Sociedad
Padres que vuelven al trabajo después de un tiempo en casa
Ya no son sólo las mujeres las que dejan su empleo para criar a los hijos

Padres que vuelven al trabajo después de un tiempo en casa

NUEVA YORK (The New York Times).- Cada vez son más los hombres que desertan de la fuerza laboral para criar a sus hijos. Tendrán que afrontar problemas que, por largo tiempo, han venido encarando las madres que deseaban volver a trabajar. ¿Cómo camuflar ese hiato notorio, en su currículum vitae, entre su último empleo y la actualidad? ¿Cómo describir estratégicamente los años de vida hogareña?
La cuestión tiene su lado bueno: según los buscadores de personal y los consultores, esos hiatos ya son tan frecuentes que se consideran normales. Lo malo es que esto no rige para los hombres.
“El mundo empresarial comprende, finalmente, que las mujeres dejen de trabajar por un tiempo. Pero en el caso de los hombres, a menudo se sospecha que su carrera les interesa poco. Para ellos, el retorno es más arduo”, dice Elaine Varelas, socia gerente de Keystone Associates, de Boston, una consultora en reinserción laboral y manejo de la carrera.
Brian Reid, un ex periodista que en 2002 fundó un sitio en Internet especializado en la nueva tendencia, opina: “La aceptación de los padres que regresan al trabajo parece ser un problema generacional. Los pone nerviosos saber que, probablemente, no los entrevistará un igual, sino un gerente de nivel medio, cincuentón, que tal vez tenga una esposa o hija que hayan hecho lo mismo pero, aun así, no comprende tal proceder en un varón”.
Los hombres que se quedan en casa harían bien en dejarse guiar por las mujeres que abrieron el camino. Durante mucho tiempo, las mujeres que ingresaban en el mundo laboral trataron de actuar como hombres. Hoy, los hombres que abandonan ese mundo estudian las lecciones, duramente aprendidas, de las mujeres que volvieron a él.
Una de ellas es la retirada estratégica. Las mujeres no aprovechan a fondo el momento de su partida. La empleada que está dispuesta a marcharse tiene más poder que nunca. Sin embargo, ellas simplemente se van, en vez de usar esta palanca para pedir la luna (un buen aumento salarial, disminución de tareas o una reinserción garantizada) con la esperanza de obtenerla. Sin embargo, en años recientes han negociado más.
Cómo llenar el CV
Colin Pritchard ocupaba un puesto de jornada completa como diseñador gráfico de envases de alimentos. Lo dejó en 2005, cuando su primogénito tenía ocho meses. Su esposa, enfermera diplomada, había sido ascendida a jefa de departamento y su nuevo sueldo bastaría para sostener la familia mientras él cuidaba del niño. Colin no quiso retirarse sin tener un plan trazado: “Me pasé al trabajo independiente. Así, no rompería súbitamente todos mis vínculos”.
Es decir, durante sus años de exilio laboral, no hay que perder de vista el CV. A comienzos de esta década, demasiadas mujeres advirtieron con sorpresa que los grandes hiatos no impresionaban a los empleadores. Ahora hay mucho más asesoramiento disponible online, en centros comunitarios locales o en consultorías de carreras, sobre cómo estructurar un CV en torno del hiato.
Otro ejemplo: Nat Hefferman trabajaba en una compañía financiera. En 1998 renunció para quedarse en casa con sus dos hijas. Mucho antes de estar verdaderamente dispuesto a reanudar su actividad, se inscribió en un curso de un centro comunitario (era el único varón). Allí hicieron hincapié en el trabajo voluntario como posible sustituto del remunerado. Nat dedicó, pues, parte de su tiempo a redactar el boletín preescolar y organizar la publicidad del grupo de músicos aficionados al que pertenecía. Hace poco empezó a trabajar de corrector para la compañía de su esposa, Beacon Street Girls, productora de una comunidad online para chicas de 11 a 14 años.
El trabajo voluntario y el de horario parcial también refrenan la pavorosa sensación de invisibilidad que podría experimentar quien abandone una actividad remunerada. “En la cena, mi esposa hablaba de su trabajo; mis hijos, de la escuela, y yo, de cocina”, recuerda Dan Mayville, que había sido vendedor hasta 2005. Pasó su primer año hogareño buscando oportunidades de franquicias. Después decidió cursar una maestría en Administración de Empresas. “Fue una estrategia deliberada para salvar las apariencias -confiesa-. Mi nueva meta cambió el cariz de mis horas domésticas, tanto para mí como para cuantos me rodeaban. Pude reunirme con viejos amigos y gozar de una mayor sensación de pertenencia. Podíamos hablar de negocios.”
Es decir, hay que sumar diplomas y seguir practicando la tarea o profesión a la que se renunció, porque tal vez se pueda retomar. Esta es una de las razones por las que en estos últimos años las pequeñas empresarias se han multiplicado dos veces más rápido que sus pares masculinos. “Es una estrategia aún más importante para ellos que para ellas”, afirma Varelas. Ellos deben poner en su CV, por ejemplo, “hice tal cosa y crié tres hijos”. Tal cosa podría ser “obtuve una maestría en Administración de Empresas; construí, yo solo, un anexo para nuestra casa; me ofrecí como voluntario y salvé de la quiebra a un geriátrico”.
“No conocí nunca a un papá hogareño que no tuviera alguna ocupación colateral, por pequeña que fuera -dice Reid-. Al parecer, sienten que es más importante para ellos tener una credencial permanente.” En la actualidad, Reid se dedica por completo a las relaciones públicas.
Más tarde, cuando Mayville solicitó un puesto en Deloitte, en 2007, lo interrogaron acerca del hiato en su CV. La compañía tiene fama de reclutar candidatos con antecedentes insólitos. Esto, sumado a la flamante maestría de Mayville en Administración de Empresas, hizo que los años pasados en el hogar no constituyeran el obstáculo temido. Lo contrataron y acordaron que podría trabajar desde su casa. Así, podría enviar a sus hijos a la escuela y recibirlos a su regreso.
Pritchard no espera volver a un empleo remunerado. Ahora, sus hijos pasan tres días por semana en una guardería. Tiene tanto trabajo como diseñador gráfico independiente que ha debido tomar a cuatro subcontratistas. Además, ha iniciado los trámites para constituir una empresa.
Es muy probable que Hefferman tampoco tenga que preocuparse por su reincorporación laboral y la entrevista consiguiente. Su trabajo de corrector le gusta más que su antiguo empleo.
Lisa Belkin
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1023332
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