LA ESTRUCTURA MAS ALTA DEL MUNDO

19 jul

LA ESTRUCTURA MAS ALTA DEL MUNDO

El Burj Dubai, cerca del cielo

Ya no hay más discusiones ni centímetros que medir: En pleno corazón de Dubai, en los Emiratos Arabes Unidos, se alza la estructura construida por el hombre más alta de toda la historia.
Hablamos del edificio Burj Dubai, que, el 19 de junio último, trepó oficialmente a los 636 metros, superando de esta manera a la torre KVLY-TV de Dakota del Norte, en los Estados Unidos, que, con sus 628,80 metros, era, desde 1963, la estructura artificial más elevada.
También superó a la torre CN de Toronto, en Canadá, de 553 metros de altura, que lideraba el listado de estructuras no sustentadas por cables.
El Burj Dubai comenzó a construirse en 2005 y su terminación está fijada para 2009. Si bien aún sus promotores guardan el secreto de su altura final, se estima que la misma superará los 800 metros.
El récord establecido el mes anterior, con sus 636 metros, significó, además, la terminación de su estructura de hormigón armado, estando ahora en ejecución el tramo final, que se realizará en acero.
Todo el edificio está cubierto por una estructura de aluminio y vidrio, la de más superficie en su tipo en el mundo, colocada a medida que la estructura avanza.
Si bien, por no estar terminado, el Burj Dubai no es considerado aún por el Council on Tall Building and Urban Habitat , la entidad que, de manera oficial, establece el ranking de los edificios más altos del mundo, su marca supera ampliamente la obra que hoy lidera esa estadística, el Taipei 101, terminado en 2004 en esa ciudad taiwanesa, que alcanza los 509 metros de altura, distribuidos en 101 pisos.
El Burj Dubai tendrá 180 niveles, destinados a hotel, apartamentos de lujo y oficinas. Su planta está inspirada en la figura de la hymenocallis , flor típica de la región, y su ejecución demandará una inversión aproximada de 800 millones de dólares.
Uno de los grandes atractivos que tendrá la obra es la posibilidad que se brindará al público en general de visitar su observatorio, ubicado a 442 metros sobre el nivel del piso, el más alto en su tipo.

Chinos por encima de todos

Cuando los denominados rascacielos comenzaron a marcar una presencia por demás significativa en el mundo de la construcción, no era demasiado complicado ubicar las ciudades que contenían los más elevados: Chicago y Nueva York.
La primera ciudad norteamericana es considerada, en la historia de la arquitectura, como la cuna de los rascacielos; la segunda se convirtió, a partir de la década del 30, en poseedora de verdaderos íconos en la materia, como el Chrysler y el Empire State Building.
Ambos edificios marcaron, además, una voluntad que superó el aprovechamiento de los cada vez más costosos terrenos de Manhattan, para recurrir a la altura como una forma de expresar el poderío de las empresas generadoras de cada emprendimiento.
Como en la época medieval, cuando cada ciudad intentaba marcar su trascendencia en esta tierra y con la mirada al cielo, a través de sus elevadas catedrales góticas, el siglo XX buscó materializar signos de poder y supremacía mediante esta nueva tipología.
Por eso no resulta extraño ver que las torres más altas del planeta se encuentran en países que buscan convertirse en centros económicos y financieros del siglo XXI.
En los próximos cinco años, para encontrar las estructuras más elevadas, habrá que buscar con paciencia en el mapa ciudades como Mekkah, Tianjin, Doha, Dusan y Shenzhen.
Destinadas a oficinas, hoteles e, incluso, destinos residenciales, todas trepando por sobre los 500 metros y testimonios contundentes de un mundo que no deja de progresar y en el cual, por ahora, el único límite es la propia inventiva humana.

Estación del nuevo World Trade Center, de Nueva York

El ave de Calatrava no moverá sus alas

El dinero y el tiempo le han jugado una mala pasada al arquitecto valenciano Santiago Calatrava, autor del diseño de la nueva terminal multimodal de transportes urbanos que se construye en la denominada zona cero de Nueva York, donde existieran las torres gemelas del World Trade Center.
Problemas presupuestarios obligan, ahora, a las autoridades de esa ciudad norteamericana a eliminar uno de los componentes emblemáticos del proyecto, cual era el techo retráctil del edificio.
La idea presentada por Calatrava en 2004 resultó considerada audaz en su momento y seguía muchos de los preceptos básicos de su arquitectura: espacio, luz y movilidad, mediante una estructura ligera y movible.
Su forma evoca un ave que extiende sus alas. De allí que el movimiento de apertura que tendría la cubierta se convertía en ingrediente clave.
Esas dos grandes “alas” cubrirían el lugar y podrían estar abiertas siempre que el clima lo permitiese.
“En un día de verano, el edificio puede funcionar como un espacio abierto”, aseguró el arquitecto. Incluso, cada 11 de septiembre, aniversario del atentado contra las torres, la idea era abrirlo y “transmitir el sentimiento de desprotección”.
Pero, ahora, las cosas han cambiado y el tejado “no se abrirá y cerrará”, según lo expresó Christopher Ward, director de la Autoridad Portuaria de Nueva York, quien ha confirmado una decisión a la que consideró “difícil, pero necesaria”.
En lugar del techo retráctil, se materializará un “hueco” de 3,65 metros de ancho, con paneles de cristal que podrán abrirse y cerrarse, con lo que se pretende respetar el espíritu original. Calatrava declaró que se trata de “sólo un ejemplo que nos han recomendado para ahorrar tiempo y dinero, preservando la integridad del diseño”.
Para los estudiosos del tema, no resulta extraño que las autoridades quieran reducir el presupuesto del proyecto. El conjunto de edificios que sustituirá a las Torres Gemelas no estará terminado en 2011, como estaba previsto, y tampoco costará 15.000 millones de dólares, sino, al menos, 3.000 más.
Calatrava ha aceptado de buen grado la decisión, a pesar de tener antecedentes de fuertes polémicas cuando, en otras ciudades, han querido, por diferentes motivos, introducir modificaciones a sus trabajos.
Incluso, el proyecto ha sufrido otras modificaciones, orientadas a reforzar su seguridad frente a una posible explosión, lo que se tradujo en una reducción de la superficie acristalada y un aumento del acero.
La experiencia ha resultado muy particular para esta megaestrella de la arquitectura contemporánea, ya que ha debido adecuar sus ideas a un componente que, posiblemente, ninguna universidad del mundo enseñe: el diseño de edificios resistentes a ataques terroristas.

Valorar los espacios públicos

Premios que potencian la ciudad

Desde 1999, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) destaca el proceso de rehabilitación de los espacios públicos en las ciudades europeas.
De esta voluntad, nació el Premio Europeo del Espacio Público Urbano, cuya quinta edición se ha celebrado este año, convocado actualmente por el Institut Français d’Architecture (París), The Architecture Foundation (Londres), Nederlands Architectuurinstituut (Rotterdam), Architekturzentrum (Viena) y el Museum of Finnish Architecture (Helsinki), con el propósito de reconocer y promover el carácter público de los espacios urbanos y su capacidad como agentes de cohesión de la sociedad.
El premio se concede al arquitecto y a la administración pública que hayan tomado la decisión política de realizar la intervención, y reconoce esencialmente intervenciones de “cirugía urbana” cuyo fundamento de peso sea su vocación social.
“Es un premio que apela a plantear la ordenación abierta de los espacios, que los haga manejables y muy utilizables por la ciudadanía, que creen zonas de convivencia, antes que reconocer proyectos de monumentalidad”, explicó Josep Ramoneda, director del CCCB.
El jurado está integrado por los directores de las seis instituciones convocantes y dirigido por alguien que posea una visión muy marcada, definida, acerca del espacio público. Esto conlleva que cada edición confluya en una dirección u otra, en función de la personalidad del presidente: algunos poseen visiones muy amplias; otros, más restrictivas.
La posibilidad de contar con estas diferentes perspectivas es absolutamente deliberada, a fin de seguir manteniendo activo el debate sobre el tema del espacio público.
El proyecto ganador de esta edición ha sido la plaza Barking Town, de Muf Architecture/Art y promovida por el distrito municipal de Barking, en Londres.
Se trata de una intervención nacida de la participación conjunta de actores públicos y privados, que genera un espacio con marcado carácter cívico, en un área inicialmente concebida como emprendimiento comercial, a través de una gran plaza, rodeada por edificios con funciones públicas en su planta baja, y que tiene una superficie de 6.000 m2.
Empleando diferentes lenguajes arquitectónicos, elabora cuatro sectores, expresando la pluralidad como rasgo básico del espíritu urbano.
El jurado remarcó la necesidad de imbuir la construcción del espacio urbano de algo más de riesgo: “Hay buenos proyectos, pero convencionales y prudentes. Hemos tratado de premiar aquellas propuestas que apuntaban a algún aspecto interesante, capaces de proponer nuevas formas de organización y dinámicas urbanas”.
A través de este premio, sus organizadores intentan que tome fuerza la idea del espacio público como lugar de encuentro, de actividad y contacto entre diferentes personas: el planteamiento de hacer que la ciudad sea un lugar donde la gente extraña se sienta cómoda.

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