LO QUE CONTAMINA AL HOMBRE

6 ene

LO QUE CONTAMINA AL HOMBRE

CRISTIANOS UNIDOS

Por Adda@cristianosunidos.com

No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? Mateo 15:11-12

Una característica visible de los Fariseos era precisamente que todo lo que hacían lo hacían para que los demás los vieran. Se regían por las apariencias. La apariencia de piedad, la apariencia religiosa, lo que los demás veían y percibían de ellos externamente, pero pocos, muy pocos podían ver dentro de ellos. Jesucristo veía dentro de ellos, y discernía sus pensamientos, por que Jesucristo es Dios. La palabra integridad puede bien definirse como lo que uno hace cuando nadie nos ve. Eso es lo que realmente somos, no lo que aparentamos ser, sino lo que hacemos cuando creemos que nadie nos ve. Los fariseos increpaban a Jesús porque comía sin haberse lavado las manos.

Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. Y saliendo Jesús de allí, se fue á las partes de Tiro y de Sidón. Mateo 15:19-21

Jesucristo podía ver dentro de las personas, en su corazón, y veía que ellos estaban contaminados hasta la médula no porque comían, ni por lo que bebían, sino por lo que pensaban, y por lo que hacían cuando nadie los veía. Estamos viviendo tiempos peligrosos donde la religiosidad está ocupando lugar preeminente en los hombres, más que el cambio de corazón. El espíritu religioso es el mismo que acechaba a Jesús cuando predicaba en las calles: acecha buscando todos los “errores” doctrinales para luego acusarle y de esa manera, evadir la atención contra sí mismo. Yo he escuchado a muchos cristianos decir “lucha por tu fe” o “defiende tu fe”. Si creemos que Dios es Dios y soberano, entonces debemos creer que El no necesita que nadie lo defienda, Dios puede defenderse solo. ¿La fe? Defender la fe no significa contender con la palabra, o atacar a los que no piensan como nosotros. Defender nuestra fe significa vivir lo que creemos, en integridad seguir adelante, sin desviarnos a diestra ni a siniestra buscando en todo hacer la voluntad de Dios. Eso habla más de la fe, que mil palabras.

Más lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Mateo 15:18

Escrito está que sin santidad, nadie verá a Dios. La santidad no es algo que se lleva por fuera, para que todos lo vean: No son ropajes sacerdotales, ni crucifijos, ni mantillas para orar, ni faldones o cuentas o cualquier otro accesorio con el que nos adornemos para orar, o para ir a la iglesia. Eso son apariencias, lo que queremos aparentar que somos. A través de los siglos, el hombre ha perfeccionado el arte de aparentar santidad por medio de la religiosidad. Cuando Jesús dijo que lo que sale de la boca, sale del corazón se refería a las palabras que salen de nosotros, tanto en público, como en privado. Cuando una persona, a nombre de una religión rechaza a otra, esta manifestando con acciones lo que en realidad hay en su corazón.

Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: más lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre. Marcos 7:15

Cuando Jesús dice nada hay fuera del hombre que entre en el, que le pueda contaminar, esta diciendo claramente que nada. NADA es Nada. No es lo que comamos, o espíritus inmundos que anden buscando reposo, ni siquiera el león rugiente que anda buscando a quien devorar, -factores externos- pueden contaminarnos. Pero lo que hay en nuestro corazón y sale por nuestra boca, eso es lo que nos contamina. Ciertamente hay religiones que dicen que si comes esto o aquello eres contaminado, o si oras con o sin velo, también, o que si vistes falda o pantalón, que si esto o que si aquello… Pero todo eso es factor externo, que no nos puede contaminar más que lo que sale de nosotros: LAS PALABRAS. Es muy común entre cristianos criticarse unos a otros, que si dijo esto, que si dijo aquello, algunas veces ponemos más atención a lo que los demás dicen, que a lo que nosotros decimos. Como decía un pastor, preferimos ver por la ventana, que pararnos frente al espejo.

Todas las cosas son limpias á los limpios; más á los contaminados é infieles nada es limpio: antes su alma y conciencia están contaminadas. Tito 1:15

Si tú tienes el corazón limpio, hablaras cosas limpias, evitaras contaminarte hablando mal de nadie. Alguna gente confunde esto con no exponer falsas doctrinas o falsas religiones, lo cual es muy diferente. Las falsas doctrinas y falsas religiones desvían a los hombres de la Verdad, que es Jesucristo. Sin embargo los que se atreven a exponer dichas falsas religiones, siempre serán atacados en su persona, acusándoles de esto o aquello, para desviar la atención precisamente de la verdad. Exponer lo falso es precisamente lo que Jesucristo hizo y por lo cual pagó con su vida el precio. Bien dijo el Apóstol, a los contaminados e infieles, nada les es limpio, ven varas en los ojos de los demás pero no vigas en los propios. ¿Que significa tener el alma y la conciencia contaminadas?

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor: Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados; Hebreos 12:14-15

Las raíces de amargura son un claro indicador de la contaminación personal. La falta de perdón produce amargura, y la amargura produce enfermedad en el cuerpo y en el alma. Así mismo, las palabras de muerte, maldiciones, temores expresados a viva voz, todo esto va contaminando a los hombres, hasta que la conciencia se contamina tanto que es imposible escuchar a Dios. Muchos se quejan diciendo que Dios no les escucha, pero no se dan cuenta que han permitido que su conciencia y su alma se contaminen al grado de no tener el mínimo de santidad necesaria para poder escuchar a Dios hablar.

Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios 2 de Pedro 2:20

Este es el reto de todos los que amamos a Jesús: tenemos que mantener la limpieza con la que Jesucristo nos limpió, y no envolvernos otra vez con los viejos patrones de vida que nos hicieron desdichados y sufrir lo indecible en primer lugar. No podemos nunca volver al mundo, porque si lo hacemos, estaremos mucho peor que antes de conocer a Dios. Los que habiendo conociendo la Gracia y el Perdón de Dios se apartan, atraen hacia así mismos a Satanás como las moscas a la miel. Estos son el platillo favorito del enemigo de Dios, los Hijos que venden su primogenitura por un plato de lentejas. En estos tiempos de gran tribulación económica mundial, muchos cristianos serán tentados a hacer lo indecible: robar, matar y mentir por dinero. Yo te digo esto antes de que pase, para cuando venga el tentador te acuerdes y digas: ESTO ES UNA TENTACION que traerá CONTAMINACION espiritual y de mi conciencia ante Dios, y con denuedo puedas decirle al chanclas: ¡Que el Señor te reprenda!

Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata; Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación: 1 de Pedro 1:18-19

Sin santidad nadie verá a Dios. El pasado sábado, Dios puso en mi corazón orar pidiéndole a El que me limpiara, me sentía contaminada, sucia, y aunque estoy firme en mi Fe y segura de mi Salvación, últimamente sentía el peso del mundo sobre mis hombros, y sabía que sólo Jesús podía quitar eso de mí. Ore y clamé y el me limpió y me lleno de su presencia. Lejos estaba yo de saber que ese mismo día el mismo Dios de paz nos visitaría, y veríamos su salvación, un puñado de creyentes que le amamos y servimos. Si, Jesús salvó un alma más, y yo fui testigo de su misericordia, una vez más. ¡Aleluya a nuestro amado Salvador!. El sabe lo que necesitamos, y nos dice: Necesitas ser limpiado por Mi sangre preciosa, pues el mundo te ha contaminado de nuevo. Si tu sientes un vacío en tu corazón, si te sientes sucio, pesado, triste, deprimido, con temor del futuro, y todas esas cosas que la gente sin Esperanza siente diariamente, tu necesitas que Jesús limpie y santifique tu cuerpo hoy, porque éste ha sido contaminado por cosas que dijiste, pensaste, e hiciste. Hoy es el día de limpiar tu templo, tu casa, tu cuerpo orando a Dios pidiéndole que te santifique y que llene todos los rincones de tu ser con tu presencia, para que puedas ser partícipe de su salvación a otros que todavía no le conocen, que todavía no le reciben, Dios quiere usarte a ti, haz tu parte hoy mismo.

Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo. Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna. Y recibid á los unos en piedad, discerniendo: Mas haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne. A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría, Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén. Judas 1:20-25

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