Una mujer muere abandonada en las urgencias de un hospital de Estados Unidos

Una mujer muere abandonada en las urgencias de un hospital de Estados Unidos [0]

ATLAS ESPAÑA 02-07-2008

Tras 24 horas de espera, Esmin Green, de 49 años, se desplomó y agonizó en el suelo. Esmin murió sin que nadie moviera un dedo. Así, esta mujer afroamericana ha terminado siendo víctima del desprecio y la negligencia del personal de un hospital psiquiátrico de Brooklyn, en Nueva York. Realmente la falta de amor y de interés por la salud de esta mujer es preocupante.

Me pregunto como uno de los países con más creyentes del mundo permite que ocurran cosas como esta:

Al leer este artículo, a mi me venía a la mente el pasaje bíblico que escribió el apóstol Santiago:

Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, oíd: Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso,¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.” (Santiago 2:1-13)

Creo que este pasaje bíblico habla por si solo.Yo me pregunto si no habrá sido por el origen afroamericano de esta mujer, que no se le prestó la atención.Realmente es compo dice la palabra de Dios, “el que no ama no ha conocido a Dios por que Dios es amor(1º Juan 4 : 8).

El Párroco de la Iglesia Santa Juliana, en la Diócesis de Palm Beach,Miami, escribió la siguiente reflexion:« Se dice que cuando estaba muy anciano el apóstol y evangelista San Juan, los cristianos de la comunidad que había establecido en Éfeso le pedían que les dijera más sobre lo que tenían que hacer. El les respondía, “Ámense los unos a los otros”. Oyendo siempre la misma respuesta, algunos de los cristianos le insistían al Discípulo Amado que les dijera algo más. El les respondió: “No hay más que decir. Si se aman los unos a los otros, ya lo han hecho todo”. Poco más de 1,900 años después de la muerte del último sobreviviente de los apóstoles, todavía nos queda mucho por hacer, porque no hemos aprendido bien la lección de su mensaje. No hay crisis en el mundo de hoy que no tenga en su base la falta de amor, a Dios y al prójimo. Si buscamos las raíces de las guerras civiles que han dejado tantos muertos en África, en los Balcanes y en otras partes del mundo en los últimos años, ¿cómo no ver en su origen la falta de amor? Si queremos saber por qué tantos niños mueren de hambre todos los años, ¿cómo no reconocer que la causa se encuentra en políticas de los gobiernos y los negociantes, que ponen la prioridad en el bien propio sobre el amor a los más necesitados? Si queremos entender por qué se destruyen tantos matrimonios y familias hoy en día, ¿cómo no reconocer que muchos no saben cómo poner a los demás primero en nuestros corazones, aun a aquellos a quienes dicen que más quieren? Para el cristiano, ese amor al prójimo se fundamenta en el hecho de hemos conocido al Dios que es Amor (cf. 1 Juan 4:8). Hemos conocido ese Amor en la persona de Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Hemos conocido ese Amor en su oferta de Sí mismo por nosotros, muriendo por nuestros pecados en la Cruz. Si “Dios es Amor”, entonces el mismo rostro de Jesús –ya sea el rostro del Niño en el pesebre, o el rostro del Crucificado, o el rostro glorioso del Resucitado– es el rostro de Dios, el Amor en persona. Vivir en comunión con ese Dios que es Amor sólo es posible si nosotros mismos amamos. Dice textualmente el pasaje de la primera carta de San Juan, al que he hecho referencia: “El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es Amor” (1 Juan 4:8). No podemos pretender conocer de verdad a Dio si no hemos aprendido a amar. Por eso parece muy razonable la insistencia de San Juan: “Ámense los unos a los otros”. Si logramos hacer esto, lo hemos hecho todo. Si no lo logramos, no hemos hecho nada. Por lo tanto, es lógico que este tema del Amor de Dios y cómo lo hacemos visible en el mundo los cristianos, esté en el centro del papado de Benedicto XVI. El mismo Papa, en un discurso reciente, indicó que en su primera encíclica, Deus Caritas est, “los temas Dios, Cristo y Amor se funden juntos como guía central de la fe cristiana”.

La Encíclica ofrece una reflexión teológica sobre el significado del amor o la caridad, y luego aplica esta verdad teológica a los trabajos concretos de caridad de la Iglesia. En fin, no puede haber obra de caridad que merezca ese nombre, que no esté fundada en la Caridad, o el Amor, que es Dios.»[1]

Queridos hermanos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados. Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros. (1 de Juan 4.7-11)

“Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él. De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo. Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo, pues el miedo supone el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente.

Nosotros amamos porque él nos amó primero. Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve. Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios, ame también a su hermano”. (1 de Juan 4.16b-21)

“Sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al Dios verdadero. Vivimos unidos al que es verdadero, es decir, a su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna”. (1 de Juan 5.20)

Ver Video sobre la mujer abandonada, publicado en el diario  español El Pais

Notas:

[0] Una mujer muere abandonada en las urgencias de un hospital de Estados Unidos (http://www.elpais.com/)

[1] La versión original de este articulo se público el 13 de enero de 2006 en el periódico La Palma, de Palm Beach. El que no ama no ha conocido a Dios, (http://www.vozcatolica.org/)