El fondo de armario de Sarah Palin
El fondo de armario de Sarah Palin
Me gustaría deciros cuánto gasta en ropa la campaña de Barack Obama. O el mismo John McCain, pero lo único que he encontrado es que el republicano se gastó 500 dólares el año pasado en unos zapatos. El artículo de Politico se limita a decir que en las cuentas de la campaña de Obama no hay partidas presupuestarias similares. Pero, digo yo, que esos trajes, esas camisas siempre blancas y esas corbatas con el nudo tan bien hecho algo habrán costado, que Obama no es de esos que deja que lo inviten por ser famoso.
Entiendo que hay una clave política en la publicación de cuánto dinero se han gastado los republicanos en los Palin (aunque la noticia ya es que se lo han gastado todo en ella). En su fulgurante entrada, auge, y parece que caída, en la escena política nacional estadounidense Palin se ha construido la imagen de ser una más, una estadounidense como cualquier otra, la hockey mom y todas esas cosas. Es incoherente con ese discurso, no queda bien, el hecho de ir a comprar ropa en tiendas de lujo y en esas cantidades. Hasta ahí la crítica política legítima, si fuera la misma para todo el mundo.
Pero, ¿de verdad no interesa saber cuánto dinero se gasta Obama en ropa? Del demócrata y de McCain sabemos, por ejemplo, cuántas casas y cuántos coches tienen. ¿No interesa saber eso de Palin? ¿Sólo interesa saber cuánto se ha gastado en ropa? ¿Acaso la ropa masculina no cuesta dinero? En un día, los cuatro candidatos pueden tener fácilmente más de media docena de actos públicos. No hay fondo de armario que aguante eso. Evidentemente hay que comprar ropa. ¿No se criticaría a Palin si apareciese en los mítines con tejanos y camisetas del equipo de hockey de su pueblo? Vale, esto último es un poco demagógico, lo acepto.
No voy a ser yo quien defienda a Palin. Estoy en contra de su discurso basado en elogiar el sentido común del ciudadano medio mediante el desprecio de todo lo que suene a intelectual y a preparación académica rigurosa. Me parece inaceptable, tanto en ella como en cualquier otro político, que divida EEUU (o cualquier otro país) entre “buenos americanos y malos americanos”, aunque después pida disculpas. Lo de la experiencia internacional porque ve Rusia desde Alaska es ridículo.
Y coincido con Colin Powell que por lo que hemos visto hasta ahora no parece que la gobernadora esté lista ni de lejos para ser presidenta de EEUU en caso de que a McCain le suceda algo.
Pero hay algo en las críticas que recibe Palin que me disgusta.
Esperaré a ver cómo defienden a Palin por haber sufrido un doble rasero machista las opinadoras feministas que, por ejemplo, estallaron cuando en una pieza de moda The Washington Post valoró el escote de Hillary Clinton en una votación del Senado. No sé por qué me da que no va a haber una gran rasgadura de vestiduras, y nunca mejor dicho, al respecto. Es como si quienes defienden los derechos de las mujeres les costara ver machismo en los ataques que recibe una mujer que es muy de derechas, está en contra del aborto y no encaja en el paradigma ideológico habitual del feminismo. Como si Palin, por ser de derechas y defender políticas que van en contra de los postulados clásicos del feminismo, fuera menos digna de defensa.
No sé qué hubiera sucedido si en plena campaña de las primarias entre Obama y Clinton, con la senadora en desventaja económica, se hubiera desvelado que la exprimera dama había dedicado 150.000 dólares de contribuciones a comprarse trajes chaqueta. Pero me lo imagino.
PD1: La frase: Sarah Palin, sobre Hillary Clinton: “Cuando llegó el momento de elegir, Barack Obama no pudo optar por una mujer que logró
18 millones de votos en las primarias. Eso suena a una historia familiar, ¿no?”
PD2: Otra frase: Hillary Clinton, sobre Sarah Palin: “Creo que tanto Barack como Joe (Biden) han sido muy listo, después de un paso en falso inicial, en no criticar a la gobernadora Palin en persona”.


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