Adolescentes cambian sexo por drogas

Flagelo en la ciudad

Adolescentes cambian sexo por drogas

En el barrio Marqués de Sobremonte Anexo, una chica de 16 años quedó embarazada por conseguir una bolsita de fana.

En barrio Mariano Fragueiro, las zapatillas cuelgan cerca del Centro Vecinal. Dicen que es una señal. Foto: LaVoz / Ramiro Pereyra

Tiene 16 años y quedó embarazada por una bolsita con fana, que en el barrio se consigue a 5 pesos. Vive en barrio Marqués de Sobremonte Anexo, en el filo con Mariano Fragueiro, en la ciudad de Córdoba. Al igual que otras chicas de la zona, se acercó a un joven y le pidió el pegamento. “Si querés, antes vamos a ‘embroiar’ (tener relaciones sexuales)”, le contestó el que tenía la bolsita, también adolescente, también adicto.

No era la primera vez que lo hacía. Desde los 14 años que “se dejaba” por un poco de fana, porros, cocaína o pastillas de ansiolíticos. Lo mismo que hacen chicas de esa edad, que hoy “embroian” por un porro, que en el barrio se vende a 2 pesos.

La que describe y alerta sobre esta situación es otra adolescente del barrio, que habla de la droga con una naturalidad que permite inferir lo extendido que está el consumo y la comercialización de estupefacientes en la zona.

“La fana se consigue a 5 o 6 pesos; la pastilla a 3; el porro a 2; y la ‘droga’ (la cocaína) a 5, 10 y 20 pesos”, dependiendo de los gramos, enumera la joven.

Los cigarrillos de marihuana, sigue contando, muchas veces son “cortados” con té, aunque los consumidores no se dan cuenta. Lo mismo ocurre con la cocaína, que es “estirada” con Bayaspirina molida o bicarbonato.

Narices hinchadas que sangran son cada vez más comunes entre algunos grupos de adolescentes del sector.

“Los chicos que se drogan –dice la adolescente– lo hacen para creerse más hombres, más hermosos; las chicas consumen porque sí, porque les da curiosidad”.

¿Dónde consiguen los narcóticos? Una señal son las zapatillas que cuelgan de los cables de ambos barrios, en especial en el límite, marcado por las vías del ferrocarril. Los códigos del narcotráfico dicen que esto es señal de que en la zona se comercializan estupefacientes.

La joven que dialoga con este diario, lo confirma. Señala con seguridad algunas viviendas de Marqués Anexo y de Mariano Fragueiro, además de otros puntos de expendio.

Ella y otros vecinos que se niegan a aceptar que la droga sea una plaga que no se irá más del sector, indican, por ejemplo, que en las inmediaciones del Centro Vecinal de Mariano Fragueiro, ubicado en la esquina de Avellaneda y José Jening, frente a las vías, se vende droga. Y señalan las zapatillas en lo alto.

Al abordar el tema del narcotráfico en el sector, los vecinos resaltan preocupados que cada vez se conocen más casos de jovencitas que acceden a tener sexo a cambio de un poco de droga.

Los denunciantes (cuyos datos filiatorios se reservan) agregan que una mujer joven, de no más de 30 años, todas las noches se sienta en un banco público ubicado debajo de la copa de un árbol, en la zona verde de las vías, frente a la ciclovía y comercializa todo tipo de pastillas. La mayoría de sus “clientes” tiene menos de 16 años.

Como se informó en la edición del lunes 30 de junio, los chicos y adolescentes consumen los ansiolíticos mezclados con bebidas alcohólicas, combinación que, según señaló el médico Daniel Gómez (jefe del área de Toxicología del Hospital de Urgencias), puede causar un paro cardiorrespiratorio.

Fantasmas. Luego de aclarar que los adolescentes del barrio que se drogan no representan a la mayoría de los que allí viven, los vecinos que se animan a hablar de este flagelo recuerdan un par de sucesos que sirven para dar cuenta del consumo indiscriminado que realizan algunos jóvenes, que buscan estimularse con cualquier tipo de droga.

Cuentan que días atrás, un chico le arrebató una cartera a una mujer que caminaba por la avenida Mariano Fragueiro. Corrió y se escondió en una casa. Al revisar el bolso, encontró un inhalador para el asma. Cuando le mostró la novedad a su grupo de amigos, se enteró de que el aparatito contenía corticoides. El chico se dio varios disparos, y sufrió una crisis cardíaca de la que sobrevivió solamente porque lo salvó el servicio de emergencias que llamaron.

Además de los alrededores del Centro Vecinal, la ciclovía, y distintas casas de Marqués Anexo y Mariano Fragueiro, los vecinos apuntan a un local de compostura de calzados ubicado en una de las principales avenidas del barrio y afirman que “gracias a los chicos que le compran fana” el hombre se ha comprado un auto y una moto nueva.

Una quiosquera se acerca para relatar la escena que vio días atrás, cuando dos chicas de entre 12 y 15 pasaron caminando por su local, inhalando fana de una bolsita. La naturalidad de las adolescentes la instó a escuchar el diálogo que tenían. Aparentemente, una quería ir por un camino al que la otra se negaba.

–No vayamos por acá, que hay un tipo que nos está mirando –decía la más pequeña.

–¿Dónde? – pregunta la otra.

–Allá adelante –señaló la niña, mostrando un lugar donde no había nadie.

“Era de día y estaban empapadas de fana”, dice apenada la mujer.

http://www2.lavoz.com.ar/08/07/12/secciones/sucesos/nota.asp?nota_id=221285