DISPUTA ENTRE LOS DEDOS

Exodo 17.11-12

DISPUTA ENTRE LOS DEDOS

Un día disputaban entre sí los dedos de la mano, pretendiendo cada uno ser de más importancia que los otros.

_¡Silencio! Yo soy el más fuerte; yo trabajo más que vosotros cutro juntos: tengo mi lugar aparte y soy, por consiguiente vuestro jefe, así habló el “pulgar”.

Yo no soy menos que tú replicó el “cordial”. Yo soy el más grande: estoy colocado en el centro y la naturaleza me ha distinguido, señalandome como vuestro rey.

_¡Cómo! dijo el “anular”. ¿No me
ves adornado con oro y piedras preciosas? Esto indica bien claro que los hombres me han designado el puesto más honorífico.

Como el dedo meñique no había chistado, los démas le preguntaron: “Y tu pequeñito, ¿porqué guardas silencio? ¡Habla; cuéntanos tu valor!”

¿Para qué he de hablar? respondió el meñique. No estoy colocado aquí, en mi sitio para burla vuestra. El que hace lo que debe y puede, y que Dios quiere es digno de aprecio.

Los otros dedos reflexionaron entre sí un momento y dijeron: “Tiene razón el pequeñuelo; nuestro hermanito es tan útil y bueno como cualquiera de nosotros”.

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