Las ciencias empíricas
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| Luis Fernández Cuervo* El Diario de Hoy |
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Lo primero que hay que saber es que hay más ciencias que las empíricas. Y también que hay certezas más seguras que las científicas.
Lástima me sigue dando la gente que emplea la ciencia como recurso, falso recurso, para desprestigiar la religión. No era mi intención seguir hoy escribiendo sobre ese tema, ya tratado anteriormente, pero, buscando otros asuntos en mi archivo, me encontré con un recorte de un diario salvadoreño, doloroso ejemplo de burda manipulación de lo científico contra lo religioso. No diré el nombre del diario ni el del que lo escribió.
El engendro fue publicado el 3 de febrero pasado. Con qué intención fue escrito, lo dejo al criterio de los lectores. Pretende ser una página docente para escolares de Séptimo Grado, para enseñarles el valor del método científico y está firmado por un presunto profesor. Para explicar la validez del método científico, propone comparar las certezas que se obtienen por las ciencias experimentales con las leyendas, los mitos y los dogmas de la religión católica. Estas tres últimas cosas metidas en el mismo saco. En el texto se comprueba que entiende muy mal, o no quiere entender, lo que es la religión católica, pues parece insinuar que es parte de los mitos o supersticiones populares.
Para los maestros propone que sean los alumnos los que pongan algunos ejemplos de dogmas y creencias populares señalando que: “Es importante que los estudiantes vayan poco a poco adquiriendo la lógica del método científico como instrumento de aproximación al análisis de la realidad. La comparación que se haga con las creencias populares y dogmas debe ser orientada a resaltar esta lógica”.
Veamos ahora la lógica del método científico, tal como lo presenta este extraño profesor: “En contraste con las leyendas, las creencias populares y los dogmas, se encuentra el conocimiento científico. Los conocimientos de este tipo son producto de la aplicación del método científico que se basa en la formulación de hipótesis y en la experimentación. Los expertos someten a prueba las tesis que se plantean para resolver sus dudas acerca de un objeto de estudio particular, y mediante estas experiencias, las comprueban o las rechazan. Las leyendas o los mitos populares, incluso los dogmas, no resisten un análisis de tal envergadura”.
Para “envergadura” lo inadecuado de ese argumento, apto sólo para ignorantes o para mentalidades fanatizadas contra el cristianismo, como lo peor de los ilustrados del Siglo XVIII. ¡Oh, ciencia, cuántos crímenes, intelectuales y morales, se cometen en tu nombre!
Pues bien —y ahora me dirijo a los lectores de mentalidad honesta y en especial a los profesores, maestros y alumnos que me lean—, como médico conozco las limitaciones del método científico. La historia de la Medicina y de las otras ciencias experimentales está llena de certezas que se toman como dogmas y que al cabo del tiempo se desechan porque resultaron erróneas.
He trabajado largos años como especialista en Histopatología, es decir en algo tan científico y experimental como es la comprobación de lesiones anatómicas e histológicas. He realizado múltiples autopsias y muchas más —innumerables— biopsias y citologías diagnósticas. Sin embargo, nunca se me ha ocurrido decir la tontería que dijo Rudolf Virchov —el creador de la Teoría Celular y de importantes avances en Patología—, que“nunca había encontrado el alma en la punta de su bisturí al hacer una autopsia”.
Eso, aunque lo dijera un patólogo ilustre es sólo muestra de una mente soberbia, anclada en un estrecho positivismo, ciego para el mundo espiritual. Nadie inteligente y de mente sincera pretende que lo espiritual se compruebe por lo material. Lo espiritual tiene otro tipo de comprobaciones, muy superiores a las de las ciencias empíricas. El que ama con amor verdadero, divino o humano, ya tiene la comprobación en la luz y bondad de lo amado.
Lo primero que hay que saber es que hay más ciencias que las empíricas. Y también que hay certezas más seguras que las científicas. La certeza de la religión católica se basa en motivos que están muy por encima del método experimental, son motivos y comprobaciones de alcance espiritual y moral, pero Jesucristo, atendiendo a la debilidad intelectual y moral de los seres humanos dañados por el pecado, también aportó datos empíricos —“si no me creéis a mí, creed a mis obras”— tan contundentes como resucitar muertos, calmar tempestades, multiplicar panes, cambiar el agua en vino, etc., y resucitar él mismo —su resurrección es, a la vez, un hecho sobrenatural, de fe, y un hecho histórico acreditado por gente que dará después su vida al testimoniar que lo vio y que es verdad—. Entre ellos, el apóstol Tomás, partidario del “método científico experimental”, que no pensaba creer si no metía sus dedos en las llagas de las manos y el costado de Cristo y al que el Señor le reprochó después su incredulidad.
Pero el profesor de marras insiste proponiendo a los alumnos, además de investigar en las leyendas populares y hacer una lista de las supersticiones más comunes en el país, que investiguen también: “En qué consiste el dogma de inmaculada concepción de María. ¿Crees que puede comprobarse?”. La comprobación es más fácil de lo que cree ese profesor. …
Los milagros, inexplicables desde el punto de vista científico que ocurrieron y siguen ocurriendo en Lourdes, dan testimonio de que Bernardette no era una loca ni una embustera como al principio creyeron muchos, incluyendo el cura y el obispo del lugar.
Hechos “milagrosos”, “inexplicables para la ciencia”, abundan también hoy… Pero ello es algo marginal en las razones para creer. La fe es un don de Dios que se da a los hombres que lo piden con mente limpia, sencillez de corazón y buena voluntad.
*Dr. en Medicina y columnista de El Diario de Hoy.
http://www.elsalvador.com/noticias/2003/07/07/editorial/edito4.html
seoyweb
El autor del escrito detalla: “Lo espiritual tiene otro tipo de comprobaciones, muy superiores a las de las ciencias empíricas”.
Es decir, considera que si la misma ciencia, que nos ha permitido tener computadoras, no puede demostrar la existencia de lo espiritual (en lo que èl cree) debe ser, mas bien, porque es “inferior” a la necesaria para descubrir la verdad detras de los dogmas.
Aun mas, dice: “Lo primero que hay que saber es que hay más ciencias que las empíricas”, pero es que aun Einstein debio esperar hasta que sus increibles ecuaciones fueran “probadas” empiricamente durante un eclipse, como sudede con todas las certezas que la ciencia desvela.
Solamente porque el metodo cientifico no prueba algo que uno “desea” que sea cierto no se pude decir contra esta y contra sus educadores tantos extraños argumentos.
La ciencia exige pruebas empiricas-objetivas y la religiòn solamente pide creer en el predicador.
El cristianismo biblico no te pide creer en el predicador. Te pide creer en la Palabra de Dios.
Saludos
Si tu lo dices esta bien, pero no es la regla, solamente hay que ver la experiencia.
Las personas obedecen y aprenden gracias a las distintas interpretaciones que estos predicadores les “predican-explican” diariamente.
Es decir, la “palabra de Dios” que sale de la boca y de las interpretaciones de estos Predicadores.
Si quieren guerra les enseñaran-interpretaran las palabras de un modo, si quieren riqueza se las interpretaran de otro, si quieren obediencia a los Gobiernos, de otros modo.
Con la ayuda de un libro que, por cierto, para creerlo verdadero se necesita mas fè que pruebas y creer a priori en un Dios.
Me parece evidente esto, negarlo es como la critica que hace el autor del escrito contra un profesor que enseña ciencia correctamente.