Pronto para oír, tardo para hablar

9 nov
Liderazgo bíblico- Noviembre 2008
Pronto para oír, tardo para hablar

Artículo escrito por: Scott Yingling

 

Estimado(a) Lector/a:

 

Hay algunas habilidades que son indispensables para el líder cristiano. Una de estas es el aprender a escuchar bien a los que estamos guiando o pastoreando. A veces los pastores y maestros se acostumbran a escuchar su propia voz tanto que olvidan o menosprecian la importancia de escuchar a otros. El exponer la verdad de la palabra de Dios es muy importante, pero también es importante conocer y entender los pensamientos de las personas a nuestro alrededor. Los beneficios de escuchar a otras personas son grandes:

Entendemos el “porque”, ahora sabemos que hay detrás de la realidad que vemos en las vidas de otras personas. Para conocer el corazón de otra persona tenemos que pasar mucho tiempo escuchándoles.

Aclaramos malos entendidos que existen y así evitamos conflictos innecesarios.

Comunicamos valor a las personas, cuando estamos dispuestos a tomar el tiempo y energía para hacerles preguntas y escucharles bien.

Muchas personas piensan profundamente o averiguan sus propias convicciones al hablar de su realidad con otras personas. Ayudamos más a estas personas escuchándoles que hablándoles.

A veces nos equivocamos pensando que la gente necesita más información para enfrentar sus problemas. Muchas veces saben todo lo que necesitan…solamente buscan a alguien que este dispuesto a escucharles en amor para afirmarles y permitirles hacer lo que ya saben.

Los líderes enfrentamos comúnmente una actitud de auto-estima baja. Algunos tratamos de quitar este sentimiento dando muchos discursos como “el profesional”. Esto realmente llega a ser inefectivo para nosotros y a la vez puede perjudicar o dañar a muchas otras personas. Debemos de encontrar nuestra estima en nuestra posición en Cristo frente a Dios Padre. Santiago 1:19 es el versículo clásico que habla de esta habilidad. Comunica el deseo de Dios para nuestras vidas y ministerios claramente: “cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira.”

El aprender a escuchar a otros no es opcional. El versículo dice “cada uno” y esto incluye a los líderes. Es algo que debemos aprender a hacer “pronto”. No es hablar a los miembros de nuestra iglesia por 20 minutos y después ver si hay preguntas. Es aprender a preguntar y escuchar a otros ANTES de hablar. Es impresionante observar la gran cantidad de bien que se puede realizar por escuchar a otros. Una misma cantidad de mal puede ser el resultado de hablar con ira sin escuchar.

El aprender a realmente escuchar a otras personas no es fácil. Requiere mucha práctica, diligencia y paciencia. Si el escuchar bien es una habilidad que quieres desarrollar en tu vida y ministerio, escoge 2 o 3 personas a quienes vas a visitar en esta semana. Haz el compromiso de interesarte por lo que te digan, haz preguntas y ten la paciencia de escucharles. Decide hablar menos que ellos en el tiempo que van a compartir juntos.

Seamos fieles aprendiendo a escuchar bien antes de hablar,

Scott Yingling

Director general de ObreroFiel.com



Para más recursos sobre este y otros temas, visítenos en: www.ObreroFiel.com

Si tiene alguna duda o comentario, favor de escribirnos a: info@ObreroFiel.com

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