LA DUALIDAD DEL CREYENTE

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LA DUALIDAD DEL CREYENTE

Cristianos Unidos

Adda Vélez

Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal: Deuteronomio 30-14-15

Todo comenzó en el jardín del Edén, cuando Adán y Eva se encontraron frente a la primera gran dualidad del hombre: Obedecer a Dios, confiando en El, o creer las mentiras del diablo, dudando de Dios. Todos sabemos qué eligió el primer matrimonio formado por Dios. Una cosa es cierta, Dios es justo, y ellos jamás pudieron decir: Yo no sabía, nadie me dijo. Desde entonces, todos los hijos de Dios nos topamos con dualidades, en el valle de las decisiones. Algunas que vienen a la mente son:

Escoger entre la Vida Eterna y la Muerte Como lo establece Deuteronomio, Dios puso delante de nosotros la Vida Eterna a través del Sacrificio único de Jesucristo, su Hijo Unigénito, por toda la humanidad. Y la muerte, la cual prevalece desde que el primer matrimonio escogió las mentiras del diablo. Todos tenemos que enfrentarnos a esta decisión, en esta vida. Confío que todos los cristianos unidos hemos escogido la Vida eterna, a través de Jesucristo. Pero escoger la vida no basta. En cada dualidad que se nos presente a lo largo del Camino, tenemos que discernir entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, la verdad y las mentiras.

Escoger entre la Verdad Bíblica y lo que dicen otros libros, evangelios, doctrinas e interpretaciones.

Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón lejos está de mí. Mas en vano me honran, Enseñando doctrinas y mandamientos de hombres. Mateo 15:8-9

No basta con decir Señor, Señor para entrar en el reino de los cielos. Tenemos que obedecer a Dios y su Voluntad para nosotros está plasmada en la Biblia. Sin embargo, la Palabra de Dios es como un arma de dos filos, poderosa para reargüir, enseñar y ministrar en justicia, o para ser usada fuera de contexto y mantener a los hombres esclavos. A esto Jesucristo llamó doctrinas y mandamientos de hombres. Cuando los cristianos se convierten, lo primero que deben hacer es escudriñar las escrituras porque ellas dan testimonio de Jesucristo. En ellas, vemos exactamente como opera Dios, y El nos ministra en el conocimiento íntimo de Dios. Intimo significa lo más interior, o interno. Estrecho, querido y de gran confianza. Esa es la relación que Dios quiere contigo, y conmigo. ¿Cómo conocerle, si en lugar de escoger su Palabra como fuente de fe y doctrina, creemos otros libros, otros evangelios y otras interpretaciones bíblicas? No es necesario que nadie te interprete la Biblia, ni libros cristianos, ni otros evangelios, ni otros maestros o maestras fuera de Jesucristo a través del Espíritu Santo.

Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él. 1 de Juan 2:27

Si la fuente de fe y doctrina es un pastor, o si tu iglesia sigue “libros cristianos” de acuerdo a como van saliendo, o si tu necesitas que alguien te esté empujando todo el tiempo, tu no estas tomando responsabilidad de tu propia fe. Creer que otros “iluminados” después de que la Biblia se terminó de escribir, te llevarán a la verdad, que otros profetas y maestros se levantarían para explicarte lo que tu puedes aprender por ti mismo en la palabra, es precisamente una manera muy sutil de engaño, y auto-engaño por medio del cual no quieres hacerte responsable de tu propia condición. Es más fácil aceptar lo que otros te diga como verdad, lo que otros digan que es la verdad, que leer la verdad por ti mismo, y memorizarla.

Escoger entre la Gracia/Misericordia y el Legalismo

Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia. Mateo 5:7. Andad pues, y aprended qué cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: porque no he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento. Mateo 9:13

Jesús dijo: Aprended que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio. En ningún momento Jesús dijo: Bienaventurados los legalistas. Todo lo contrario, lo primero que se levantó contra él cada vez que predicó el evangelio de la Gracia, fue precisamente el legalismo religioso. La iglesia jamás podrá alcanzar a los perdidos por medio del legalismo, sólo por medio de la misericordia, la misma misericordia y compasión que movía a Jesús cuando caminaba la tierra. Muchos cristianos nos creemos muy justos, más justos inclusive que otros cristianos. Esto es legalismo. Más si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenarías á los inocentes: Mateo 12:7

Cuando un creyente es incapaz de condolerse del dolor humano, de la pérdida de la justicia, de la falta de amor que reina en el mundo, ese creyente ha endurecido su corazón como los fariseos. Estos, escudándose en su legalismo religioso, preferían atacar a Jesús por sanar en el día de reposo, que maravillarse y alegrarse con la persona sanada por las grandes cosas que Dios ha hecho en ella. Todos los días, los creyentes en Jesucristo nos enfrentamos ante una oportunidad establecida por Dios para cada uno de nosotros: Dios te da la oportunidad de hacer misericordia cada día, el pone la situaciones y personas para que tu ejercites ese Don. Si tú escoges endurecer tu corazón, pero eso si, vas a la iglesia todos los días, y te congregas y haces obras para que los demás las vean, tú te has dejado engañar. El legalismo no salva, y las obras hechas dentro del legalismo tampoco cuentan. Es como la historia del buen samaritano, los “creyentes” con cargo en la iglesia pasaron de largo, y un “hombre común y corriente” tuvo misericordia de aquel hombre. ¿Quien impactó más al hombre tirado en el suelo, los levitas o sacerdotes, o el hombre que tuvo a bien ayudarle? Ambos: unos lo impactaron negativamente, el otro lo impacto positivamente, salvándole la vida.

¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti? Mateo 18:33

Escoger entre las cosas de Arriba y las de Abajo

Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano. 1 de Corintios 15:56-58

De acuerdo a la ley, todos estamos en pecado. Todos hemos pecado, todos moriremos. Si escogemos vivir de acuerdo al legalismo, estamos escogiendo activamente poner tropiezo a la Gracia y Misericordia de Dios, quien por el sacrificio de su Hijo Jesucristo en la cruz, pasa por alto nuestra condición de pecadores, y nos perdona, y aún nos da la victoria, por nuestro Señor Jesucristo, no por nada que hagamos o dejemos de hacer, por Gracia y Misericordia y no por sacrificios. Enfocar los ojos en las cosas de la carne, y del mundo, es pasar por alto las cosas espirituales, celestiales.

Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: Efesios 1:3

Ciertamente, las cosas celestiales son mucho más enriquecedoras para la vida del creyente, que las cosas terrenales. Tristemente, muchísimos creyentes están tan pero tan enfocados en las cosas terrenales, que se han olvidado de darle prioridad a las cosas celestiales, y por ende, viven en derrota espiritual. ¿De que le sirve a un creyente las cosas materiales, cuando su alma, o la de su esposa e hijos, se están perdiendo y no hay quien haga nada por ellos? ¿De que le sirve a una iglesia un edificio ostentoso, lleno de huesos secos? ¿De que le sirve a un creyente públicamente guardar toda la ley si privadamente su corazón está muy pero muy lejos de Dios? Las cosas terrenales mantienen al hombre espiritual esclavo de la carne. Las cosas celestiales mantienen al hombre espiritual libre y apto para predicar el evangelio de Jesucristo. La carne solo debe de servirnos para recordarnos que por amor, viviremos en santidad para servir a aquel que nos Amó, sujetando a la carne bajo los pies de Jesús, y nada mas.

Escoger entre servir al Dios Vivo, o a Satanás en cualquiera de sus manifestaciones

Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón. Mateo 6:24

De acuerdo al diccionario Webster, Mammón es el falso dios de las riquezas y la avaricia. También se define como las riquezas como objeto de deseo, alabanza y la lucha que se libra por obtenerlas. Las personas que sirven a Mammón son aquellas que valúan el dinero como algo muy alto, mayor que Dios. No hay espacio en esta hoja para describir todos los ministerios, conocidos o no, que sirven a este falso dios del dinero. El evangelio de las riquezas, el evangelio de la prosperidad son solo manifestaciones de la servidumbre con la que algunos sirven a este falso dios, del cual Jesús nos dijo que no podemos servirle a el si nuestro corazón esta en las riquezas, y la falsedad de este mundo. Veladamente, falsas doctrinas plasmadas en libros “cristianos” dicen tener la formula para librar a la sociedad materialista –cristiana- de este falso dios, haciendo todo un ritual que el creyente debe seguir no solo para ser libre de ese “dios” sino para hacer que el Dios verdadero les haga insolentemente ricos, como si Dios se sujetase a nuestros caprichos. La falta de conocimiento de la Palabra de Dios hace que los cristianos sean engañados a carretadas. Esto es algo tremendo que consume al Señor que servimos. Jesús, nadie más, dio su vida en la cruz por nosotros, solo a El serviremos, solo a El adoraremos. No por ganancia económica, terrenal, sino espiritual, celestial.

Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. Y verán su cara; y su nombre estará en sus frentes. Apocalipsis 22: 3-4

Ciertamente, se escucha un clamor como trueno que sale de occidente y se escucha hasta oriente. Como un ruido de muchas aguas que dice: El Señor Jesucristo viene pronto: ¿Dónde está tu corazón? Estamos en los tiempos en los que sólo podemos decir: ¡Sálvese el que pueda! Cuando lleguemos a la presencia de Dios, El no nos preguntara si nuestro pastor predico sana doctrina, o si fuimos engañados por falsos profetas o falsos maestros: Jesús nos alertó que eso ocurriría y solo los que no leen su Biblia, pueden ser engañados. Cuando estés delante de Dios, solo estarás tú y sólo tú eres responsable de tu propia condición actual. Te exhorto a buscar al único Dios verdadero, con todas tus fuerzas y con toda tu alma, cada día poniendo tu vida bajo Sus pies, sujetándote a los planes que Dios tiene para ti, planes de bien y no de mal, por todos los días de tu vida, pero sobre todo, El quiere usarte para transmitir que tanto amó Dios al mundo, que envió a su hijo unigénito, para que todo aquél que en El crea, no se pierda, mas tenga vida eterna. Yo pido a Dios que llene a cada uno de los lectores con un espíritu de fe inamovible, con una urgencia de leer su Biblia, de orar diariamente y servir a Dios en lo poco y en lo mucho, en tu lugar de trabajo, en tu escuela, en tu hogar. Aquí y ahora, irreprensibles hasta su regreso. Que Dios confirme su Palabra en tu vida, con milagros y señales para honra y gloria de Dios y para la expansión de su reino espiritual aquí en la tierra, ahora mismo, en el nombre de Jesús nuestro amado Salvador, amén y amén.