Cain, Abel y las ofrendas

18 ago

Cain, Abel y las ofrendas

Autor: Paulo Arieu

Gén. 4:4-5 Dios prefiere la ofrenda de Abel y no tiene ninguna consideración para la de Caín.
2 Cró. 19:7; Hch. 10:34; Rom. 2:11 Dios no muestra parcialidad. Trata a todos por igual.

4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Heb. 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Vemos los integrantes del relato:

A. Abel (hálito o lo transitorio).

1. Segundo hijo de Adán y Eva (Gn 4.2). Era pastor de ganado menor (R. de Vaux) y su trabajo lo vincula con la vida nómada, contrario a su hermano Caín, que era agricultor y apunta a la vida sedentaria. El Nuevo Testamento lo presenta como justo (Mt 23.35).

Con Caín, su hermano mayor, hizo sacrificio a Jehová. Su ofrenda fue bien recibida, pero la de Caín no (Gn 4.3–10). Según Heb 11.4, la fe de Abel valoró su sacrificio.

El biblista alemán Gerhard von Rad dice sobre la aceptación del sacrificio de Abel: «No se nos dice que Dios no miró con agrado ambos sacrificios, sino solo el de Abel. Encarecidamente se ha buscado una explicación a esta preferencia, pero el motivo de la misma no está ni en el ritual, ni en el ánimo de Caín. A nada de eso alude el texto. El único punto de apoyo que podemos colegir del relato es que a Jehová le agradó más el sacrifico cruento. Visiblemente el narrador quiere dejar a la libre voluntad de Dios la aceptación del sacrificio. Renuncia a hacer comprensiblemente lógica la decisión contraria a Caín y favorable a Abel («Yo hago merced a quien hago merced, y muestro compasión a aquel de quien me compadezco», Éx 33.19). El relato es tan conciso y corre tan impetuoso hacia la catástrofe, que no deja margen para explicaciones, necesarias sin embargo. Y así, no sabemos siquiera cómo fue que Caín conoció este juicio de Dios. En todo el Oriente Antiguo aceptar o rechazar un sacrificio dependía del aspecto de lo ofrecido por la víctima; en eso hemos de pensar aquí también. Pero en este pasaje, nada se indica al respecto» (Gerhard von Rad, pp. 125–126)

En Génesis, la narración de la vida de Abel es muy breve. En 4.8 se describe su muerte, la que planificó y ejecutó su hermano.

 

Bibliografía:

Gerhard von Rad, El libro de Génesis, Sígueme, Salamanca, 1982.

B. Caín Primogénito de Adán y Eva. Nació fuera del Edén y se dedicó a la agricultura (Gn 2.15; 4.1–3). Estuvo sujeto a la influencia del maligno (1 Jn 3.10–12). Le faltó amor para su hermano Abel (Gn 4.9) y fe (Heb 11.4). Permitió que creciera en su corazón el pecado que entró en el mundo por sus padres (Jud 11). Ofrendó del fruto de la tierra, pero su ofrenda no agradó a Dios como la de su hermano, aunque no se explica por qué (Gn 4.3–5). Rechazada su ofrenda, Caín se enfureció y cometió el primer asesinato al matar a Abel (Gn 4.5–9).

Dios le condenó a vivir errante (Gn 4.11–14) y, para que nadie lo matara, le puso una señal (Gn 4.13–15). Se radicó en la tierra de ® Nod, donde se casó y fundó la primera ciudad del mundo, Enoc. Tras perder la comunión con Dios, se consolidó con la humanidad perdida en su arte y en su militarismo (Gn 4.16–24)

Bibliografía:

Gerhard von Rad, El libro de Génesis, Sígueme, Salamanca, 1982.

 

 

Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. (Génesis 4:4-7)

Podemos observar que dice que Abel ofreció de los primogénitos de las ovejas y los mas gordos o sea de lo primero y lo mejor. Sin embargo Caín que era un labrador no dio lo mejor de sus cultivos. No fue selectivo. ¡El problema que Caín tenía era igual que mucha gente hoy día (Proverbios 14:12), muchos que claman amar a Cristo! No se permiten que el Espíritu de Dios los guie y los dirija pues sus corazones son tenaz y rebeldes. Así es que tratan de complacer a Dios a su manera y, como con Caín, ¡no es aceptable a nuestro Creador! Cuando Caín realizó esto, ¡se volvió envidioso y le dió corage, tanto corage que mató a su hermano! Si Caín se hubiera arrepentido de su pecado y hubiera obedecido a Dios, su oferta hubiera sido aceptada. Pero Caín no lo hizo. Como consecuencia, una mala situación se puso peor pues pecado crece mas pecado. Eso fué lo que Pablo quiso decir cuando dijo, “Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:9). Caín había insistido en ser su propio jardinero, pero ¡todo lo que había estado creciendo era fruta mala! Mas Dios es el único que puede crecer buena fruta en nos (San Juan 15:1-2).

Génesis 4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

Aqui notamos la actitud clara de Cain. No tenia un corazon.

 

Las Ofrendas

Objetivos:

1.   Conocer la bendición que conlleva ofrendar para la casa de Dios.

2.   Aprender a sembrar abundantemente para la obra del Señor.

3.   Conocer porqué la Biblia establece y enseña que todo cristiano debe ofrendar.

Introducción:

A. Ofrenda es una donación, que lleva el sello de voluntario.

B. Es una dádiva o servicio como muestra de gratitud.

C. Las primeras ofrendas que los hombres dieron a Dios fueron de las primicias de la tierra y de las primicias de las ovejas.

D. Ofrendar es dar lo mejor que tenemos.

Honra al Señor con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos.

Proverbios 3:9

I.    ¿Por qué debemos ofrendar?

A. Porque la ofrenda manifiesta nuestra gratitud hacia Dios.

B. Porque es una semilla que sembramos en el reino del Señor y a su tiempo dará su fruto.

C. Es uno de los principios de Dios. Hechos 20:35.

D. Porque al ofrendar estamos reconociendo que lo que recibimos y tenemos de Él viene.

E.   Si no ofrendamos le estamos robando a Dios. Malaquías 3:10.

II. ¿De dónde salen nuestras ofrendas?

A. Del fruto de nuestro trabajo. Así lo enseña Génesis 4:1-3.

B. Debemos aprender que las ofrendas son las primicias de nuestros frutos.

C. La palabra honrad en su raíz hebrea también se puede traducir dar. Dar al Señor de nuestros bienes.

D. Nuestras ofrendas salen de nuestros bienes.

E.   De nuestro corazón. Veamos la actitud de David. 1ª Crónicas 29:14.

F.   Dios vio la ofrenda de Caín pero primero vio su corazón.

III. ¿Con qué propósito se establece en la Biblia las ofrendas?

A. Para que los hijos de Dios no amemos los bienes materiales.

B. Porque es un principio de Dios que el que da debe recibir.

C. “Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.” Lucas 6:38.

D. Porque es el orden bíblico para que la obra de Dios pueda tener todos los recursos necesarios (edificios, vehículos, instrumentos etc.) Esto se dará si hay un pueblo fiel. Éxodo 35: 20-24.

E. Cuando damos sometemos bajo nuestros pies el poder espiritual que hay detrás del dinero.

IV. ¿Qué cantidad debemos ofrendar?

A. Cuando Jesús se puso a observar a los que ofrendaban en el templo le admiró la mujer, viuda y pobre que dio todo.

B. El dijo que todos echaban de su abundancia lo que les sobraba.

C. Mas la viuda dio de su pobreza todo lo que tenía.

D. Entonces ¿qué cantidad debemos dar? Si damos de lo que nos sobra entonces no estamos dando abundantemente. Sólo estamos dando.

E.   La palabra ofrenda también se puede traducir como sacrificio; es decir, debemos hacer un sacrificio y dar aquello que nos es difícil despojarnos. No porque no lo tengamos sino porque es demasiado.

F.   El que siembra escasamente… 2ª Corintios 9:6.

V. ¿Qué sucede cuando ofrendamos?

A. Aprendemos a despojarnos y a depender más de Dios.

B. Estamos dejando que nuestro corazón se parezca al de nuestro Padre celestial.

C. Estamos sembrando para el mañana. Estamos haciendo tesoros en el cielo. Estamos preparándonos para el día malo.

D. Empezamos a vivir en el beneplácito de Dios.

E.   Beneplácito = aprobación y complacencia.

Conclusiones:

1.   ¿Qué es la ofrenda?

Es una donación, que lleva sello de voluntario.

2.   ¿Qué dice Hechos 20:35?

Más bienaventurado es dar que recibir.

3.   ¿De dónde deben de salir nuestras ofrendas?

Del fruto de nuestro trabajo.

4.   ¿Quiénes son los responsables de que la obra de Dios tenga todos los recursos necesarios?

La iglesia a través de sus ofrendas.

5.   ¿Qué cantidad debemos ofrendar?

La cantidad que nos lleve al punto de sacrificio.

6.   ¿Cuándo vivimos en el beneplácito de Dios?

Cuando empezamos a ofrendar.

Fuente:

 

 

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

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2 comentarios to “Cain, Abel y las ofrendas”

  1. dannia 26 octubre 2008 at 5:23 PM #

    me pueden mandar una imagen de el asesinato de cain para una tarea que me dejaron

  2. pauloarieu 26 octubre 2008 at 10:47 PM #

    dannia:

    En ese enlace saque la foto que agregué.
    Saludos y Dios te bendiga mucho!!!

Los comentarios están cerrados.

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