ESTHER Y MARDOQUEO SALVARON A LOS JUDIOS PERSAS

27 nov

ESTHER Y MARDOQUEO SALVARON A LOS JUDIOS PERSAS

Al entrar en esta historia notaremos que en ningún momento el nombre de Dios se menciona, es una narración de odio, venganza, conspiraciones y cruentas intrigas alrededor de la intrigante figura de Amán regio lugarteniente del rey. Luego de momentos de tensión y miedo el relato se convierte en cenicienta terminando con una salvación milagrosa. Uno de los actores del reparto es el rey Asuero (posiblemente Jerjes I, que reinó de 486 a 465 a.C o Artajes II, que gobernó de 358 a 404. Se dice que en cierta ocasión en medio de un ostentoso banquete el rey mandó a buscar a la reina para que luciera su belleza antes sus invitados. Esta se negó a su pedido y fue despojada de su rango, pues los consejeros pensaban que esto pondría en aprietos la autoridad de los maridos en toda Persia y en Media. Posteriormente, el rey Asuero se propone encontrar a otra mujer para volverse a casar y envía a buscar las doncellas más hermosas de todo el Imperio. Dentro del grupo estaba Esther, que al rey verla no titubeó en tomarla por esposa, pero no sabía que ella era judía. Mardoqueo primo de Esther que era funcionario de la corte le comenta que se quedara calladita y no le mencionara nada al rey.
Alrededor de esta intriga comienzan a suceder otras eventualidades que pusieron el ambiente en tres y dos poniendo en juego la vida de los judíos. Asuero que había nombrado a Amán su lugarteniente se le subieron los humos a la cabeza por que el rey había ordenado que todos los servidores que estaban parados en la puerta del palacio se arrodillaran ante él. En una ocasión Mardoqueo y Amán tuvieron un encuentro y el primero se resistió a la petición de arrodillarse ante él diciendo: “Yo solo me arrodillo ante Dios”. Esto hizo que Amán se encolerizara y dictaminara que iba a matar a todos los judíos persas del reino. No obstante, se presento ante el rey y le dijo: “Es preciso que desaparezcan los judíos que hay en tu reino, puesto que se burlan de ti y de tus leyes”. Asuero le concedió la autorización a Amán para exterminar a los judíos y sin perder tiempo preparó un edicto contra ellos. El ataque contra los judíos sería el 13 de mes de Adar, fecha que Amán eligió al azar.
Al enterrarse Mardoqueo sacó una copia del edicto y se la llevó a Esther para que intercediese ante su esposo, pero ella tenía prohibido acercarse al trono sin permiso del rey, pero viendo la catástrofe que se acercaba para los judíos se armó de valor y se presento ante su esposo. Uyyyyyy, aunque en un principio el rey se enfureció por verla entrar sin permiso, cambió su cólera y dulcemente le dijo: “Que deseas pedirme, aunque me pidieras la mitad de mi reino, te lo concedería”-Señor replicó Esther-quisiera que hoy cenases conmigo y con el primer ministro Amán.
El rey aceptó la petición, en el banquete el rey dirigió la misma pregunta a la reina-“Que deseas de mí”-pero la riena no quiso todavía revelar el secreto y pidió al rey comer juntos al día siguiente. El rey aceptó y Amán se retiró satisfecho del honor que se le había dado de comer con los reyes. Pero, al salir, se encontró con Mardoqueo, lo cual renovó su ira y mandó que se levantase inmediatamente una horca en el mismo palacio para ajusticiarlo al día siguiente. Durante la noche el rey no pudo dormir y entonces pidió que le leyesen la crónica de su reinado. A llegar al relato del complot descubierto por Mardoqueo pregunto: “Que recompesa se le ha dado a ese hombre”.
Le contestaron, ninguna, en ese mismo momento se presentó Amán para solicitar la condenación de muerte de Mardoqueo, el rey sin dejarle hablar le dijo: :”Que conviene hacer con el hombre a quien el rey quiere honrar”-Y pensando que Asuero no podía tener otro hombre a quien honrar, sino a él, contestó: “Es preciso cubrirle con el manto real, ponerle en cabeza la corona del rey y pasearle en su caballo, precedido del servidor más distinguido del palacio, que irá gritando: “He aquí el hombre a quien el rey quiere colmar de honores”. Jajajajajajaja, tremenda sorpresita para Amán, perfectamente-dijo Asuero-Sabes que, vete y haz esto con Mardoqueo el judío, queeeeee, pero no tuvo más remedio que cumplir la orden.
Aquel mismo día amigos, en el banquete en casa de Esther, ésta expuso al rey lo que ocurría-el rey entonces, indignado, preguntó: “Quien es el que quiere cometer semejante crimen”-Es el infame de Amán, que está aquí, el rey enfurecido mandó a que se le ahorcara en el patíbulo levantado para Mardoqueo, y sin perdida de tiempo se envió aviso a todos los gobernadores para que suspendiesen la ejecución del edicto de Amán, pero los documentos oficiales que se le enviaron llevaban el sello oficial y este era irrevocable y no había manera de impedir que se atacara a los judíos el 13 de Adar como estaba previsto. Así que Mardqueo vuelve a entrar en acción y obtuvo autorización del rey para emprender la contraofensiva: promulgar otro edicto escrito con el nombre de rey y autorizado con su sello, y enviarlo a todos los funcionarios del gobierno. El decreto permitiría a los judíos defenderse de quienes lo atacaran.
El 13 de Adar los judíos de Persia se enfrentaron y derrotaron a los que querían aniquilarlos y el día 14 descansaron y fue para ellos día de banquete y alegría.
EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR CRISTIANO

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