Cuando Dios ama a una mujer

25 jun

Cuando Dios ama a una mujer

La letra del tema musical “Cuando un hombre ama a una mujer”, dice:

Cuando un hombre ama a una mujer
No puede mantener su mente en nada más,
él cambiará el mundo, por el bien que ha encontrado
si ella es mala, él no puede verlo.
Cuando un hombre ama a una mujer
Gastará hasta el último centavo tratando de no perder lo que él necesita
Renunciaría a todas sus comodidades, dormiría bajo la lluvia
si ella le dijera que así tiene que ser.
Cuando un hombre ama a una mujer
Sé exactamente cómo se siente
Porque nena, nena, nena, tu eres mi vida.

Este es un hombre amando a una mujer y si un hombre puede decir eso, si las mujeres podemos amar de tal manera y decir cosas preciosas, se imaginan lo que Dios nos dirá con el inmenso amor que nos tiene, que es insuperable y que nada ni nadie nos separará de él.

Salmo 8.
Oh Señor , soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde. Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?» Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio; todas las ovejas, todos los bueyes, todos los animales del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que surca los senderos del mar. Oh Señor , soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!

¿Qué hace Dios en la vida de una mujer que ama?

1º Te asegura que sos amada.
Siempre se encargará de que tengas bien en claro que sos una mujer amada.
A veces, las mujeres, para asegurarnos el amor de alguien nos involucramos con quienes nos lastiman, hieren o de alguna manera nos hacen mal.

Por ejemplo, para las fiestas, quizás te reúnas con personas que no deseas porque te dañan pero lo hacés porque es algo de todos los años, y decís: “cómo no voy a ir a la casa o cómo no la voy a invitar”. Tal vez te hiere con sus palabras, pero como necesitas estar con alguien, igualmente lo buscas.

Dios tiene un amor incondicional, por eso:
-Tomará el tiempo necesario para que te relaciones con gente confiable, que no te lastime.
Las mujeres debemos aprender a relacionarnos con gente confiable y no con aquellos que sus palabras son como flechas dirigidas directamente a tu espíritu y que terminan lastimando todo tu ser.

Mirá al que te ama y no al que no te ama.

-Tomará todo el tiempo hasta que aprendas a llamarlo “Papá”.
No todos se atreven a llamar a Dios, “Papá”. Vemos gente en tribulación que eleva su mirada al cielo y hace oraciones pero no pueden llamarlo Papá; lanzan pedidos y oraciones a quien pueden, a cualquier santo, pero no cuentan con la habilidad de las hijas de Dios de decirle: “Papá”, “Papito querido”, “Abba Padre”.

-Nuestro acceso a Su corazón es privilegiado, de corazón a corazón, de intimidad a intimidad. Delante de Él estamos desnudas y podemos hablarle sin ocultar nada, no vendrá con el dedo acusador o juzgador, sabe que somos sus hijas y necesitamos ser contenidas y amadas.

-Tenemos todos los privilegios celestiales. Planifica el momento en que nos encontraremos con Él y, aunque a veces parece que está alejado, es que está planificando el momento del encuentro. Si el Rey del Universo se inclina hasta para oír a un niño de cuatro años cuando le pide algo, como no demostrará el amor a sus hijas y se sientan amadas.

Muchas veces intentamos encuentros fugaces, rápidos con Dios y no nos pasa nada, no experimentamos nada, pareciera que nuestra oración no llegó delante de Él, pero nos está preparando un momento especial; la hora, el minuto, el lugar para encontrarnos, donde nos abrazará, amará y dará aliento hasta que caminar a la gloria.

-Dios nunca llega tarde.
Cuando estás pasando por medio de un problema y pensás que no te escucha, Dios ya planeó el encuentro donde te dará la solución, y no habrá persona ni problema lo suficientemente grande como para descarrilar sus planes para tu vida.

Frente a una crisis, podés entrar en un callejón sin salida y chocarte contra la pared o decidir salir por donde entraste y encontrar otro camino. Dios siempre te tomará de la mano y te sacará hasta encontrar otra solución al conflicto, pero nunca llegará tarde demostrando su inmenso amor.

Una mujer segura del amor de Dios siempre se concentrará en los que la aman.

Y si crees que nadie hay a tu alrededor que te ame, buscá a Dios que está planificando el gran encuentro, para soltarte el amor que otros no quisieron darte, porque Dios te ama con amor eterno.

Un toque del amor de Dios, que es incondicional, nos abraza tal como somos y nos desafía a hacer cosas nuevas.

2º Te alienta a vivir sin miedo.
El perfecto amor echa fuera el temor . Ése es el amor de Dios.

El miedo no nos permite disfrutar de la vida, y el 90 % de las cosas a las que tememos nunca ocurrirán, o sea que nos preocupamos para nada.
Dios te da la oportunidad de elegir tus pensamientos, ¿de dónde vienen del cielo o de tu miedo? ¿Dónde se originaron en el trono de Dios o en tus miedos?

Cuando te levantás a la mañana, ¿planificás cómo pensarás durante ese día o pensás en cualquier cosa?
Si querés tener victoria que tus pensamientos sean como los de Dios, decí: “Me levanto con la mente de Cristo, no pensaré como otros dicen sino me tomo del trono de Dios.”

No temas, elegí pensamientos de paz, determiná como conducir tu mente y tu día terminará en victoria.

El miedo siempre ciega el amor de Dios.

Si no podés ver el amor de Dios es porque estás actuando en miedo, por eso para r ver el amor debes salirte del miedo y elegir pensar bien.

3º- Te levantará de todos los fracasos.
No nacimos para el fracaso, para la derrota, para el sufrimiento, ni para la miseria, sino para ir de gloria en gloria y de poder en poder .

Él tomará nuestros errores y seremos entrenadas a través de ellos. Hay momentos, especialmente cuando nos sentimos fracasadas, que no deberíamos tomarnos la vida tan en serio; tendríamos que aprender a jugar con nuestros errores y divertirnos, porque Dios los toma para trabajar en nuestra vida hasta lograr una obra perfecta.

Si tenés miedo a fracasar serás como un auto guardado en un garaje que nadie lo saca de allí. No fuiste hecha para estar metida todo el día en un garaje -tu casa- sino para conquistar, soltar tus sueños e ideales; no para estar estacionada sino tomar tu vida -que es tu auto, tu motor-, sacarla del estacionamiento y lograr lo que te propongas. No importa si te equivocas porque Dios te entrenará a través del error.

Cuando sentís que tu vida se está rompiendo a pedacitos y te preguntás: “hasta cuando”: “hasta cuando este problema económico, “hasta cuando tendré que contar las monedas”, “hasta cuando esta crisis emocional”, “hasta cuando la perturbación mental”, “hasta cuando la crisis familiar”, “hasta cuando tendré conflictos con mis hijos, con mi pareja”, “hasta cuando esta lucha interior que no se resuelve”.

Y Dios te ama tanto que pide que le entregues los fragmentos de tu vida, aunque no entiendas nada, y hará algo nuevo en vos, soplará su mismo espíritu y te levantará como una mujer nueva. Te promete que nada, ni un solo cabello, se perderá, al contrario, vas a crecer, madurar y lograr grandes cosas.

4º- Nunca te comparará con nadie.
Vivimos en una sociedad que hace que nos comparemos todo el tiempo con otros modelos, pero Dios nunca te comparará con nadie. Él quiere que hagas lo mejor que podés, con lo mejor que tenés. No necesitas ser otra mujer, Dios quiere que seas vos porque Él no se equivocó al crearte.

¿Por qué querés compararte, ser diferente? Dios te ama como te hizo y Él hace obras perfectas, es un artista.

Sos una obra de arte de Dios, no te rechaces ni desapruebes, no te castigues cada día diciendo que no servís, que no valés, porque estás rechazando la obra que Dios creó. Dios nunca se equivoca y jamás te ayudará a ser otra persona, porque te ama a vos. Cuando decís “quiero ser distinta, Dios cámbiame”; responderá: “No, porque te formé así”, y te ayudará a ser la mejor versión de vos misma, que saques lo escondido en tu interior y no imites a nadie.

No permitas que nadie te compare con otro. Debes ser auténtica, natural, no dar un doble mensaje sino ser como Dios dijo que sos.
Hubo gente que te dijo: “Eso no me gusta de vos, cambialo”, “No…, de esa manera no podés”, “En esta iglesia tenés que cambiar”. Jamás lo aceptes, Dios te ama como sos.

5º- Te permitirá ver la trastienda de tu vida.
Juan –en Apocalipsis- estaba viendo una escena, como un teatro desplegado ante sus ojos, y vio a alguien con un rollo y sellos donde estaba el destino de la humanidad, y un ángel gritaba: “Alguien venga a abrir estos sellos, el rollo”, pero nadie podía responder a su llamado. Juan se puso a llorar porque no sabía qué pasaría con la humanidad.

El término utilizado para “llorar” significa que “estaba angustiado en extremo”, derramaba sus lágrimas porque nadie había digno de abrir el rollo y leerlo. Juan no podía ver el final porque era un espectador, no protagonista en ese escenario. Eso es lo que nosotras necesitamos, ver el final, y Dios nos ama tanto que, cuando nos vea como espectadoras, nos llamará y nos hará pasar al escenario, nos dará el libreto y dirá: Al final verás la victoria que te preparé.

Hay una victoria, actuá tu vida, viví, no te sientes a mirar cómo pasa, sé protagonista, tomá decisiones porque Dios te dijo: “Con mi amor tendrás la victoria en todo lo que hagas.” Basta de estar sentada en un lugar, mirando como pasan los años, levantate a actuar y leé el libreto donde dice: “Hay victoria para mi amada”.

Cuando una tragedia se desarrolle delante de tus ojos Dios te mostrará el final, te dirá: “Estas mal sentada, desde allí no puedes ver el final, tendrás que soportar angustia, tristeza, ansiedad, nervios pero no esperes hasta último momento, actuá tu vida y sabrás que el libreto lo escribió Dios.”

Vivir es actuar lo que Dios preparó de antemano. El dolor, el sufrimiento, no estaban escritos pero vino alguien que quiso agregar letra a nuestra vida, para Dios todo es victoria, triunfo, alegría, pero nos dice: “No importa, actuá esa parte del libreto igual, haré que todo termine para mi gloria.”

Es tiempo de actuar, de subirse al escenario de la vida, entender que Dios está de nuestro lado, que su amor es inmenso y ha determinado que cumplamos todos los sueños que tiene para nosotros, que ni una palabra caerá a tierra sin verse cumplida.

Cuando Juan lloraba tanto, un ángel se le acercó y le dijo: “Deja de llorar”, porque lo vio angustiado como nos ve cada mañana y cada noche cuando lloramos por los hijos, por la pareja, por los sueños perdidos, y nos dice: Deja de llorar.

Dios te dice: Deja de llorar, estas en el escenario de la vida y tu libreto final dice: ¡Victoria!

Por Alejandra Stamateas

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2 comentarios to “Cuando Dios ama a una mujer”

  1. ana maria 5 julio 2008 at 6:01 PM #

    !Que hermoso artículo sobre como Dios nos ama a las mujeres, gracias, necesitaba leer algo asi.!

    Bendiciones

  2. pauloarieu 5 julio 2008 at 7:17 PM #

    Hola,bienvenida al blog, me alegro te haya gustado. Espero contar con vos para seguir disfrutando las enseñanzas que he ido colocando aca, en ele blog de mi esposa.
    Paulo

Los comentarios están cerrados.

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