Hay alegría y paz disponible para vos hoy.

10 de diciembre

Hay alegría y paz disponible para vos hoy.

“Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a
ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder
del Espíritu Santo.” Romanos 15:13 (NVI)

Ya en estos días comienza a notarse en la calle y en los negocios el
espíritu de la navidad. Por todos lados vemos papas noeles con
trajes rojos y barbas blancas, trineos, pesebres, guirnaldas y
arbolitos de navidad. Aparecen las promociones para incentivar las
compras y las canciones alusivas. Y en la gran mayoría de las
canciones que se escuchan, hay dos palabras que se repiten: alegría
y paz.

Son dos cosas que todos y cada uno de los seres humanos deseamos y
necesitamos. Alegría y paz. Y en este mundo tan conflictivo,
estresado y problemático, es normal que nos falte. Vivimos tiempos
sin alegría y sin paz. Demasiada violencia, corrupción, problemas,
angustia, agresión. Parece un contrasentido desear algo que es casi
imposible conseguir.

La alegría que obtenemos es transitoria y depende generalmente de
las cosas que tenemos y de los logros que alcanzamos. Asociamos la
alegría con la satisfacción de nuestros deseos, y nos pone contentos
tener lo que deseamos. La paz, o ausencia de problemas y agresiones
es una utopía que difícilmente dure más que algunas horas. Los
conflictos son cotidianos y reiterativos.

Por eso, me alentó muchísimo este deseo de Pablo a los romanos,
personas que estaban viviendo una realidad similar a la nuestra, con
los mismo problemas y dificultades. Para estas personas tan
conflictuadas, Pablo les recuerda que Dios, quien es un Dios de
esperanza segura, los puede llenar de toda alegría y paz. No de algo
de alegría, ni de un poquito de paz. Pablo asegura que Dios puede
darnos toda la alegría y toda la paz. ¿No será mucho? ¿No será solo
una expresión de buenos deseos navideños? Porque mirando nuestra
realidad cotidiana, estamos muy lejos de tener semejante status de
vida.

Definitivamente no. Pablo hablaba en términos reales y cotidianos.
La Paz y la Alegría que Dios puede darte, no depende de lo que
tengas en el bolsillo o de tu falta de conflictos. Dios puede darte
paz aun estando en la peor de tus tormentas, y puede darte alegría
aunque no tengas nada. Porque la garantía de estas virtudes, es Dios
mismo. Y cuando no hay nada, podemos descubrir que Dios es
suficiente. Desafiá al Espíritu Santo, disfrutá lo que Dios te
ofrece.

REFLEXIÓN – Hay alegría y paz disponible para vos hoy.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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