Consejos de Dios para una mujer

29 ago
Líderes del grupo femenil- agosto 2008
Consejos de Dios para una mujer
 

 

 

Artículo escrito por: Dorys de Perdomo

Estimada(o) Paulo: 


Que honor y privilegio contar contigo para estudiar la Palabra de Dios! Prepara tu corazón y tu mente, hablaremos acerca de los distintos roles que debes desempeñar en tu vida.  La vida es un gran escenario escribió un célebre autor. Es como si fuera un inmenso drama, donde ejecutas diversos papeles diariamente.  Tú misma eres madre, esposa, vecina, suegra, amiga, líder, etc.  En todos esos roles, se te exige excelencia y éxito por parte de todas las personas.  A veces, la presión es tal que muchas mujeres sienten que el peso es demasiado para ser llevado.  Algunas hasta llegan a la conclusión de que la vida es pesada e insoportable.  Sin embargo, ¡ánimo!  ¡Hay esperanza!  Indiscutiblemente, el Señor se interesa por todas las áreas de tu vida.  Es por eso que podemos descubrir en la Santa Escritura algunos principios y consejos que te ayudarán a ser una mujer fiel y cabal en cada una de las responsabilidades a las que te enfrentas. Como puedes ver, la Palabra del Señor es un sustento poderoso para todos los aspectos de tu vida.


Joel y Carla solo tenían seis meses de casados. Según Carla, su esposo repentinamente decidió que lo mejor para ellos era la separación. ¿Por qué? preguntó la angustiada esposa. Porque sencillamente tú no estás cumpliendo con tu papel de esposa, contestó el  desilusionado Joel.  Tristemente, los casos como éste aumentan día a día. Todos tienen una justificación razonable para la separación, o un problema imposible de resolver.  Pero, en el caso de la mujer cristiana, no se concibe que su esposo la acusé de incumplir con sus deberes.  En realidad, la familia y la sociedad esperan matrimonios que sepan afrontar las responsabilidades de este mundo cambiante y pecaminoso. 


Pero veamos qué dice la Biblia acerca del papel fundamental de la esposa dentro de la familia.  El apóstol Pablo, en Efesios 5:18, expresa el mandato divino sed llenos del Espíritu: A continuación (5:21-6:9) explica la forma en que debemos someternos unos a otros: “hablando… dando gracias… sometiéndonos unos a otros…”. En el caso del esposo amando a su esposa y en el de la esposa sujetándose y respetando a su esposo.  Es interesante notar que es en la esfera de la llenura del Espíritu Santo que se desarrollan las funciones del esposo y la esposa. En otras palabras, el  practicar la sumisión mutua en el matrimonio es una señal de que los esposos son llenos  del Espíritu.  Sólo que la manera de someterse el uno al otro es distinta: El esposo se somete a la esposa amándola, siendo ejemplo para ella,  proveyendo para  sus necesidades y siendo su líder.  La esposa se somete al esposo respetándolo. 


De esta manera, la sumisión de la esposa no es algo degradante, ni indica inferioridad.  Tampoco le da permiso al esposo para maltratarla o menospreciarla, ni para tratarla como un objeto de su propiedad. El esposo no puede tratar a su esposa con la suela del zapato. Si lo hace, no está cumpliendo su función de amar a su esposa. La sumisión es sencillamente una función como todas  las demás que la mujer desarrolla.  Por supuesto, esta función es claramente establecida por Dios. 


Hay sumisión obligada y voluntaria. La sumisión que la Biblia demanda de la esposa es voluntaria. Es decir, se pide que la esposa reconozca voluntariamente a su esposo como su líder y, por lo tanto, desarrolle una relación de dependencia de él. La sumisión habla de la disponibilidad de renunciar a la propia voluntad en bien de otra persona, y del amor de dar preferencia a otros.  ¿Tiene límite la sumisión?  Según Ef. 5:24 debe ser  completa y no debe estar limitada sólo aquello que nos gusta.  El único límite sería si el esposo pide a la esposa algo que va contra los mandamientos divinos (Hch. 5:29; Col. 3;18). De todas formas, la esposa debe explicar respetuosa y amorosamente sus motivos para no someterse. 


La sujeción debe ser ejercida incluso cuando el esposo no es cristiano (1 Ped. 3:1,2). Según el apóstol Pedro, la conducta sumisa de la esposa puede ser un elemento clave y poderoso para atraer a Jesús al esposo no cristiano.  Pablo agrega que lo contrario sólo llevará al esposo a despreciar la Palabra de Dios (Tito 2:5). Es su conducta casta y respetuosa lo que impactará de tal forma al esposo que será impulsado hacia el evangelio de salvación.  El apóstol no prohíbe hablarle al esposo de Cristo; más bien resalta que lo mejor en el caso de matrimonios mixtos es comenzar siendo un  modelo de conducta transformada.


Lo ideal es que, siendo ambos cristianos, reciban del Espíritu Santo la capacidad para someterse el uno al otro.  Pero si sólo la esposa es cristiana, al someterse a su esposo pone en evidencia que es llena del Espíritu Santo y, a la vez, recibe de Él la potencia para desarrollar dicha sujeción. Al estudiar el concepto bíblico de sumisión nos damos cuenta  que dicha función no debe ser una carga, ni un problema.  Es más bien una evidencia de nuestra vida llena del Espíritu Santo.  Deja que tu esposo asuma el papel de líder amante.  No lo usurpes porque puedes trastornar todo en tu hogar. Además, les darás un mal ejemplo a tus hijos y como si fuera poco estarás en clara y abierta desobediencia para con Dios.

Le invitamos a participar en nuestro foro con la pregunta: ¿Qué podemos hacer si a pesar de nuestra sumisión nuestro esposo quiere el divorcio? Para entrar al foro haga clic aquí.

 

Seamos fieles sometiéndonos a nuestros esposos,

 

Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com


Para más recursos sobre este y otros temas, visítenos en: www.ObreroFiel.com
Si tiene alguna duda o comentario, favor de escribir a: info@ObreroFiel.com
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