NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTE SOLO

15 nov

NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTE SOLO

Por: Gustavo 

Ver ¿Son Necesarios los Ministerios de Solteros?

Un día asistí a la boda de mi sobrina quien precisamente en ese día también cumplía veinte años de edad. El novio es tan joven como ella. Por supuesto no faltó entre los asistentes quien pensara “son demasiado jóvenes”, “les hace falta vivir”, “lástima, debieron esperarse por lo menos cinco años más”, etc.

¿Existe una edad adecuada para casarse?, ¿Se es demasiado joven o demasiado grande para esto?. Hace cincuenta años, las parejas contraían nupcias muy jóvenes, quienes conocen la historia de sus tatarabuelos pueden comprobarlo. En aquellos tiempos era muy común que las jóvenes parejas de entre los 16 y 20 años contrajeran nupcias, sin embargo hoy día pensar en casarse a esa edad, le parece a la sociedad casi una locura.

Tanto los padres hacia sus hijos, como ellos mismos,  han creado una serie de expectativas que no contemplan el matrimonio en edad temprana, primero está la carrera profesional, después está conseguir un buen trabajo, hacerse de un buen auto, “vivir un poco” y después de esto el matrimonio, una vez que la señorita o el joven “se hayan realizado”, así que entre sus 28 y 30 años “estaría muy bien casarse” dicen los muchos.

La Biblia no es muy clara en este sentido, sin embargo si dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” (Génesis 2:18), “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.” (1 Corintios 7:9) y “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.”(Salmo 127:3-4). Sabemos bien por el contexto histórico que en aquellos tiempos los hombres también se casaban jóvenes, ¡pero claro!, “Eran otros tiempos”. Sin embargo es bueno meditar un poco en esto, ya que hoy día es alarmante el crecimiento de los pecados sexuales, sobre todo la fornicación, cada vez es más común el sexo temprano en chicos y chicas menores de 18 años y la práctica del “sexo prematrimonial”. Inclusive, la sociedad ve con “buenos ojos” la unión libre, pues así, dicen ellos, los jóvenes pueden desahogar sus necesidades e impulsos sexuales sin que medie el compromiso de establecer y sostener un hogar. Esta idea aberrante lo único que genera es falta de estabilidad emocional y denigra la relación sexual, misma que nos ha sido dada para que la disfrutemos en el marco del amor y del matrimonio. Así que las personas que comienzan a una edad temprana su vida sexual fuera del matrimonio y que regularmente cambian parejas con cierta frecuencia, difícilmente serán fieles una vez que se casen, lo que les lleva a consecuencias tristes en el matrimonio, así que se cae en un círculo vicioso.

Dios no quiere que el hombre y la mujer estén solos, uno es complemento del otro, así fuimos creados, así que salvo que exista el don de continencia, el estado Bíblico ideal del hombre es el matrimonio. La Palabra de Dios es clara cuando dice “mejor es casarse que estarse quemando”. La naturaleza misma tanto en el cuerpo del hombre como en el de la mujer, los lleva a experimentar ciertas necesidades y sensaciones que los orillan a buscar la relación sexual en edad temprana. Esto ha coadyuvado a la falta de conocimiento y educación sexual, así como a por la excesiva presión que ejercen los diferentes medios (cine, TV, revistas, etc.) y a la presión misma de la sociedad, “los amigos”.

Basado en la Escritura Sagrada, debemos entender que “mejor es casarse que estarse quemando”, esto quiere decir que cuando ya se está sexualmente maduro y no hay capacidad para contener los impulsos sexuales, lo mejor es casarse. Entiendo la dificultad de estar de acuerdo con esta parte de la Escritura, yo mismo tengo hijos para quienes en un principio he pensado me gustaría se casaran entre los 28 y los 30 una vez “que se hayan realizado”, sin embargo pese al estigma que también a mí me ha clavado la sociedad, no dejo de pensar en las Sagradas Escrituras cuando dice “mejor es casarse que estarse quemando”, así que  debemos asumir la responsabilidad de educar sexualmente a nuestra juventud, a efecto de proporcionarles la orientación adecuada y sean capaces de conocer y controlar los impulsos y necesidades sexuales que su mismo cuerpo les exige, para evitar que “se estén quemando”. A los jóvenes que leen este mensaje les animo a buscar la orientación adecuada para evitar que caigan en pecados sexuales que no les benefician en lo absoluto y si afectarán sus vidas por siempre.

“Los hijos habidos en la juventud son como saetas”. Sin menospreciar a los padres de ‘mayor edad’, es sencillamente lógico, que no se tiene la misma energía cuando se es joven que cuando se es ya mayor para criar a los hijos, compartir con ellos, y jugar con ellos. Mientras que un padre menor de 30 puede “trepar a un árbol con su hijo de 6”, un padre de 45 difícilmente puede siquiera pensar en jugar fútbol al ritmo de ese pequeño. Le es más fácil a los padres jóvenes soportar el desvelo y desmarañadas que implica alimentar al bebé cada 4 horas en sus primeros meses de vida, que a los padres ya mayores. (deliberadamente no pongo rangos de edades). Así la medicina establece que la mujer idealmente debe tener sus hijos entre los 23 y 33 años, esto es una opinión médica que en cierta forma puede también estar influenciada por la sociedad y contempla entre otras cosas la madurez sicológica de los padres. La Biblia menciona que son de gran bendición los hijos habidos en la juventud, y el Señor jamás se equivoca.

¿Pero que hay de quienes ya nos son unos jovencitos y aún permanecen solteros?, muchos de ellos culpando a Dios de su soledad, y pasando por alto que antepusieron su “realización personal y profesional” a las oportunidades de matrimonio en el pasado. Recuerdo un hombre ya viejo, quien murió soltero y sin hijos casi a sus 80 años, cierto día me dijo, <<Gustavo, cuando sientas el impulso de casarte, ¡cásate! No lo pienses mucho, porque conforme pasa el tiempo te haces más exigente y después no encuentras una mujer que te ‘llene el ojo’, y terminas viejo y solo como yo>>. Sabio consejo que da la experiencia. Así que para los solteros mayores también aplica la frase “mejor es casarse que estarse quemando”, Recuerden que el tiempo corre de manera inexorable e imposible de detener. Hoy día hay muchas hermanas y hermanos maduros que pueden formar bellas parejas y establecer un hogar. Recuerdo una hermana soltera de alrededor de 30 que me decía <<¡hermano!, Ya casi no hay hombres solteros de mi edad, y los que hay, buscan jovencitas>>, lamentablemente esto tiene mucho de cierto, lo hombres mayores cometen el error de buscar mujeres mucho más jóvenes que ellos, con quienes tarde o temprano perderán la compatibilidad sexual entre otras y terminan sufriendo en su matrimonio. Confío que los varones cristianos reciban sabiduría de Dios para hacer lo que es correcto respecto de su búsqueda de pareja y establecimiento de una familia.

En conclusión, no podemos definir algún rango de edad ideal para casarse, el sentido común nos aconseja que el mejor momento es cuando sé está preparado físicamente, moralmente y espiritualmente para hacerlo, sin dejar a un lado la parte económica pues formar un hogar representa también una responsabilidad económica. Es muy conveniente que la pareja sepa lo que esta haciendo, y siempre será mejor casarse que ofender a Dios con pecados sexuales por evitar el matrimonio. Finalmente meditemos las frases: “no es bueno que el hombre esté solo” y “mejor es casarse que estarse quemando” <>

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