desvaloriza

Ante esta realidad social y cultural tan desperanzadora, lo que podemos haces es tener la convviccion que el arma mas cercana y eficaz que disponemos es la educaciçon; la educaciçon otidiana, informal ¿en casa? y formal ¿en la escuela?. la educaciçon de palabra,por supuesto, siendo crçiticos y reflexivos con lo que nos rodea, pero,sobre todo, la educaciçon desde el hacer (animarse a ser modelos, ser modelos de una forma de vida en la que los valores basados en el amor como sentimiento básico estéen presentes, si es necesario como utopías que orienten nuestras acciones). Los adultos ¿padres,maestros? tenemos que anomarnos a ir en contra esa corriente inescrupulosa del “sálvese quien pueda”, en la que solo cuenta el “tener”, y lo tenemos que hacer con mucha fiormeza, confiando en las pequeñas acciones cotidianas. Creo que es nuestra responsabilidad, y que vale la pena,por un mundo mejor.

Javier Fernandez Moujan, psicólogo y docente en lso niveles promario,secundario y universitario


Fuentes:

http://www.andreacarrillo.com/instruye-al-nino-en-su-camino/

Revista Nueva, Domingo 22 de Febrero 2009

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