Te he puesto por centinela de la casa de Israel

14 de julio

“Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de mi boca, y les advertirás de mi parte.” Ezequiel 33:7

El atalaya, era un soldado que estaba en una torre alta y debía estar siempre muy despierto viendo si algún enemigo se acercaba a atacar. Mientras todos los demás estaban ocupados en sus tareas diarias, el atalaya solo debía mirar al horizonte y vigilar que ninguna amenaza se acerque. Si llegaba a detectar un peligro, tenía  que dar la voz de alerta inmediatamente, para que el pueblo se prepare.

Hoy no hay atalayas en las torres, tenemos radares, sonares o cosas  semejantes, pero todavía en las piletas o en el mar, vemos a los guardavidas que están mirando siempre, que sucede con las personas en el agua. No se meten al agua ni disfrutan del sol, no están descansando. Conocí a un muchacho que es guardavidas. Mientras todos juegan en la pileta, él está pendiente y no se divierte. Por lo general nunca pasa nada, pero cuando alguien se está ahogando, él interviene y le salva la vida. Hace poco, una nenita estaba jugando
en el borde de la pileta, y se cayó en la parte más profunda.

La mano del guardavida estaba cerca para sostenerla y evitar que se ahogue. Pudo hacerlo porque estaba atento. Nahuel salvó la vida de la chiquita porque estaba vigilando, no estaba dormido, ni ocupado en otras cosas, estaba atento y alerta.

El reclamo de Ezequiel al pueblo de Israel es el mismo que Dios nos hace hoy a vos y a mi. Somos los atalayas de Dios. Somos los guardavidas de Dios. Nuestra misión en la tierra es estar atentos y
alertas para avisarle a los que están en riesgo de morir, que pueden salvarse. Pero muchas veces, no cumplimos. Nos dormimos, miramos para otro lado, nos ocupamos en otras cosas, solo buscamos
divertirnos y dejamos que las personas se ahoguen en el infierno, sin avisarles que se pueden salvar.

Negligencia terrible, asesinato culposo, conducta dolosa. ¿Cómo te sentirías si fueras el guardavida de una pileta y por estar jugando a las cartas una nena de 9 años se ahoga? ¡Era tu responsabilidad estar atento para evitar ese problema, pero estabas demasiado ocupado divirtiéndote, en lugar de cumplir con tu responsabilidad!
Cometés el mismo mal, cuando no le avisas a tus amigos del infierno.

REFLEXIÓN – Sos el guardavidas de Dios.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Una respuesta to this post.

  1. Posted by pedro on 15 Julio 2008 at 2:45 PM

    sigue motivando al pueblo para hablarles de mi amor para que nadie se pierda

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